Paralizaron la obra del Butaló y advierten que hay “cosas raras”

La empresa José Rubén Fernández abandonó las tareas, sin comunicación oficial al municipio. Dos operarios trabajan, pero solo en la reparación de fibra óptica.

Los vecinos del barrio Butaló se toparon con otro obstáculo: después de esperar semanas y meses para que comenzaran las obras que aporten un alivio a la situación que padecen, ahora la empresa paralizó las tareas sin explicaciones oficiales. La concejala Claudia Giorgis, una de las que motorizó el inicio de esos trabajos, advirtió que se perciben “cosas raras”.

La firma encargada de esos avances, bajo la lupa de una comisión de seguimiento que se armó en el Concejo Deliberante, es “José Rubén Fernández”.

La situación se hizo evidente el lunes de esta misma semana, en medio de versiones que aludieron a supuestas anomalías en la relación entre la empresa, su personal y la aseguradora de riesgos de trabajo.

“La obra está paralizada desde el lunes y no sabemos por qué. La empresa no comunicó al municipio”, dijo la concejala Giorgis en declaraciones radiales. Y agregó: “Vimos cosas raras cuando estuvimos con la comisión especial”. Desde ya, es un misterio cuándo se reanudarán los trabajos. La situación no consta en el expediente oficial.

Tras los dichos de la concejala, aparecieron dos operarios en el lugar. Pero la obra en sí, vinculada con el agua y las cloacas, no se reactivó. Esos dos trabajadores (uno en las calles Unanue y Macachín y otro en Unanue y Las Jarillas) limitaron su accionar a la reparación de la fibra óptica de la Cooperativa Popular de Electricidad, que se había roto días atrás cuando ingresó una retroexcavadora.

"Llamó la atención"

Los concejales de la comisión señalaron que el 12 de abril alrededor de las 14 horas, se observó que en la calle Macachín y Unanue se había roto la carpeta asfáltica y hecho el pozo-zanja en su punto medio. Al volver, dos horas más tarde, estaban colocado el caño cloacal y cerrada la zanja, en aproximadamente una longitud de 15-20 metros sobre la Macachín.

“Llamó la atención la celeridad en la realización de excavación, zanja, colocación de caño, compactación y llenado de la zanja”, dijeron los ediles.

Al día siguiente concurrieron varios integrantes de la comisión a las calles Macachín y Las Jarillas: “Al llegar observamos la salida de líquido cloacal de manera importante desde la cámara ubicada en esa esquina, hacia la zanja donde se trabajaba”.  También en ese momento se observó que a unos 15 metros de esa esquina la retroexcavadora iba rompiendo un caño viejo, aparentemente de asbesto cemento. Salía de esa zanja un chorro de agua. También se observó que la zanja estaba totalmente seca, “salvo por los líquidos cloacales que estamos relatando”. En la visita tampoco se vieron caños blancos de PVC.

A los pocos minutos de llegada la comisión, arribó el empresario Rubén Fernández con vejigas y una fue colocada inmediatamente en la boca de Macachín y Las Jarillas. Una hora más tarde llegó el camión desobstructor de DAGSA y comenzó a prestar tareas en la misma boca donde se había colocado la vejiga de Macachín y Las Jarillas.

“En la tierra que se sacó para hacer el zanjón medio, se vieron desechos de caños de la cloaca original de la inauguración del barrio y tierra con trazas negras correspondientes a cloaca a tierra”, agregó ese informe.

Añadió que en la esquina de Macachín y Unanue, donde el día anterior se habían realizado la colocación del caño y el tapado del mismo, se observó la presencia de líquidos y hundimientos de tierra en la porción trabajada de esa esquina y la presencia dentro de la cámara cloacal de una botella de plástico cerrada con tapa naranja flotando.

Los vecinos

Antes del reconocimiento oficial de la parálisis, los vecinos del barrio habían advertido anomalías. “Es cuestión de observar que no se ve ningún obrero. Si bien autoridades de la empresa están presentes, andan por ahí, trabajar no se trabaja”, dijo Carlos Urquiza, uno de los referentes de la comisión vecinal.

El presidente de la comisión, Walter Bernal, recordó que el jueves de la semana anterior le pidieron a la comisión especial que atiendan el Butaló 3: “Un camión atmosférico que venga cada tanto no nos soluciona nada porque debe haber alguna obstrucción en la red. Hay gente que hace dos semanas o más que no puede ir al baño en el Butaló 3, y aclaramos que ahí la empresa Jubete no tuvo nada que hacer, ni trabajó”, aseguró.

“Con sorpresa vimos que los operarios empezaban a dejar sus herramientas, en una actitud pasiva. También observamos gente que no habíamos visto, que después supimos que era de la ART”, contó Urquiza.

El vecino también se quejó: “Estamos en ascuas porque no ha habido ningún acercamiento de la comisión especial que se creó en la municipalidad, para notificarnos qué es lo que está ocurriendo pero sospechamos que algún inconveniente ha habido”.

La comisión de seguimiento de las obras del barrio Butaló comenzó su tarea y difundió un pequeño informe con detalles el viernes pasado, fundamentalmente de la situación de la calle Macachín entre Unanue y Las Jarillas.

 

 

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