Entre Pocillos: La rosca de Pascua

8a

Beto Desuque: - Buenas, buenas, buenassss... ¿Qué tal, qué tal, qué tal? ¿Cómo anda la mano por acá? ¡Salú a la barra!
Mesero: - Hoooola, Betito querido... ¿Cómo estás? ¿Todo bien, qué se cuenta?

Beto Desuque: - Ahí andamos. Disfrutando las siestitas de otoño que tanto me gustan...
Mesero: - La verdad que está lindo el clima, eh.

Beto Desuque: - El tiempo, dirás... porque el clima político no tanto, me parece...
Mesero: - Dicen que no. ¡Y lo que viene!

Beto Desuque: - ¿Y del clima deportivo qué me contás? Je.
Mesero: - Uuuuh... qué golpazo nos dimos en España, Betito. Quedamos desorientados.

Beto Desuque: - Sin saber qué trole hay que tomar para seguir, como dice el tango...
Mesero: - Porque perder estaba entre las posibilidades... ¡¿Pero así?!

Beto Desuque: - Si seguimos así no nos salva ni la Virgen de Tilcara.
Mesero: - Vi que ahora algunos jugadores del ‘86 anduvieron por ahí... ¿Pero cuál es la leyenda?

Beto Desuque: - Esa leyenda dice que en el ‘86, antes del Mundial, prometieron volver a agradecerle a la Virgen si salían campeones y no lo hicieron. Ahí nació “la maldición de Tilcara”: Supuestamente, la Virgen, enojada con ese asunto, no nos deja ganar. Ponele.
Mesero: - Ah, buá.

Beto Desuque: - Y justo en Semana Santa nos comemos esta goleada. Y justo ese día volvieron esos jugadores del ‘86, que decís, pero para hacer una publicidad...
Mesero: - Todo muy místico.

Beto Desuque: - Y en la misma semana, el papa -que es argentino, ¿quién lo hubiera dicho?- nos revela que al final el infierno no existe, con tanto que lo mentan a cada rato.
Mesero: - Pero ¿y eso cómo se descubrió?

Beto Desuque: - ¡Andá a saber! Por las dudas yo no me meto. Aparte hay que aprovechar la buena noticia... Si no hay infierno estamos salvados.
Mesero: - Ja. ¿Vos decís?

Beto Desuque: - Ponele que salvados de algunas cosas. De otras no nos salvan ni Dios, ni el papa, ni la Virgen de Tilcara.
Mesero: - Te noto con mucha alusión a la religión, Betito...

Beto Desuque: - Es por la Semana Santa, nada más... me consustancié con todo eso.
Mesero: - Mirá vos... no te tenía en ese rol...

Beto Desuque: - Lo que más me ha impresionado es la rosca de Pascua...
Mesero: - Tampoco sabía que te gustaba lo dulce...

Beto Desuque: - No, no, ¿¡qué dulce?! Yo te hablo de otra rosca de Pascua: la rosca política que se ha armado esta semana con el asunto del Pacto Fiscal.
Mesero: - Aaaaah... ya me parecía que venías para ese lado.

Beto Desuque: - Pero ¡se armó linda, eh! La batalla entre el vernismo y el macrismo ya es feroz, se dicen cualquier cosa...
Mesero: - Y Verna parece como una especie de último mohicano, ¿no?

Beto Desuque: - Ponele. Pero no sería último... anteúltimo, ponele.
Mesero: - ¿Por qué decís?

Beto Desuque: - Porque también está Rodríguez Saá. Je. No te olvides ni del Alberto, ni del Adolfo.
Mesero: - Más vale, ¿qué me voy a olvidar? Son inolvidables.

Beto Desuque: - Ponele. Y en este caso Verna y Rodríguez Saá sí que cumplen el pacto, parece. Ellos firmaron el tratado “El Caldén”.
Mesero: - Ah, ¡cierto!

Beto Desuque: - En cambio, se ve que mucho no confían en el Gobierno Nacional... Verna dijo directamente que estaban incumpliendo.
Mesero: - Como si hubieran faltado a la palabra.

Beto Desuque: - Sí. Digamos que no sería justamente una novedad, ¿no? No es por seguir con el tema de la Semana Santa, pero... no sería la primera vez que Nación nos vende pescado podrido.
Mesero: - Bueno, pero el resto de las provincias firmaron...

Beto Desuque: - Ponele. Se ve que para Pascuas los usan no de conejos, pero sí de conejillos de indias...
Mesero: - ¡Uy, cómo estás con el tema pascual!

Beto Desuque: - Es una semanita, nomás. Después del Sábado de Gloria, el Domingo de Ramos y todo ese asunto, se me pasa...
Mesero: - Y, volviendo a lo del Pacto, ¿cómo creés que termina el asunto?

Beto Desuque: - Y mirá... conociendo el paño, ya los veo al Barba y a Frigerio fumando la pipa de la paz... o comiendo los huevos de la reconciliación.
Mesero: - Decís que arreglan.

Beto Desuque: - Hasta ahora ha sido siempre así. Mucho pataleo de un lado, muchas advertencias del otro, y al final firman juntos. No creo que sea la excepción. Y, además, los fondos que reclama La Pampa son unos 400 millones... para Nación es casi un vuelto, vamos a decir la verdad...
Mesero: - Igual, ya se nota que el macrismo lo tiene a Verna montado ya sabés dónde, ¿no?

Beto Desuque: - Eso ni hablar. Son sensaciones mutuas, me parece... pero el Barba no es ningún gil, tampoco, y sabe hasta dónde puede tirar de la cuerda...
Mesero: - Somos una provincia chiquita.

Beto Desuque: - Muy chiquita. Con sus pro y sus contra, y cuando digo “con sus pro”, no me refiero al Colo y a Maxi Aliaga... Je.
Mesero: - Ah, qué chistoso.

Beto Desuque: - Pero en serio te digo. Hay cosas más viejas que la injusticia que funcionan así. Somos pocos, nos conocemos mucho y Dios atiende en Buenos Aires.
Mesero: - Tal cual.

Beto Desuque: - Aunque, andá a saber... si un día nos enteramos de que el infierno no existe, la verdad -o la posverdad- es que ya puede pasar cualquier cosa.

(El popularísimo vecino santarroseño, dialogando en la dominical mañana de ayer con su mozo predilecto, en el bar-restaurante de la Pellegrini por donde pasa casi todos los días para conversar politiquerías, futbolidades y otras yerbas pascuales)

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