La historia de "Pedrito", que estuvo casi seis años en terapia intensiva y ahora le dieron el alta

Tuvo un accidente laboral. Deberá vivir en sillas de ruedas. Pero después de cinco años y nueve meses, casi todo ese tiempo terapia intensiva, dejó el Hospital Centeno.

La familia expresó su agradecimiento al personal del hospital Centeno que cuidó al joven durante todo ese tiempo. La madre del paciente sostuvo que sus nietas fueron “el motor” para seguir adelante.

General Pico (Agencia) - Con el emotivo acompañamiento del personal del nosocomio y de su familia, finalmente ayer dejó el hospital “Gobernador Centeno” Juan Pedro Ces, el joven que permaneció internado en la Unidad de Terapia Intensiva durante casi seis años. “Pedrito”, como lo apodaron cariñosamente los trabajadores de Salud Pública, sufrió un accidente laboral que le provocó graves lesiones que lo dejaron postrado de por vida en una silla de ruedas y con la obligación de tener que usar un respirador artificial. “Él nunca bajó los brazos, de chico siempre fue un luchador”, expresó emocionada su mamá, Mabel.

“Es un día distinto, con muchas inquietudes, muchos desafíos y muchas expectativas para ver cómo sigue esto, luego de cinco años y nueve meses por fin pudimos extrahospitalizar a Juan Pedro”, sostuvo en un diálogo mantenido con El Diario al regresar a su hogar junto a su hijo.

Contó que tras el accidente que sufrió Pedrito “fue todo un proceso para todo, primero para adaptarse a la realidad y las circunstancias, y luego para cada paso que teníamos que dar. Aceptar que su futuro estaba en una silla llevó un tiempo, saber que su futuro compañero para toda la vida va a ser un respirador también, todo es un proceso. Nosotros durante mucho tiempo no festejábamos cumpleaños o las fiestas, hasta que pudimos sobreponernos a la situación”.

Y agregó que “estamos muy agradecidos con todo el hospital, con el personal de todos los servicios. Nos hicieron sentir como si estuviéramos en casa, aparte tuvieron en cuenta cada tiempo de cada uno de nosotros, porque éramos cinco personas para cuidar a Juan Pedro y ellos entendieron que cada uno tenía un tiempo diferente para aceptar la realidad y aprender a cuidar a Juan Pedro. Ellos con mucha dedicación, mucho amor y mucho esmero nos fueron enseñando, siempre con mucho respeto. Les llevó mucho tiempo, pero nunca pusieron mala cara o actuaron con desgano, siempre fue con buena disposición y eso fue lo que nos ayudó a salir. Se pusieron en las zapatillas nuestras, siempre lo digo. Pedrito pasó a ser un hermano, un nieto, un sobrino para cada uno de ellos”.

La familia Ces no solamente fue golpeada por lo que ocurrió con Juan, sino que un mes después de su accidente sufrió un tragedia aún mayor. La esposa del paciente, quien a diario viajaba de Intendente Alvear a General Pico para verlo, sufrió un accidente de tránsito que le costó la vida.

Pese al estado de su papá y al fallecimiento de su mamá, Mabel destacó la entereza de sus nietas, quienes fueron un puntal fundamental para mantener la entereza de sus abuelos y tíos. “Yo recuerdo que en las primeras navidades o cumpleaños eran ellas las que traían sus globos o las cosas para decorar el arbolito y yo nada, no quería nada de eso. La actitud de ellas trajo sus frutos a lo largo, nos permitió ir despegando, dándonos cuenta que había una vida para nosotros y para Juan Pedro a pesar de las circunstancias”, dijo.

Muy emocionada, la mujer expresó que “los chicos son nuestro motor, pero aparte Juan Pedro nos empuja, él nunca bajó los brazos. El doctor Zamora, que fue su primer médico de terapia, siempre le preguntaba si quería vivir y él le respondía que sí, a pesar de que llegó en un momento a hacer 15 paros cardíacos en una tarde. De chico fue un luchador, siempre tuvo sus objetivos claros”, concluyó.

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