La defensa de los recursos y el ataque al bolsillo

En la columna editorial de cada lunes, La Arena Vernácula, un repaso a algunos de los temas de la semana que se fue: el reclamo por los ríos interprovinciales que se reproduce y los tiempos difíciles para los trabajadores.

Una de cal...

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A excepción de una minúscula porción de representantes políticos, el grueso de las organizaciones e instituciones pampeanas con un genuino funcionamiento en la comunidad decidió hacer oír otro grito en defensa de los recursos hídricos: hoy se concretará una movilización en el oeste pampeano, para que se entienda el despojo que soporta La Pampa por el accionar mendocino sobre el río Atuel, ahora con la complicidad del Gobierno Nacional.

La manifestación se coló en el contexto de reuniones de la Comisión Interjurisdiccional del Atuel Inferior, que resultaron un fracaso cantado ante la conducta de la provincia cuyana, que prefiere no entrar en razones respecto de la orden que dio la Corte Suprema de Justicia, que le ordenó que La Pampa pueda disponer de un caudal del Atuel que recupera el ecosistema en esa región que la histórica mezquindad mendocina dejó desierta.

El ofrecimiento de Mendoza en el marco de esos encuentros fue irrisorio y resulta una tomada de pelo a los pampeanos, tal como describieron los representantes de nuestra provincia: 1,3 metros cúbicos por segundo, pero recién después de que se hagan una serie de obras, es lo que propuso la provincia que gobierna Alfredo Cornejo y que cuenta con el favor político del Gobierno Nacional de Mauricio Macri.

Una de las reacciones se hará sentir hoy, cuando representantes de una treintena de organizaciones, gremios, cooperativas, agrupaciones y ciudadanos comunes se planten en el puente Los Vinchuqueros a ratificar lo que ya tiene comprobación judicial y oficial: ya no ingresa agua del río Atuel, y la que quedó en el curso tiene una salinidad altísima, que vuelve imposible cualquier uso productivo del vital elemento.

Algarrobo del Águila celebra hoy su aniversario en el marco de esa sequía que ya es permanente, y que sin embargo semanas atrás se había vuelto un hermoso paisaje, repleto de agua y de turistas que disfrutaban de esas bondades, simplemente porque en ese momento a Mendoza le fue conveniente largar agua.

La pelea contra el despojo del Atuel se junta en el tiempo con la ofensiva por Portezuelo del Viento, que anuncia otro perjuicio para la provincia, en este caso sobre otro recurso hídrico: el río Colorado.

También en ese caso la reacción del cuerpo social ha sido madura, ejemplar y en unidad, con las conocidas excepciones: la grieta que se generó en la alianza gobernante a nivel nacional es una lógica consecuencia de que algunos de los socios prefirieron privilegiar el interés de la provincia que habitan y otros se inclinaron por quedar bien con sus empleadores y líderes políticos, que pese a que en campaña reprochaban la existencia de “escribanías” ahora reclaman el alineamiento a un discurso único.

La reunión secreta de los dirigentes del PRO con el presidente del Comité Interjurisdiccional del Río Colorado (COIRCO) reafirma las sospechas sobre los tejes y manejes que se hacen por abajo de la mesa y que no tienen la apariencia de beneficiar a los pampeanos.

...y una de arena...

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A la ola de calor que genera incendios se suman otras olas de penoso impacto: el tarifazo vuelve a sacudir el bolsillo de los ciudadanos (especialmente de trabajadores y familias menos acomodadas), en el mismo momento en que otra ola de despidos -tanto en el Estado como en la actividad privada- aumenta los índices de desocupación.

De la mano con el vaciamiento de algunos organismos estatales -uno de ellos metafórico: el que estaba dedicado al control del empleo “en negro”-, la ofensiva del Gobierno neoliberal al que algunos caracterizan como “nueva derecha” deja en la calle a miles y miles de empleados, situación que necesariamente instala la hipótesis de algún tipo de conflicto social, más tarde o más temprano.

En La Pampa, que se sabe que en algunos sentidos es una provincia con ciertos privilegios en base a su escasa cantidad de habitantes y su histórica administración ordenada, el fantasma de la desocupación o la pérdida del trabajo también hace su aparición: el ajuste que se prevé en el Correo, donde existe la idea de sacarse de encima a 4.000 trabajadores, es posiblemente el mejor ejemplo de la inquietud que se vive en estas horas.

La planta de Calzar también sufre los efectos de las políticas económicas: ya abandonaron ese trabajo 92 personas con retiros voluntarios que son una suerte de despidos encubiertos y que -quedó demostrado en los ‘90- en algunos casos son pan para hoy y hambre para mañana.

Sobre ese sector de la economía impactó especialmente el fanatismo importador, que deja a los industriales locales sin posibilidad de competir, aunque algunos empresarios son especialistas en cambiarse de lugar del mostrador y pasar de industriales a importadores sin demasiados enrosques personales, pero con conocidos efectos negativos para los obreros.

Los mil y un ajustes en diversos organismos -Lotería Nacional, Yacimientos de Río Turbio, Fabricaciones Militares, Radio Nacional, el INTI, el INTA y el SENASA con sus ecos en nuestra provincia- derivan lógicamente en descontentos más o menos profundos, y medidas de fuerza de distintos sindicatos, algunos de los cuales confluirán en una gran protesta el próximo 22 de febrero.

En ese marco, el anuncio del supuesto decreto “antinepotismo” es otro producto de márquetin y maquillaje, con la confesa aspiración de mejorar la imagen presidencial, pero con un efecto concreto y real nulo en el presupuesto público, además de ser una normativa de dudosa constitucionalidad.

A veces también resultan irritantes algunas afirmaciones oficiales que echan leña al fuego del conflicto social: la mentira en el ejercicio del poder, el cinismo impactan de lleno -en lo inmediato o un poco después- en una porción de ciudadanos que se sienten no solo esquilmados sino burlados cuando se pretende de modo desvergonzado falsear la realidad: pasó con la inflación del “INDEK” y ocurre hoy cuando el presidente relata en Europa que Argentina es el paraíso del crecimiento y la igualdad.

Lo más peligroso de ese cóctel es que el Gobierno se prepara para confrontar con un hipotético estallido del peor modo. Es un ejemplo cabal que tan luego al cumplirse 6 meses de la desaparición de Santiago Maldonado, Macri abriera las puertas de la Casa Rosada y felicitara con “orgullo” a un policía cuyo mérito fue matar por la espalda a un joven ladrón que estaba huyendo: una virtual ejecución, una pena de muerte.

El mensaje político de ese sonriente encuentro es tristísimo, pero concuerda muy coherentemente con otras decisiones del mismo Gobierno: un respaldo al gatillo fácil y a la venganza de clase.

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