Echaron a un funcionario por “tráfico de influencias” pero lo afectaron al Atuel

Se trata de Fernando Gomensoro quien tuvo que abandonar el cargo político más importante del Departamento General de Irrigación, después de una denuncia de la Oficina Anticorrupción sobre obras hídricas ejecutadas a través del PROSAP. Cornejo lo dejó a cargo de manera “particular” del conflicto con La Pampa.

Luego de echar a un funcionario “clave” en el área de Irrigación en medio de un escándalo, el Gobierno de Mendoza igual lo mantuvo en el área porque es personal de planta permanente pero además lo puso a cargo de manera “particular” de uno de los temas institucionales más importantes que tiene ese organismo: es el conflicto con La Pampa por el río Atuel.

Se trata de Fernando Gomensoro quien tuvo que abandonar su puesto en la Subsecretaría de Gestión Hídrica, el cargo político más importante del Departamento General de Irrigación de Mendoza. El funcionario había sido denunciado por la Oficina Anticorrupción por supuesto tráfico de influencias para beneficiar a una empresa constructora en las licitaciones de obras hídricas ejecutadas por el PROSAP.

A través de un comunicado, Irrigación indicó que el superintendente general de ese organismo, Sergio Marinelli, firmó la semana pasada “la Resolución Nº 149/18 dejando sin efecto el nombramiento del ingeniero Fernando Gomensoro como secretario de Gestión Hídrica del DGI”.

De todas maneras, en la misma resolución se dispone que Gomensoro se dedique a otra tarea: “La coordinación técnica de los equipos dedicados al estudio y tratamiento de la problemática que los cursos de aguas interjurisdiccionales implican en general, y de manera particular al conflicto con la provincia de La Pampa por el río Atuel”.

“Sabiendo su capacidad de trabajo, cualidades técnicas y conocimiento, confío que podrá estar al frente de esta nueva misión”, afirmó Marinelli.

Con respecto al caso que involucra a Gomensoro, Marinelli indicó que “institucionalmente, desde este organismo, se garantizará el acceso a toda la información que sea necesaria y requerida en el proceso de investigación”.

Mendoza mantiene una estrategia integral para enfrentar a La Pampa en la pelea por el Atuel. En lo jurídico Fiscalía de Estado es quien coordina. En lo técnico es Irrigación y Gomensoro. Ahora, Fiscalía de

Estado debe investigar a su coequiper Gomensoro por las sospechas de tráfico de influencias para adjudicar obras públicas.

Los millones
del PROSAP

El PROSAP es el programa nacional para mejorar el agro y en Mendoza se convirtió en la principal vía de financiamiento de obras hídricas. En la última década, ese programa aprobó proyectos por 371.982.917 dólares en 24 grandes obras proyectadas.

Es decir más de 7400 millones de pesos provenientes de organismos internacionales y con una contraparte local. De ese total, 321 millones de dólares fueron exclusivamente para obras hídricas donde el Departamento General de Irrigación es un actor principal. El volumen de recursos que maneja también atrae negocios de todo tipo.

“Había una vieja máxima dentro del ambiente político: el mejor cargo que se puede tener en el Estado es el de ‘asesor’: pocos lo controlan, pocos lo conocen y trabajan en la sombra. Pues han sido superados. Consultor. Un trabajo mejor rentado y con una máscara más dúctil para esquivar controles e incompatibilidades, pues viven de los tentáculos del Estado, pero facturan como parte de la actividad privada; con el plus de poder escapar a incompatibilidades”, escribió sobre el caso el periodista Pablo Icardi en el diario Mendoza Online.

Esa relación vidriosa en lo legal y lo ético es lo que la Oficina Anticorrupción cuestiona y donde sospecha pudo haber maniobras ilegales dentro del PROSAP. La sospecha es que a través de las consultorías que se contrataban, personas influyentes dentro del PROSAP e Irrigación accedían a la elaboración o preparación de licitaciones y, con esa información, favorecían a empresas constructoras.

El detonante fueron dos obras ejecutadas en Catamarca. Sin embargo los actores principales son mendocinos. Justamente la provincia es una usina de profesionales especializados y también de consultoras.

El problema es el juego de roles: las mismas personas actúan como asesores “privados”, funcionarios de Irrigación y hasta de contratados del PROSAP.

Eso es lo que ocurrió con Fernando Gomensoro, quien fue funcionario del PROSAP, luego se cruzó a Irrigación para coordinar el mismo PROSAP del otro lado del mostrador, ascendió como secretario de Gestión Hídrica y por eso estaba a cargo de gran parte de las licitaciones de Irrigación financiadas por el PROSAP. En paralelo fundó una consultora, Hydrotec, especializada en el asesoramiento de obras hídricas. Del mismo equipo participaban Diego Fabián y Juan Pablo Gómez, quien aún trabaja para el PROSAP.

Esa consultora actualmente está asociada con CEOSA para ejecutar microcentrales hidroeléctricas. La Oficina Anticorrupción sospecha que Gomensoro y sus socios favorecieron anteriormente a CEOSA en las licitaciones. Como ya explicó MDZ, Gomensoro asegura que renunció a Hydrotec en junio del 2016, antes de que esa sociedad se conforme y que es Diego Fabián quien continúa con ese negocio. Sin embargo en su declaración jurada figura que fue parte de Hydrotec en 2017. En esa documentación presentada ante Fiscalía de Estado figuran sus multiempleos, sobre todo en Irrigación y en distintas consultoras como Hydrotec e Hydronova, otra sociedad que es mencionada como allegada a las obras hídricas ejecutadas en todo el país.

En algunas de las licitaciones del PROSAP incluso se incluyen recursos destinados directamente a pagar consultorías y hasta hubo programas específicos para contratar consultores, donde se gastaron más de 2,4 millones de dólares.

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