Vendedor va preso por la estafa del Mini Cooper

El comprador del vehículo, un vecino de Intendente Alvear, notó deficiencias en el motor del Mini Cooper (por el que pagó 320.000 pesos en 2016) y el mecánico consultado indicó que el arreglo le costaría casi la mitad del valor del auto. El vendedor conocía los desperfectos y los ocultó.

General Pico (Agencia) - El juez de Audiencia Florentino Rubio condenó el pasado viernes a Eduardo Abel Siri como autor material y penalmente responsable del delito de “estafa” y le impuso la pena de 3 años de prisión de efectivo cumplimiento. A mediados de 2016, el condenado le vendió un auto a un vecino de Intendente Alvear y como este tenía inconvenientes mecánicos se lo llevó, sin devolver nunca la unidad ni tampoco reembolsar el dinero de la compra.

El juicio oral contra Siri se realizó el viernes 4 de mayo, con la actuación unipersonal del juez Rubio, el fiscal general, doctor Armando Agüero; el doctor Leonardo Ananía, quien representó a la víctima, Jorge Pablo Suárez; y el defensor del acusado, el doctor Alejandro Caram.

La prueba debatida en el juicio permite tener por cierto que Eduardo Siri le vendió el 12 de agosto de 2016 a Jorge Suárez un automotor Mini Cooper “S”, en la suma de 320.000 pesos, la cual fue pagada en su totalidad al momento de la transacción, por lo cual el pampeano retiró el auto. Al poco tiempo, el rodado presentaba serios desperfectos en su motor, que el vendedor conocía y le ocultó al comprador, los que provocaron el mal funcionamiento del mismo.

Ante el reclamo de Suárez, Siri viajó desde Tigre (Buenos Aires) hasta Alvear para retirar el vehículo, con la promesa de repararlo o revenderlo. Sin embargo nunca devolvió el auto ni tampoco repuso el dinero de la compra.

El damnificado había contactado a Siri por intermedio de una reconocida publicación on line y el imputado había traído el automóvil desde Buenos Aires a Intendente Alvear, donde finalmente realizaron la operación.

Respecto a la calificación legal del delito, Rubio destacó la declaración del mecánico que revisó el auto cuando Suárez se lo llevó a arreglar. “De acuerdo al mismo, las fallas del motor detectadas por éste eran de tal envergadura que su reparación insumiría aproximadamente la mitad del monto pagado por el vehículo. Además, dichos desperfectos se debían a un mal funcionamiento del vehículo por lapsos largos de tiempo”.

También agrega que “sin duda alguna, dichas fallas no podían ser desconocidas por Siri, como habitual vendedor de autos. Sabía que en algún momento, si no se reparaba el vehículo, los desperfectos iban a inutilizarlo. Siri los conocía y los ocultó adrede”.

El juez Rubio tuvo en cuenta, como circunstancias atenuantes, “la carencia de antecedentes condenatorios, según surge del informe del Registro Nacional de Reincidencia, y su edad”, y como circunstancias agravantes” el nivel cultural y de instrucción y actividad comercial habitual, que hacen que Siri sea una persona con suficientes recursos para motivarse correctamente en la norma, no es una persona vulnerable; el haberse aprovechado de personas trabajadoras como son Suárez y Olguín, que depositaron toda su confianza en él y le entregaron todos sus ahorros y cuya situación económica Siri no desconocía porque estuvo en el hogar de los mismos; el enorme daño ocasionado, no solo por la ingente suma de dinero de la que los desapoderó, sino también porque la misma eran todos los ahorros que tenían, menguando considerablemente la situación económica; los dejó sin medio de movilidad, lo cual encarecieron los traslados de la mujer de Suárez a esta ciudad para realizar los controles de su embarazo de mellizos, circunstancia que tampoco desconocía Siri; el desentendimiento para solucionar el daño y la desaparición del vehículo, el cual de haber sido devuelto, aun roto, hubiera disminuido el daño causado.”

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