Familias rescatadas en Alpachiri: un solo baño para más de 30 personas

Las familias, oriundas de Mendoza, habitaban precarias construcciones cercanas al horno de ladrillo. El intendente Rubén Muller dijo que vinieron a La Pampa porque “las condiciones laborales eran mejores” que en su provincia.

Un total de 33 personas vivía en condiciones inhumanas, en las inmediaciones de un horno ladrillero en Alpachiri. En total, eran 15 mayores y 18 menores habitando edificaciones muy precarias, con un solo baño para todos. El frío hizo que una familia pidiera ayuda en la Municipalidad y eso alertó a las autoridades. Todos fueron rescatados el pasado sábado luego de que el intendente local diera aviso a la Policía e interviniera la Justicia provincial y federal.

El procedimiento en el horno de ladrillos en Alpachiri dejó al descubierto las condiciones en que familias de provincias vecinas llegan a La Pampa a trabajar. El dueño del lugar dio trabajo a dos personas oriundas de Mendoza, quienes al poco tiempo no solo trajeron a sus respectivas familias sino que otras personas con necesidades similares decidieron iniciar el mismo camino. Todos se instalaron en las proximidades al lugar de trabajo, la mayoría en “casas” muy precarias, algunas de adobe, otras de ladrillo pero sin techar, cualquier lugar se volvía habitable, por ejemplo una familia vivía en un colectivo. Para todos, un solo baño.

Fueron las bajas temperaturas de los últimos días las que permitieron conocer esta situación. “El jueves pasado una familia llegó a la Municipalidad a pedir frazadas porque estaban viviendo en un colectivo y no tenían con que abrigarse por la noche”, relató Rubén Muller, intendente de Alpachiri.

“La situación nos llamó la atención, no podíamos permitir que eso siguiera así”, sostuvo el jefe comunal y decidió comunicar la situación a la Policía.

El jefe de la Comisaría Departamental de Alpachiri, comisario Francisco Condori, informó a la fiscalía de General Acha la novedad y se decidió, junto con el Gobierno Provincial, realizar un procedimiento el sábado pasado en la zona donde se levanta el horno de ladrillos. Participaron el secretario de Derechos Humanos de La Pampa, Antonio Curciarello, el subsecretario de Adolescencia y Familia, Juan Pablo Bonino, y representantes del Ministerio de Trabajo de la Nación.

“Se clausuró el horno y se encontraron en total 15 mayores y 18 menores viviendo en las zonas aledañas”, detalló Condori. En el horno trabajaban 6 personas, el resto eran familiares que se instalaron en Alpachiri. Incluso los niños estaban anotados en las escuelas del pueblo.

Actualmente, hay dos actuaciones: una investigación preliminar con intervención del fiscal Coito, de General Acha, y otra por la Ley de Trata de Personas, con intervención del Juzgado Federal con asiento en Santa Rosa. La imputación recayó sobre el dueño del horno, Aurelio Benzak (73), un vecino de Alpachiri que tiene este emprendimiento hace años.

Traslado

Cuando las personas fueron rescatadas del lugar donde vivían, se inició un movimiento por parte de las autoridades locales para contener a las familias. “Me pidieron que alojara 17 personas en el albergue y 7 en otro lado”, dijo Rubén Muller en declaraciones radiales.

“Esas 7, las que vinieron a pedir frazadas fueron a un alojamiento privado, porque había problemas con el resto de las personas que fueron rescatadas”, agregó el intendente. Las restantes fueron ubicadas en el albergue municipal, mientras las autoridades buscaban comida en las rotiserías del pueblo para que las personas cenaran.

El destino de estas familias era Mendoza, hacia donde partieron el domingo por la mañana. “En la combi municipal enviamos a las 7 personas que estaban en el alojamiento privado, porque habían venido en auto.

No sabemos cómo llegaron los 7 en un auto, ni por dónde ni cómo pasaron los controles”, contó el intendente.

El resto de las personas rescatadas partió rumbo a la provincia vecina en una combi privada y luego se envió un camión con todas las pertenencias. Solo quedaron los trabajadores solteros, quienes esperan que se ponga en condiciones el horno para ser habilitado y poder seguir trabajando.

Finalmente, Muller indicó que las familias “vinieron porque las condiciones laborales eran mejores que en Mendoza, por eso se instalaban y traían a sus familias. Pero tenemos que tomar conciencia que no se puede vivir como antes, los tiempos han cambiado y no se puede vivir de ese modo, cosas que capaz antes pasaban”.

Temas en esta nota: