Volvió a la escuela a sus 82 años

Crisosto Lucero es un jubilado de la localidad de La Humada que a los 80 años completó la escuela primaria en el año 2015 y ahora decidió iniciar el secundario.

Nació en la década del ’30 en Agua del Médano, en el departamento Puelén, y desde pequeño enfrentó las duras condiciones de vida del oeste provincial.

“Mi padre falleció cuando tenía más o menos un año. No lo conocí. A mi mamá la conocí cuando tenía unos cinco años. Me crie con mi abuelo Antonio Lucero y Cátula Medero. Ellos vivían, en ese tiempo, en el puesto La Loma Alta, en Puelén. Después se trasladaron al Bordo Blanco, Chicalcó, en 1945”, dijo en declaraciones a medios locales .

Crisosto explicó luego que comenzó la primaria en el año 1945, en la escuela La Imarra. Dos años después, en 1947, se trasladó a Agua Escondida y en 1948, a Aguas del Toro, ambas en la vecina provincia de Mendoza. Comentó que llegó hasta cuarto grado pero que “después no me quisieron mandar más a la escuela y anduve criando chivas, ovejas y vacas”.

“En el 1956 hice el servicio militar y ya en 1972 me fui a 25 de Mayo. Trabajé en el Puente Dique y en el Canal Matriz. También trabajé en el petróleo más de veinte años en Catriel, Río Negro”, agregó.
En el año 1997 se instaló nuevamente en La Humada, donde tuvo dos hijas, diez nietos y once bisnietos. En el año 2007 se jubiló.

Sobre su decisión de volver a la escuela, comentó que fue una de sus hijas y una docente quienes lo convencieron. El 13 de julio de 2013 emprendió el desafío de completar el nivel primario, algo que cumplió dos años después.

Con el deseo de continuar superándose a sí mismo, ahora emprendió el secundario, el que cursa de lunes a miércoles. Contó que las materias que más le gustan son matemática e historia.

“Yo le diría a la gente que haga lo posible para que termine. Y a la gente joven, que a veces abandona cuando tiene todas las posibilidades de estudiar, con más razón”, aconsejó el protagonista de esta ejemplar historia de vida.

Temas en esta nota: