Los atropellos a la clase trabajadora, la unión de las centrales sindicales y la tercera piedra de Tierno

En la columna editorial de los lunes, La Arena Vernácula, el grave panorama social que se vislumbra por las medidas del Gobierno nacional, la movilización contra esas políticas y el sostén de la figura de Tierno ante nuevos atropellos.

Una de cal...

6a
 
La media sanción de la ley que intenta ponerle un freno a la ola de despidos concretada y promovida por el Gobierno Nacional encontró el respaldo de diversos sectores políticos y sociales y se complementó con una masiva movilización que en distintos puntos del país trató de llamar la atención respecto de las consecuencias del plan que Mauricio Macri y los suyos tienen decidido implementar.

Justamente en ese punto -la voluntad política de avanzar en un sendero ya trazado- reside el mayor interrogante respecto de si los funcionarios serán capaces de atender la demanda de las mayorías y cuyos representantes advierten todavía en tono bastante cordial.

Los atropellos del Ejecutivo Nacional sobre la clase trabajadora han sido tan decididos y abruptos que lograron el aparente milagro de unificar a las centrales sindicales que en todos estos años se daban el lujo de una organización por separado, cuando parecía que el problema más grave de los trabajadores era el recorte del impuesto a las Ganancias y los fantasmas que ahora regresaron eran una lejana sombra.

Repentinamente, golpean a las puertas de los trabajadores y por lo tanto del movimiento obrero organizado flagelos propios de otra era: la desocupación, los despidos en masa, el recorte salarial, las consecuentes pobreza e indigencia, la pelea entre los que no tienen nada y los que tienen poco, las negociaciones paritarias como ficción, la desaparición del Estado a la hora de garantizar protección y el borramiento del Gobierno como árbitro -al menos- para tomar el rol de defensa de los intereses de las patronales.

“Cambiemos”, fue el mensaje de las urnas y vaya si cambió el panorama.

De ahí que surjan serias dudas acerca de la decisión de Macri y los suyos de atender el reclamo callejero, que también en nuestra provincia tuvo interesante impacto y masividad, con el aporte en un mismo sentido de espacios sindicales que en otro momento lucían enfrentados y que prefirieron unirse ante las políticas de ajuste.

Pero el Gobierno Nacional no da el brazo a torcer en el que parece ser su programa básico: después de las promesas de republicanismo y diálogo, Macri -que gobernó sus primeros meses a puro decreto de necesidad y urgencia- ya desempolvó la amenaza del veto, que fue una de sus herramientas favoritas mientras fue jefe de Gobierno de la Ciudad.

El presidente dijo que si sale la Ley antidespidos no la dejará avanzar, siempre y cuando los legisladores no consigan el número suficiente para insistir con la normativa.

Esa definición -a tono con la composición y pertenencia socioeconómica del gabinete; con las medidas tomadas, la trayectoria exhibida y la ideología evidenciada- es la que permite que salga a la luz, prácticamente sin ocultamientos, la verdadera intención de quienes hoy ocupan el Estado nacional: un modo de achicar el interpretado “costo laboral” excesivo, para atraer “inversores” -preferentemente multinacionales-, es reducir los salarios de los trabajadores, objetivo al que solo se llega si hay un previo disciplinamiento, que incluye la necesidad de un índice de desocupación que al menos supere el 10 por ciento.

Es decir que hay una puja irreconciliable de intereses: mientras los trabajadores quieren mejorar su calidad de vida, hay una política oficial tendiente a empeorarla, para darles el gusto a los grandes empresarios y satisfacer sus demandas de mayor rentabilidad.

En el medio de ese escenario, temblequean los trabajadores no registrados -un sector claramente perdidoso, y multitudinario, durante la para algunos “década ganada”- y las pequeñas y medianas empresas, castigadas también por todos lados y literalmente entre la espada que significa despedir trabajadores y la pared que supone caer en la quiebra.
 
...y una de arena

6b
 
Las políticas de Juan Carlos Tierno continuaron durante la semana que se fue generando inseguridad entre los ciudadanos pampeanos, que toman contacto con la Policía no para sentirse guarecidos y cuidados, sino padeciendo temores e incertidumbres ante los constantes abusos y atropellos que concretan los efectivos policiales.

Si bien resulta positivo que al menos haya algunas alarmas institucionales encendidas y una porción de la ciudadanía dispuesta a denunciar el pisoteo de los derechos, en la práctica cotidiana hay sectores que sufren esos “excesos” cometidos no como consecuencia de ignorancias o de acciones individuales, sino como una práctica exacerbada desde bien arriba.

Tierno tuvo que irse del Ministerio que comandaba la Policía en el año 2006 por el incremento de la cantidad y ferocidad de las torturas aplicadas en las comisarías con el visto bueno de la cúpula, pero si el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, en este caso hasta podría concebirse la existencia de una tercera, puesto que el rol del hoy ministro en la Intendencia de Santa Rosa se caracterizó por los mismos vicios y formas autoritarias.

Mientras el caso de la periodista y militante Cintia Alcaraz, detenida porque quiso tomar imágenes de un operativo que le pareció abusivo en el que estaban involucradas dos mujeres y sus dos pequeños hijos, llega al Congreso Nacional, en La Pampa no parecen encontrarse remedios institucionales para ese accionar, porque algunos comportamientos de sectores del Poder Judicial y del partido del Gobierno facilitan la protección a un funcionario cuya trayectoria ya no es un secreto y le valió -entre otras cosas- una condena por abuso de autoridad.

El mejor ejemplo del modo en que ciertos personajes de la vida pública miran para otro lado lo dio la concejala Laura Galuccio, que cuando fue consultada por el tema encontró un modo casi bizarro de hacerse la distraída: “No nos pagan para opinar”, dijo, lo cual es además una falacia, porque la sociedad espera de los dirigentes políticos también posicionamientos que permitan descubrir cuál es su visión del mundo y de su propia aldea.

De todos modos, ni hace falta mencionarlo, Galuccio es un personaje muy menor en esta historia, en la que sí tiene un preponderante papel el gobernador Carlos Verna, auténtico sostenedor de la figura de Tierno y freno a las resistencias que pueda despertar dentro del propio peronismo.

En la semana que se fue, una docente relató conmovida el hecho que le tocó observar: la forma en que efectivos policiales angustiaban hasta el llanto a un grupo de niñas porque una de ella estampaba su nombre con un lápiz en el anfiteatro de la Provincia.

Tal como sucede en otros casos (los de Alcaraz y de Alfredo García fueron los más conocidos), los policías terminaron poniendo bajo su lupa a la docente que se atrevió a cuestionar los excesos de los uniformados, anoticiándolos sobre los derechos que tienen los niños, que también fueron reivindicados públicamente por el defensor de la Niñez Juan Pablo Meaca.

Esas reacciones sociales, sumadas al repudio que el Concejo Deliberante difundió a los modos autoritarios de Tierno, permiten alentar una luz de esperanza respecto de la posibilidad de que la ciudadanía les diga Nunca Más a esos comportamientos abusivos por parte de quienes ostentan el poder y tienen el monopolio de las armas.

Hay otras armas, la Memoria, la Verdad, la Justicia y la palabra: la presentación de una tercera edición del libro de Juan Carlos Martínez “El Golpeador” -una biografía, pero además una historia de violencia, corrupción e impunidad- también estimula algunas formas de confianza.

Los procesos históricos requieren -entre otras cosas- de paciencia: la historia demuestra que los valores y prioridades sostenidos con convicción por sectores y personas que en determinado momento aparentan ser minoría, se vuelven sentir mayoritario cuando algunas condiciones permiten que el árbol no tape el bosque.


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Comentarios  

0 # susana 06-05-2016 08:48
es loquito macri y tierno..ambos no saben nada de política..como dijo Moyano saben menos de política que yo de capar monos!!
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-2 # SÓCRATES 02-05-2016 11:49
La película se titula: EL TERESO NUNCA MUERE.
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