Elisa Carrió arrasó en la Ciudad

El clima previo a las elecciones de este domingo, espeso por últimas novedades sobre la muerte de Santiago Maldonado y por el avance de las causas judiciales contra ex funcionarios del kirchnerismo, permitía el planteo de una serie de interrogantes y consideraciones en la ciudad de Buenos Aires: ¿Cómo iba a impactar en las urnas la aparición sin vida del joven artesano en Esquel? ¿Con un voto castigo contra Elisa Carrió por sus declaraciones televisivas? ¿El desfile de los ex funcionarios por Tribunales podía incidir en el resultado electoral?

Nada de eso. Más allá de las especulaciones o de los cuestionamientos mediáticos, Carrió sumaba más votos con relación a las PASO con el 97,97% de mesas escrutadas: 50,95%. No hay, en este caso, un voto castigo, indignado contra la referente de la Coalición Cívica por decir en la televisión que en un "20% de posibilidades" Maldonado podía aparecer en Chile y que la gente tendría que "pedirle perdón".

El paso arrollador de "Lilita" consolida -una vez más- el dominio del PRO en la ciudad de Buenos Aires, su vórtice y eje de rotación, pero a la vez representa el nacimiento de un nuevo temor interno: el miedo a la co-gobernabilidad, más poder para una dirigente que, como Dr Jekyll o Mr Hyde, puede construir y destruir con la misma capacidad. Solo recodar los casos ARI o UNEN.

Su porcentaje de votos le permitiría a Cambiemos sumar 8 nuevos diputados nacionales (Carrió -renueva-, Carmen Polledo, Fernando Iglesias, Juan Manuel López, Paula Olivetto, Alejandro García, Facundo Suarez Lastra, Jorge Enriquez -en reemplazo de Johana Piscetti, la candidata que la propia Lilita impugnó-) y 16 legisladores. Consultado por Infobae, un importante dirigente del PRO en la Ciudad argumentó el temor: "Quiere poner gente de su confianza en todos los ministerios y está vigilando todos los proyectos".

Otro interrogante de la jornada electoral era si Unidad Porteña, de la mano de Daniel Filmus, podía mantener el segundo lugar como espacio más votado en territorio porteño. En agosto recolectó poco más del 20 por ciento de los votos, pero ahora sumó un puñado más de votos, lo que representa número histórico del kirchnerismo local. Tenía el 21,73%, lo que le otorgaría al espacio tres bancas en el Congreso (Filmus, Gabriela Cerruti y Juan Cabandié) y 6 legisladores porteños.

En este caso, no se modificó la tendencia de la PASO a pesar del avance de las causas judiciales contra la ex presidenta Cristina Kirchner, el dirigente piquetero Luis D'Elía o contra el ex ministro de Planificación Federal, Julio De Vido.

El caso de Martín Lousteau es paradigmático. Hoy tenía su propio día D para esbozar un futuro promisorio en la política en el 2019, porque el ex embajador en los Estados Unidos quiere ser Jefe de Gobierno. Tenía en su performance del 2015 una base sólida, pero quedó encerrado en la indefinición entre ser oficialismo u oposición, entre reclamar una interna dentro de Cambiemos a cuestionar a Horacio Rodríguez Larreta. La PASO lo había dejado en un incómodo tercer lugar, lugar que hoy no pudo torcer, incluso perdió caudal electoral, pero logró que su compañera de lista, la radical Carla Carrizo, pueda renovar como diputada, al obtener el 12,33% de los votos.

El interrogante estará en su futuro próximo: ¿Cómo se moverá en el Congreso? ¿Cómo aliado de Cambiemos o como opositor? ¿El radicalismo porteño –su principal base de sustentación política- seguirá como una unidad independiente de la conducción nacional, parte fundacional de la alianza que gobierna el país?

El joven economista Matías Tombolini representaba el desafío massista en la Ciudad. Con una sinceridad brutal, acertó con su último spot publicitario de campaña: dijo que Carrió iba a ganar por más de la mitad de los votos. Así, la elección sería entre Cabandié, Carrizo o él. La suerte estuvo del lado del dirigente de La Cámpora. De esta forma, quedó fuera del Congreso, al igual que Marcelo Ramal (FIT) y Luis Zamora, de Autodeterminación y Libertad.

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