Pico: denuncian agresiones en Defensa del Consumidor

Una trabajadora, Marianela Hardfiel, estuvo acompañada de representantes de ATE.

General Pico (Agencia) Una monotributista que presta servicios al municipio denunció ayer, junto a dirigentes de ATE, agresiones y discriminación por parte del responsable de la Oficina de Defensa del Consumidor. La trabajadora pide que la cambien de sector y adelantó que accionará judicialmente.

Otra vez Carlos Chamas se ve en medio de acusaciones por hechos de violencia. Esta vez una empleada de la oficina dijo ser víctima de “insultos, discriminación por mi condición sexual, hasta tirarme con objetos contundentes, que fue lo más grave”.

Chamas, quien hace un tiempo había renunciado -a través de una carta en Facebook- a la Oficina de Defensa del Consumidor pero regresó, ya fue blanco de acusaciones similares.

En el año 2012 un vecino de apellido Thomas lo denunció por agresiones, en el marco de una discusión por un reclamo en la dependencia pública. Después de varios años, a pesar de las lesiones en el rostro del denunciante, y luego de algunas situaciones extrañas como la misteriosa desaparición de las imágenes de las cámaras de vigilancia de la Terminal de Ómnibus donde funciona la oficina, la Justicia terminó sobreseyendo a Chamas.

Ahora es una trabajadora de la misma dependencia quien lo acusa de agredirla y discriminarla.

La secretaria general de ATE Pico, María Ester Campos, convocó a conferencia de prensa frente al municipio local y denunció que “Marianela está sufriendo violencia laboral y nosotros hace algunos días que venimos buscando respuesta para que se le dé otro sector de trabajo. Está sufriendo violencia psicológica, casi física podríamos decir porque le arrojan objetos hacia su cuerpo, y además, discriminación por su elección sexual”.

Y adelantó que “a partir de este momento empezamos a recorrer el camino judicial, el abogado nos recomendó que hiciéramos una denuncia penal y luego darles conocimiento a los organismos de violencia de género”.

Campos aseguró que “no ha sido el primer caso de violencia laboral en esta oficina, ya pasaron otras personas que han sufrido la misma situación y que no se ha denunciado. Pero me parece que en algún momento hay que ponerle un punto final a esta situación, a pesar de todos los riesgos que la compañera tiene desde lo laboral”.

Denuncia

Marianela Hardfiel, la joven monotributista que dice ser víctima de las agresiones de Chamas, mantuvo ayer una reunión con la secretaria de Gobierno del municipio, María Belén Lavechia, a quien le pidió su traslado y quedaron en mantener otro encuentro.

En diálogo con los medios contó que “me desempeño en Defensa del Consumidor desde febrero del corriente año y las situaciones empezaron pasado un mes, porque al principio todo fue color de rosa, pero luego comenzaron algunas situaciones a menor escala que se fueron agravando con el correr de los días”.

Dijo que en ese lugar sufrió “insultos, discriminación por mi condición sexual, hasta tirarme con objetos contundentes, que fue lo más grave. También me acusó de cosas que yo no hacía, como acoso, o decirle a la gente que iba a la oficina que yo era una sinvergüenza, una acosadora, y que tuvieran cuidado conmigo”.

Hardfiel explicó luego que “pido que me cambien de lugar de trabajo porque esto a mí me generó un estrés psicofísico con gastroenteritis nerviosa. La verdad que no la pasé bien. El maltrato psicológico fue permanente”.

La trabajadora, que no concurre a su puesto por certificación médica, remarcó que “siendo monotributista te da mucho miedo perder el trabajo, no sabés si reclamar o no por miedo, no solo a perder el trabajo sino a otras muchas cosas”.

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