Aparecieron restos de dos ciervos colorados

General Pico (Agencia) ­- Un macabro y desagradable hallazgo protagonizaron ciclistas de General Pico, quienes mientras realizaban su entrenamiento de rutina se toparon con los restos de dos ciervos colorados jóvenes.

Los cuerpos, que estaban semifaenados, fueron hallados en las afueras de la localidad norteña, en un sector de quintas que se encuentra cerca del Cementerio Municipal. Se presume que los animales fueron víctimas del accionar de cazadores furtivos.

El pasado lunes, aprovechando el feriado nacional, pedalistas piquenses realizaban su entrenamiento por diferentes calles de la localidad. Cuando recorrían la prolongación de la arteria que pasa por detrás del Cementerio, en inmediaciones de donde está el predio de entrenamiento del Club Sportivo Independiente, se toparon con algo que no esperaban ver. En medio de la calle de tierra se encontraban tirados los restos de dos ciervos jóvenes, ambos de solo 8 puntas y con la “felpa” aun en sus cornamentas.

Uno de los vecinos, sorprendido por lo ocurrido, tomó imágenes y las envió a los medios. En las mismas se puede apreciar los cuerpos prácticamente enteros, solamente despojados de sus cuartos traseros y paletas delanteras.

“Son dos ciervos. Los vi en la calle que sale desde atrás del Cementerio, antes de llegar al campo del “Chulo” Martínez, después de pasar las canchitas de Independiente. Después se quejan que los persiguen a los cazadores. Están con felpa porque no es época de caza y si son hembras por ahí estaban preñadas”, expresó con indignación el ciudadano.

“Lo peor es que lo hacen en forma de burla a la Policía, porque los tiran bien donde pasa todo el mundo”, agregó.

De acuerdo al Reglamento de Caza Mayor 2017 elaborado por la Subsecretaría de Asuntos Agrarios del Ministerio de la Producción, a través de la Dirección de Recursos Naturales, la temporada de caza del ciervo colorado, sea de más o de menos de 12 puntas, se extendió del 1 de marzo al 31 de agosto de este año, en los campos habilitados.

Cabe aclarar que en el caso de los cotos de caza se hace una extensión de la fecha límite hasta el 30 de noviembre. Sin embargo, analizando la situación, todo hace presumir que los animales fueron asesinados por cazadores furtivos, que se despojaron de los restos a fin de evitar problemas con las autoridades. Poco probable parece que fueran atrapados en un coto, dado que resulta difícil creer que alguien que pagó miles de pesos ­o dólares según la procedencia- mate a un animal cuya ornamentación tiene tan pocas puntas y no sirve como trofeo, además de desperdiciar buena parte de la carne consumible.

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