Juicio a Charlín: "Mi mamá no ha podido superarlo"

Este jueves sigue el juicio al exjuez federal José Charlín. Uno de los testigos describió como las situaciones que generó el imputado afectaron a su madre, Adriana Bauman, la secretaria privada del juzgado a la que le puso una tricheta en el cuello.

Manuel Bauman, empleado de la mesa de entradas de la Secretaría Penal del Juzgado Federal, fue el primer testigo de este jueves en la continuidad del juicio contra el exjuez José Charlín.

Bauman es el hijo de Adriana Bauman, la secretaria privada del juzgado y que vivió en carne propia el descontrol de Charlín. Ella también estaba citada por esta jornada, pero se excusó con un certificado médico.

"El clima de trabajo en un principio no cambió, y con el tiempo sí. En el caso de mi mamá, empezó con llamados a horas muy tarde de la noche, y duraban cerca de 2 horas haciendo una especie de agenda. Al otro dia ingresábamos a las 7 de la mañana a trabajar y el doctor no llegaba hasta el mediodía, entonces toda esa agenda era innecesaria. Y a la otra noche lo mismo, llamado a la noche haciendo una agenda sin razón de ser", detalló.

Esos llamados duraban, aseguró, entre las 23:30 y las 2 de la madrugada. También había mensajes donde hacía referencia a personas o situaciones "con ira".

Describió que ya se habían generado situaciones conflictivas. "Entre compañeros hablábamos, la chica de ordenanza de la tarde tenía miedo y no quería quedarse sola. El chico de ordenanza de la secretaría electoral no quería que lo llamaran fuera de hora, llegó a romper su celular superado por la situación", contó.

También hizo referencia a los golpes constantes al mobiliario. "Golpeaba la madera de la pared, sillones, puertas. Me contó mi mamá que algo que lo ofuscaba mucho era el certificado médico de Zabala (el juez titular, en ese momento de licencia por una enfermedad terminal). Hacía llamar a la esposa porque decía que demoraban en llegar los certificados. Ella estaba pasando por una situación muy particular, con su marido enfermo", relató.

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Armas

Otra de las situaciones que le contó su mamá fue cuando Charlín le pidió el arma reglamentaria a su custodio, Dardo Gandini, y la empezó a manipular a la vista de todos. "Volvió a pasar otra vez. Mi mamá habló con Gandini y le pidió que no le de más el arma".

Otra vez, en una supuesta "broma", le apoyó una trincheta en el cuello a su madre. "La toma por la espalda, despacio, y pone la trincheta cerca de mi mamá, a la altura del cuello. No se cuál era el fin del chiste".

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En otro momento de su testimonio, Marcos Bauman contó como vio a Charlín ofuscarse con una secretaria después que el agente de AFIP Raúl Amirall se fuera tras una larga espera. "Escuchaba golpes y me paré a mirar. Hablaba con Daniela Anocibar, le decía 'no quiero que vuelva a entrar acá, esto lo va a pagar con sangre'. Ella le decía que no podía negarle la entrada a nadie al Juzgado, y él estaba muy ofuscado. Decía que era juez federal y que eso no se le hacía, y que iba a hablar en AFIP", contó.

"A mi mamá la veía mal, preocupada. Esto no nos había pasado nunca. El juzgado siempre funcionó y funciona bien. Este tipo de sobresaltos nunca se han vivido, mi mamá no sabía qué hacer. Al día de hoy habla del tema y llora, no ha podido superarlo. No hace falta que haya otra gente: no lo puede ni hablar conmigo en privado y tengo que cambiar de tema", agregó.

“Descargaba los
reproches en ella”

Maximiliano Triputti (hijo de José Mario Triputti, juez titular del TOF) es secretario en el Juzgado Federal y ratificó el comportamiento agresivo de Charlín hacia su secretaria. Durante esos meses de 2013, él trabajaba en la biblioteca que está contigua a la oficina del juez federal.

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Los conflictos, según contó, pasaban cuando pedía hablar con la casa del juez titular, Pedro Vicente Zabala, que estaba de licencia por una enfermedad terminal. Charlín pretendía que Zabala renuncie y se ofuscaba ante cada nuevo certificado médico.

“Le pedía a Adriana Bauman que llame a la casa de Zabala por los certificados. Zabala tenía cáncer, había pedido licencia por 30 o 60 días. A veces atendía la esposa o Zabala. Cuando cortaba la comunicación se iba al escritorio de la secretaria y descargaba los reproches en ella, golpeaba el escritorio. También un día habló con la jefa de reconocimientos médicos, y también el reproche era para la secretaria”, relató Triputti, quien remarcó que Charlín “gritaba con vehemencia en la cara de Adriana, golpeaba el escritorio”.

También fue testigo del episodio donde Charlín tomó el arma de su custodio, Dardo Gandini. “Le pide el arma y en tono de broma le dice ‘bueno ahora traémela a Adriana’. Fue rápida la escena, lo tomé en tono de broma y se la devolvió (al arma). Adriana no llegó a ver la escena, estaba el despacho cerrado”, contó.

Dijo que la mujer durante las últimas semanas “estaba muy angustiada, estaba cansada, hacía horas extras todas las tardes”. “Después de la inspeccion ocular (la semana pasada), se puso un poco nerviosa. Decía que no quería declarar ni revivir todo esto de nuevo”, admitió Triputti.

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