Derecho a réplica

Sr. director
 
Tal como ya ha tomado estado público mediante sendas publicaciones en otro medio periodístico local (diario La Arena), quien suscribe ha sido destinatario de una investigación por presuntas irregularidades en mi desempeño como fiscal provincial sustituto.
La misma se refiere a mi posible infracción a las normas que me imponen la obligación de reserva respecto de las causas judiciales sobre las que puedo tener conocimiento en virtud de la función que detento, ya que se sospecha que se habría filtrado hacia el exterior del Ministerio Público Fiscal información confidencial.
El Sr. fiscal general, mediante un informe al Sr. procurador general, relató que en los legajos judiciales Nº 38.367 - “MPF c/CRESPO, Giselle Elizabeth y otros s/Falsa Denuncia” y 49.123 - “VERALLI, Jorge (dam) s/Lesiones”, “se observa que a través del sistema han ingresado los sustitutos Fernández y Fassina”, y al final del informe dice “...resulta llamativo el interés demostrado en conocer datos de los legajos a los que ingresaron a través del sistema, cuando ninguna relación tendrían que tener con ellos...” (sic).
Al respecto, debo decir dos cosas que echan por tierra la grave y dudosa imputación que se me ha efectuado:
1) Al único legajo fiscal al que yo ingresé es al Nº 38.367, y jamás al Nº 49.123, siendo justamente este último el que contenía las intervenciones telefónicas que supuestamente se habrían filtrado.
2) Ingresé al legajo fiscal Nº 38.367 por el único y sencillo motivo de ser yo el fiscal responsable de ese legajo, habida cuenta que se trata de una denuncia efectuada en una fecha en la cual yo me encontraba de guardia. Por ese motivo es que chequeo y reviso absolutamente todos los legajos que ingresan en mi turno y son de mi competencia, para un mejor ordenamiento de mis tareas (aclarando, además y a todo evento, que no me he excusado de intervenir en él porque se encuentra en proceso de archivo y jamás he tenido contacto físico con dicho legajo).
Ambas manifestaciones han sido corroboradas mediante el sistema informático del Poder Judicial.
Efectuadas esas aclaraciones, debo decir que se me relaciona a mí con esos legajos, y con el supuesto interés que tendría en ellos, porque en un expediente civil sucesorio me presenté como patrocinante de un señor de apellido BLANCO a fin de hacer valer sus derechos como acreedor, sucesión en la que también -y esto no me consta- se habría presentado este Sr. SOSA que es tristemente conocido en nuestro ámbito; y otro señor de apellido ANDRADA, que también pareciera involucrado, reclamando otros derechos crediticios.
Ahora bien, quien fuera mi cliente (Blanco) NINGUNA relación tiene con estos legajos, solo comparten sus protagonistas un mismo juicio civil, incluso con intereses contrapuestos a los suyos y NO EXISTE posibilidad alguna que desde mi función o desde el acceso a los legajos brindara alguna información que ayudara o contribuyera de algún modo a los intereses de mi antiguo cliente, ya que ambos legajos versan sobre cuestiones que de modo alguno rozan siquiera los intereses que en su momento tenía BLANCO.
 
COROLARIO:
1) La principal irregularidad que se me intenta achacar es conocer datos de legajos que ninguna relación tienen conmigo. Lo cual, como ya se ha demostrado documentalmente, es FALSO. Solo accedí a uno de los legajos fiscales y fue porque SOY EL RESPONSABLE DE ÉL.
2) JAMÁS ACCEDÍ A LA INFORMACIÓN QUE ES CONFIDENCIAL Y QUE SUPUESTAMENTE SE HA FILTRADO, lo cual también se encuentra probado.
3) Me asombra sobremanera que una acusación de tal calibre haya sido publicada en un medio periodístico antes que se me notificara a mí -que soy el principal interesado- ya que de haber sido así hubiera manifestado, aclarado y probado lo que correspondía, evitando la indebida y nociva exposición pública.
 
Finalmente, debo decir -aun a riesgo de inmodestia- que desde mi llegada al Ministerio Público Fiscal -hace un año a la fecha- he abrazado la función con la mayor responsabilidad y decoro, en todos los sentidos, motivo por el cual estoy convencido de que una imputación que pone en tela de juicio mi buen nombre y honor no puede instarse, sustanciarse, tratarse, ni arribarse con liviandad o ambigüedades, porque habitamos una comunidad pequeña y no es grato ser sindicado de algo que no se es o no se hizo, ni siquiera remotamente.
Asimismo, entiendo que de haberse consumado la falta de reserva o la posible filtración de información confidencial, es un acto de suma gravedad institucional y que DEBE DETERMINARSE REALMENTE QUIÉN/ES ES/SON EL/LOS RESPONSABLE/S, y no tengo ninguna duda de que el Sr. procurador general se abocará a esa tarea.
Sin otro particular, y agradeciendo la publicación solicitada, saludo a usted atentamente.
 
Dr. Fernando Iván Fassina
Fiscal provincial sustituto