El Diario de La Pampa - Y una noche La Pampa fue Laborde
La Yesca Malambo reconoció a los pampeanos campeones y ganadores en Laborde. Hubo emoción, música y un momento imborrable: Rossi, Pérez, Molina y González Alcántara, zapateando juntos.


El viernes por la noche en el salón del Centro Empleados de Comercio, Laborde fue, por unas horas, La Pampa.
Se sabe que para todo aquel que se introduce en el fabuloso mundo de las danzas tradicionales, Laborde es poco menos que llegar al Monumental de Núñez. Allí, en una ciudad pequeña que verano tras verano respira folclore por una semana, muchos pampeanos tocaron el cielo.
Desde el recordado Negro Salazar en dúo con Osvaldo di Pietro como los primeros dos campeones pampeanos, hasta las consagraciones de los cuartetos de malambos, las parejas de danzas y los cantores, muchos cantores que han utilizado a Laborde como una buena línea de currículum para sus carreras.
La noche, organizada y pensada por la compañía La Yesca Malambo dirigida por Gonzalo Molina y con el apoyo incondicional de su padre Fabián, fue pensada para devolver en parte, como pampeano sobre todas las cosas, lo que Laborde había representado para su vida.
“Fue la noche más importante y emocionante de mi vida, después de la consagración de Laborde como campeón” dijo Ponino, cansado de agradecer.
La noche, que para muchos quedará en el recuerdo como un día con marca indeleble en el calendario, tuvo la presencia en Santa Rosa del presidente de la Comisión del Festival Nacional del Malambo, Juan José Origlia, y la vicepresidenta María de los Ángeles Ricca, quienes junto a José Luis Furriol le obsequiaron a Rodolfo González Alcántara un cuadro con el afiche oficial 2013 de la 46ta. edición que lleva en la portada la imagen del malambista santarroseño.
La organización entregó diplomas a todos los ganadores pampeanos presentes en la fiesta en los diferentes rubros (muchos delegados), y luego le hizo un lugar a seis reconocimientos especiales. Primero Juan de la Iglesia, campeón infantil de malambo; y luego Gonzalo Pérez, campeón juvenil especial de este año.
En el cierre Los 4 ases aparecieron como estrellas iluminadas por brillo propio. Sobre un escenario especialmente montado zapatearon y hablaron los campeones absolutos que tiene la provincia.
Primero el rey actual Rodolfo González Alcántara (“Siempre hablamos de que no somos profetas en nuestra tierra, pero esta noche tan especial no podemos decir lo mismo”-contó en su discurso tan sensato como honesto); luego Gonzalo Molina, campeón 2011, relajado y emocionado hasta las lágrimas, habló del propósito de la fiesta y transmitió la felicidad que sentía de haber unido a un pueblo que respira folclore.
A Sergio Pérez, campeón 1997, el esguince que tenía pareció no causarle dolor. Brilló sobre el escenario como si tuviese 20 años con esa velocidad de piernas que lo hizo distinto al resto siempre; recordó a sus maestros y hasta se dio el gusto de zapatear con su hijo Gonzalo.
El Indio Rossi fue el cuarto ovacionado de la noche. Volvió a vestirse 15 años después y celebró esta convocatoria. Luego lloró cuando su hijo Cristian, en otro discurso para regar flores, le devolvió la copa de campeón nacional que, desempolvada, volvió a las manos del dueño.
El cierre fue con los cuatro campeones zapateando y el público aplaudiendo de pie, como si Laborde se hubiese transportado mágicamente al riñón de La Pampa, aquí donde la danza tradicional respira muy fuerte.

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