Toay: una víctima de un “negociado inmobiliario”

Vanesa González tenía una deuda de $37 mil de tasas con la Municipalidad de Toay. Eso derivó en el despojo. 

Vanesa González es una trabajadora. Madre de cinco hijos. Y mujer, claro. Dice que por todo eso fue una de las víctimas elegidas para un “negociado inmobiliario” en Toay. El terreno que compró con enorme esfuerzo, y en el que por razones económicas nunca pudo construir, se lo sacaron de las manos: se remató en noviembre del año pasado, sin avisarle.

Se enteró en enero, cuando fue a pagar las tasas que debía en la Municipalidad de Taoy y comenzó a conocer el rápido proceso que la dejó con las manos vacías, sintiéndose despojada.

El terreno lo compró hace 5 años y la deuda por tasas municipales era de 37 mil pesos. Por eso en las últimas horas se instaló en el edificio municipal para hacer visible su reclamo. El intendente Ariel Rojas intentó negar su responsabilidad, con el argumento de que ese tipo de decisiones están tercerizadas. Vanesa González advierte que no es el único caso y se propone que no haya ninguno más.

El remate en tiempo record -confirmó la mujer en diálogo con El Diario- lo ordenó el Juzgado de Ejecución, Concursos y Quiebras Nº 2 de la primera circunscripción judicial, a cargo de Adriana Cuarzo.

“Me siento estúpida”

La mujer se dijo “damnificada, estafada, ninguneada”. Tiene 5 hijos, se define como una “trabajadora común y silvestre”. Y lamenta: “No pude construir nunca y soy deudora del inmobiliario, pero tampoco en cifras exorbitantes. Son 37 mil pesos. Esa es la deuda”.

“El 5 de enero -contó- quise sumarme a la moratoria. Y me encuentro con la gran sorpresa de que remataron el terreno en un procedimiento del que no me notificaron. Tampoco a la persona que es mi cónyuge y que figura también en la escritura. En menos de 9 meses remataron el terreno y cuando pido explicaciones al intendente me dice que esos servicios se tercerizan y que son estudios de abogados privados”.

La mujer relató que, en otro detalle increíble de la situación, “aun figuro como dueña” y que los supuestos nuevos propietarios ni siquiera han pagado las tasas adeudadas.

“La gente que compró es una familia de abogados, un estudio. Y acá empieza mi bronca. Yo soy deudora de las tasas, pero nunca han tenido intención de encontrarme. Soy empleada municipal, soy clienta del Banco de La Pampa... El intendente dice que no sabe lo que ha sucedido y que seguramente el proceso ha sido legal. Pero es parte de un negociado inmobiliario y me siento como estúpida”, aseveró.

“Mujer, pobre y vulnerable”

Vanesa González afirmó: “No sé si al terreno lo voy a recuperar o no. Es un terreno de mis hijos también. No tengo casa propia, no tengo propiedades. Nada me sobra, es mi único bien. No sé si lo recuperaré, pero gratis las cosas no. Me pasa porque soy mujer, pobre y vulnerable, no le pasa a otra gente más conectada o menos preocupada por el vivir del día a día. Así que me voy a quedar en la Municipalidad para alertar también a otra gente”.

“Yo compré mi tierra. Lo que me queda es tomar un terreno, tomar una casa”, analizó ante lo que considera un despojo.

“Estúpida no soy. Voy a intentar recuperar lo que es mío. La gente que compra es la familia Díaz, son todos abogados, es todo muy extraño”, insistió.

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El terreno se vendió en 470 mil pesos: “Me siento estafada y quiero recuperar lo que es mío y que compré poniendo peso sobre peso”.

Repitió que “en el remate no tardaron más de 8 meses en el procedimiento, es un expediente grandísimo como un bibliorato. Pasan años sin que se dicte la sentencia de un violador, por ejemplo. Hoy hay puesto un medidor, están haciendo una perforación, construyendo sin pagar los impuestos y sin que tengan la escritura”.

“Cuando el 5 de enero vine a pedir la moratoria, me dijeron en algún momento que se podrían haber equivocado de lote al poner el medidor. Me mostraron un papelito donde decía que la Municipalidad remató el terreno y había sido comprado por esta gente. El remate se hizo a fines de noviembre supuestamente”.

“Todavía el terreno está con mi alambre y le pusieron un candado. La falta de pago no es porque me fui de viaje o soy una vaga, laburo desde que me levanto hasta que me acuesto, pago un alquiler, no es que quería el terreno para especular o para estar los fines de semana y lo perdí por estúpida, pero no quiero que le pase a nadie más. Hay cosas que no están buenas y no me voy a quedar de brazos cruzados”, advirtió la mujer.

“El negocio inmobiliario en Toay existe. No nos podemos hacer los boludos”, completó.

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