Formalizaron a los dos acusados por el homicidio del zapatero

La Fiscalía pidió no identificar a los sospechosos. Permanecerán detenidos hasta el fin del juicio. El hombre y la mujer fueron trasladados a Tribunales, donde el juez de Control confirmó la prisión preventiva para ambos.

General Pico (Agencia) - La fiscalía local formalizó ayer la investigación contra un hombre (J.A.) y una mujer (S.C.), a quienes se les acusa de ser los autores del intento de robo que terminó en el homicidio del zapatero del barrio Rucci, Oscar “Gato” Soria, ocurrido el pasado 3 de agosto. El arma homicida, testimonios, vestimenta y cruces de llamadas son algunas de las abundantes pruebas que los investigadores reunieron para fundar la imputación.

El hombre y la mujer detenidos el día miércoles, de entre 30 y 32 años, y a quienes los fiscales pidieron no identificar con nombres y rostros por el momento, fueron trasladados ayer a Tribunales donde se les dio a conocer los elementos que había en su contra y se los indagó, para luego llevarlos ante el juez de Control, Diego Ambrogetti, quien presidió la formalización y confirmó la prisión preventiva hasta la finalización del proceso.

Se los investigará por “robo agravado por el uso de arma, en grado de tentativa, en concurso real con homicidio simple”, delitos que podrían terminar en una condena que va de 8 a 35 años de prisión.
Según se pudo escuchar ayer en la audiencia, la mujer habría sido quien planeó el golpe con conocimiento de lo que iría a buscar: una importante cantidad de dólares. Según la investigación, S.C. habría sido amante de la víctima por unos 11 años y testigos que figuran en la causa señalan que “contrató” a J.A., un hombre con antecedentes que cumplía con prisión condicional por el intento de robo con arma a una financiera, para dar el golpe que terminó mal.

“Entendemos que ambos imputados han sido coautores, ambos han tenido una división de tareas, un dominio del hecho, y un trabajo coordinado”, destacó ayer el fiscal general, Armando Agüero.

Investigación

Según se desprende de lo expuesto en la audiencia de ayer, la fiscalía y la Policía realizaron en silencio por algo más de dos meses un minucioso trabajo, que permitió la detención de las dos personas sospechadas cuando ya había una abrumadora carga probatoria en su contra.

Uno de los elementos que cerraría el círculo sería el hallazgo de la cuchilla homicida, que el mismo miércoles fue hallada enterrada en un predio lindante a la Circunvalación que divide el barrio Federal del casco urbano de la ciudad, a la altura de la calle 36. Los investigadores no debieron buscar mucho, con el dato certero fueron directo al lugar donde se desenterró, cerca de un galpón en construcción.

24 horas después del homicidio los pesquisas ya sabían que la mujer había mantenido varios contactos telefónicos con Soria. Fue la mujer quien citó al zapatero para que la espere en su local, pero en vez de ir ella llevó a su cómplice hasta las inmediaciones para robarle. La resistencia de la víctima hizo que J.A. terminara acribillándolo y escapando sin el dinero.

La fiscala Campo destacó que “la señora S.C. tenía una extensa relación con el señor Soria de más de 11 años, una relación que era más que una amistad, una relación sentimental entre ellos con visitas frecuentes”.

Y observó sobre el cruce de llamado de ese día que el último mensaje entre S.C. y Soria fue a las 16:12 horas, mientras que el llamado al CeCom que dio aviso sobre el hecho de sangre se registró 3 minutos más tarde, 16:15 horas.

Los dos sospechosos también se conocían de hace tiempo y tenían contactos en Ingeniero Luiggi, donde también se realizaron allanamientos y recabaron testimonios.

Los fiscales indicaron también en la audiencia que “surgen testimonios de personas del barrio que empezaron a contar lo que sabían del hecho. Nos cuentan que S.C. había contratado al señor J.A. para ir a robarle al señor Soria y no saben qué pasó por lo que el hombre terminó muerto”.

Teoría

Tras la audiencia, la fiscala Campo explicó que “nuestra teoría del caso, que tenemos que probar, es que la señora imputada pone a la víctima en el lugar, lo cita y le dice que va a ir, después le dice que no y lo tiene a las vueltas un rato, algo que está acreditado con los teléfonos, y ella acuerda con esta otra persona (el hombre detenido) para asaltarlo. Ella lleva en su moto al imputado hasta cercanías del lugar, él se baja a cometer el hecho y se tiene que determinar por qué el hecho termina con el homicidio y sin sustraerle nada”.

Y admitió que una de las situaciones que restan establecer con certeza es el móvil, al indicar que J.A. “fue a cometer el hecho que todavía tenemos que determinar exactamente qué, si fue a robar, si fue a matarlo, o si fue a hacer las dos cosas, y se va del lugar sin sustraer nada, se sube a la moto de esa señora que lo estaba esperando y lo lleva hasta su domicilio”.

Ante la consulta de posibles nuevos involucrados, Campo adelantó que “en principio, elementos de convicción suficientes solo tenemos con estos dos imputados, lo que no quiere decir que haya más”.
Finalmente, confirmó que “se halló un arma, no sabemos si es el arma homicida porque todavía hay que peritarla. Se encontró en un rastrillaje que se hizo ayer en horas de la tarde”.

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