Entre Pocillos: Triste, solitario y... ¿final?

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Beto Desuque: - Buenas, buenas, buenas, bueeenaaasss... ¿Qué tal, qué tal, qué tal? ¿Cómo anda la cosa por acá? ¿Qué dice la barra? ¡Salute a todos!
Mesero: - Hooola, Betito querido... ¿Cómo andás, cómo te trata la vida, qué se cuenta y qué se dice?

Beto Desuque: - Ya arranqué con otra cuenta regresiva...
Mesero: - Y claro, sí... cada vez falta menos.

Beto Desuque: - Estamos a 11 días del Mundial. Ya es momento como para entusiasmarse y meterse de lleno, me parece.
Mesero: - Si vos decís...

Beto Desuque: - Sí, yo digo.
Mesero: - ¿Y por qué me decís “otra” cuenta regresiva como si ya hubiera existido una anterior?

Beto Desuque: - ¡Y claro que existió! Terminó el viernes...
Mesero: - ¿De qué hablás?

Beto Desuque: - De la patada que le tuvieron que dar a Tierno para sacarlo del Gobierno...
Mesero: - Ah... ¡La despedida, decís!

Beto Desuque: - Claro. No vas a decir que no se veía venir...
Mesero: - Y... tratándose de quien se trata...

Beto Desuque: - Como decíamos la otra vez, ¿te acordás?: “A cada chancho le llega su San Martín”.
Mesero: - Je. Como decís vos: ponele.

Beto Desuque: - Lo curioso es, a lo mejor, la manera en que se fue. O lo fueron. Bah, nunca es sorpresa en realidad...
Mesero: - ¿Por qué decís que fue “curioso”?

Beto Desuque: - Digo. Mirá que se han hecho cosas y barbaridades; ponele que hubo denuncias, hubo internas, hubo de todo... y termina afuera del Gobierno por un conflicto con su custodio preferido.
Mesero: - ¿Cómo es ese asunto del custodio? ¿Por qué semejante empatía?

Beto Desuque: - Ponele que se sintieron en la misma sintonía. Desde hace rato, Tierno parece que da la vida por Simouang, que era un policía famoso y pasó de repente a ser su guardaespaldas, ponele, y, de paso, chofer.
Mesero: - Casi como en la película de Kevin Costner y Whitney Houston...

Beto Desuque: - Sí. Ponele que la peli era un poco más romántica... pero bueno, sí: Tierno se la jugó fuerte por Simouang y no le salió nada bien. Quedó enfrascado en esa interna con el jefe de Policía y esta vez perdió.
Mesero: - A cada chancho le llega su San Martín.

Beto Desuque: - Ponele. Lo que pasa es que justo apareció ese nuevo fallo del Superior Tribunal... parece una formalidad, pero cuidado...
Mesero: - ¿A qué te referís?

Beto Desuque: - El STJ le rechazó la posibilidad de un recurso federal. Es por la condena que Tierno gambetea desde hace años. Lo que pasa es que, según dicen los “boga”, con esa decisión la sentencia pasa a estar firme, ya debería aplicarse.
Mesero: -¿Y eso qué quiere decir?

Beto Desuque: - Quiere decir que Tierno no puede ocupar cargos públicos ni ser candidato. No es un tema menor...
Mesero: - Ah, ahora te entiendo.

Beto Desuque: - Por algo es que Tierno casi ni hizo ruido después del patadón que se comió, ¿no?
Mesero: - Alguna queja escuché.

Beto Desuque: - Seguro que irá en queja ante la Corte, seguro que se quejará ante Simouang. Y un poco se quejó con los periodistas amigos que lo fueron a consolar. Pero te digo que no hubo un portazo ni nada por el estilo: nada de que se va otra vez del PJ, nada de blanquear su arreglo con Pato Bullrich y esas cosas...
Mesero: - Digamos que se la hizo bien el Barba...

Beto Desuque: - Y... viste que el Barba, cuando quiere, es dañino, ¿no? La otra vez, cuando el STJ confirmó la condena, le dio el dulce: no lo apartó, lo dejó regulando, Tierno bajó el copete, se calló la boca, no dijo más nada de la interna ni del marinismo. Me parece que esta no se la veía venir. Y como frutilla del postre se sacó esa foto a las carcajadas con Ayala y “Tato” González.
Mesero: - Dinámica de lo impensado.

Beto Desuque: - Como escribió Dante Panzeri, sí: “Dinámica de lo Impensado”. O, en este caso, dinámica de lo pensado. Ponele.
Mesero: - Así que es un misterio cómo seguirá este asunto.

Beto Desuque: - Desde ya. Lo de Tierno triste y solitario ya es un hecho: ahí lo tenés. Pero lo del “final”, para completar la trilogía del libro de Osvaldo Soriano, nunca se sabe...
Mesero: - En política nunca se sabe, vos me has dicho.

Beto Desuque: - Ponele. Pero hay algo en lo que Tierno no falla: se encuentra un cargo público a cada rato.
Mesero: - Ja.

Beto Desuque: - No te rías, porque es en serio: se la pasa renegando de los que cobran del Estado y toda esa gilada liberal, pero es uno de los que siempre tiene un puesto. Ministro, asesor, director del Banco, lo que quieras... pero siempre ahí.
Mesero: - Y bueno, tendrá sus méritos...

Beto Desuque: - Ni hablar, seguro que los tiene. Y ahora más méritos tiene para ser asesor de su esposa, Sandra Fonseca. Ese parece que será su destino inmediato.
Mesero: - Ah, mirá. Bajó un poco.

Beto Desuque: - Je. Se fue al descenso. Por un lado, por lo visto, Fonseca va a seguir reportando al PJ...
Mesero: - ¿Y por otro?

Beto Desuque: - Y por otro, insisto: el final nunca se conoce. Porque decimos que Tierno se fue al descenso, pero esa es la foto. El final de la película no lo conocemos. Mirá que alguna vez River también se fue al descenso, eh...

(El popularísimo vecino santarroseño dialogando en la mañana de ayer con su mozo predilecto en el bar-restaurante de la calle Pellegrini: un repaso a la actualidad política, a la realidad futbolera y a otras yerbas)

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