Un profesor de teatro preso por un disco

En otra audiencia del juicio de la Subzona 14 II, Alberto Callaqueo contó como los represores lo detuvieron porque usó un disco de Neruda en sus clases, en Catriló. Lo denunció el intendente.

Un profesor de teatro que pasó un disco con poemas de Neruda en Catriló terminó preso durante un mes, en manos del grupo de tareas de la Subzona 14, porque el intendente del pueblo lo denunció por actividades “subversivas” durante la última dictadura militar.

El periodista Alberto Callaqueo declaró durante una nueva audiencia del juicio y relató que en el año 77 era profesor de teatro y había sido contratado por la Subsecretaría de Cultura de la Provincia. Entre otros pueblos, también viajaba a dar clases a Catriló. Dio que utilizaba como ejemplo de la actividad actoral un disco grabado por Héctor Alterio, con lecturas de poemas de Pablo Neruda.

Manifestó entonces que en una clase un chico se levantó y se fue cuando se escuchó que en ese disco también aparecía La Internacional, el himno comunista. Según reconstruyó tiempo después, ese joven comentó ese detalle durante un asado, donde también participaba el intendente de facto, Carlos Inurrigarro. Este luego comentó al funcionario a cargo de Cultura, "de puro alcahuete", que habían mandado un profesor de teatro "subversivo".

subzona 14 baraldini 1

Callaqueo aseguró que se enteró que esa inquietud se la trasladaron al jefe de la Subzona 14, Favio Iriart, a quién le pareció "una boludez". Sin embargo, el jefe de Policía, Luis Baraldini, decidió intervenir aduciendo una denuncia anónima y disparó la detención y un expediente que terminó en el Juzgado Federal.

Callaqueo vivía en Santa Rosa y a la semana lo fueron a buscar a la casa el jefe de la D2 (Inteligencia), el comisario Humberto  Riffaldi, y el represor condenado Hugo Marenchino. Lo llevaron detenido a la Primera, donde lo interrogó Marenchino sobre el disco y sus clases de teatro.

Entre los libros, le secuestraron un folleto de la Federación Juvenil Comunista. "Para ellos era material altamente subversivo. Era lo único que tenía político entre los libros, que eran todos de literatura universal o teatro", contó Callaqueo. "Fue un diálogo muy coloquial. Marenchino se tomaba el tiempo de redactar lo que decía y yo se lo iba dictando medio armado, porque siempre tuve facilidad para escribir”, evocó.

Callaqueo permaneció quince días incomunicado en una celda muy pequeña, con apenas dos aberturas. No sufrió agresiones físicas. Las mujeres que estaban en la celda de enfrente le contaban de las torturas. “Si te llevan arriba, te la van a dar”, lo alertaban. Además, detenidas porque eran "mujeres de vida liviana", ellas le contaban que "cuando nos llevan arriba, vamos a coger".

Una noche Reinhart, que se había casado con una familiar, lo sacó al balcón y le convidó un cigarrillo.

subzona 14 reinhardt 1

Relató que estuvo otros quince días en un pabellón. Allí lo revisó el médico policial Juan Héctor Savioli -ya fallecido-. Cuando le quiso contar que se sentía mal, el facultativo le contestó despectivamente:

"Eso no es problema mío, a mi solo me interesa lo físico".

"Jamás tuve abogado defensor. Tampoco me atendió el juez Lemas. Hablé con él mucho tiempo después, cuando yo ya era periodista, y me saqué las ganas de decirle algunas cosas. A mi me llevaran por pasar un disco, hacer teatro, me secuestraran los libros, que después me devolvieron. Al final me dijeran que el sumario no comprometía mi buen nombre y honor. Eso nunca me cerró”, explicó.

“Salí y no me quedaron rencores. Pero Cultura nunca más me contrató, perdí el trabajo, no volví a hacer teatro por mucho tiempo. Entré a cuidarme de frecuentar a gente, y terminé yéndome a vivir a Buenos Aires”, completó.

 

"No me imagino a Pérez Oneto cometiendo actos de esa calaña‘"

Por otra parte, declaró este miércoles también un médico amigo del imputado Máximo Pérez Oneto. El pediatra Ernesto Alcides Buffa dijo que los profesionales no se forman para colaborar con la tortura.

subzona 14 ernesto buffa 1

Ofrecido como testigo de concepto por su defensa, Buffa contó que llegó a la provincia en el ’76 y actualmente es vicepresidente de la Caja de Previsión Médica. “Excelente profesional y mejor ser humano”, calificó el pediatra a su colega.

-¿Qué concepto tiene de los médicos que participaron de torturas? le preguntó el querellante Franco Catalani.
-No es la actuación para la cual fue formado un médico.

-¿Qué opina de que Pérez Oneto haya formado parte de la fuerza de seguridad en la época de la dictadura?
-Puede desempeñarse en cualquier período de tiempo. Eso es una cosa, otra evaluar cuál fue su comportamiento. No tengo duda de que fue acorde a la personalidad del doctor. Jamás me lo imaginaría cometiendo un acto de esa calaña. No puedo creer que haya tomado parte de una acción así.

-¿Qué posición tomó el Colegio Médico sobre los médicos detenidos durante la dictadura? preguntó el abogado querellante Maximiliano Corroinca.
-Realmente, mentiría si digo algo, no recuerdo.

-¿Quién era el presidente?
-El doctor López Escala o el doctor Canestro, uno de los dos era.

 

Cazadores detenidos por curiosos

Cuatro cazadores de Coronel Suarez, que estaban en Alpachiri, terminaron detenidos julio del ‘77, en plena dictadura, por curiosos, cuando pararon frente a la comisaría del pueblo, ante el movimiento de vehículos militares que había, y preguntaron si había pasado algo.

Este miércoles  declararon en el juicio de la Subzona 14 II dos de ellos. En primer lugar, Arturo Echavarría, recordó que volvían de Macachín, “donde habíamos ido a tomar unos copetines, vimos el Ejército en la comisaría, paramos a p reguntar qué pasaba y quedamos detenidos”.

Los trasladaron a Santa Rosa, a la Primera. Estuvieron 21 días presos e incomunicados. “Me llevaban dos felipes de pan por día para comer”, contó. Una sola vez lo interrogaron. “Un policía le dijo a otro que se cuidara de nosotros porque éramos zurdos”, reveló.

subzona 14 Arturo Echavarria 1

El último día los hicieron pintar un paredón exterior de la comisaría. En el patio vio una máquina soldadora, pero otro preso le dijo que eso era una picana. Años después se enteró para qué se usaba.

Otro cazador, Enrique Tomás Fernández, corroboró el relato de su amigo. Los detuvieron por curiosos cuando estaban en Alpachiri para cazar liebres. A él lo interrogó personal del Ejército. ‘Nunca nos hicieron firmar nada, todo era así nomás‘, dijo. ‘La familia quiso poner abogado, pero no podían defendernos porque estábamos bajo el Poder Ejecutivo‘, deslizó. 

‘Con el susto que teníamos, cuando salí no agarré una carabina por años‘, confesó.

No tenían actividad política. No hubo orden judicial de detención ni testigos. Tampoco firmó un acta cuando lo liberaron.

subzona 14 Enrique Tomas Fernandez 1

Aberturas para el regimiento

El dueño del motel Caldén, Jorge Licovsky, declaró que fue secuestrado durante la dictadura y los militares de la Subzona 14 le sacaron doce aberturas a su mujer para colocarlas en las caballerizas del Regimiento de Toay.

El empresario contó que fue detenido el 6 de enero del 78 en un operativo encabezado, entre otros, por los policías Reta y Gualpas. “Entraron a mi casa, revolvieron todo, se llevaron todo, sin ninguna orden judicial y con armas largas”, recordó.

subzona 14 Jorge Licovsky 1

En la Primera lo dejaron encerrado en un cuarto hasta que lo subieron a la planta alta, encapuchado y esposado. “Me preguntaban cosas que no conocía, si era prestamista. Reconocí la voz de Fiorucci y también escuché que le dijeron a Cenizo que preguntara algo. La causa se hizo por préstamos ilegales y nunca le había prestado dinero a nadie. Tenía un dinero que le había pedido al Banco de La Pampa y se lo había dado a Hernandorena, que había hecho de prestamista. Tenía cheques devueltos por cuenta cerrada, y por la estafa estuve preso. Uno de los que tenía cheques era Sutil, que era secretario de Amarante. Y otro era Gemigniani, que era muy amigo de Greppi. Por eso estuve detenido”, indicó.

Lo llevaron a una celda donde permaneció diez días, hasta que lo trasladaron a la Unidad 4. Luego a la 13. Lo liberaron después de ocho meses. “No tuve derecho a defensa, no sabía ni los cargos. Mi situación fue muy dura. Tenía cuatro hijos muy pequeños, mi mujer sola con construcción. Amarante y Greppi le pidieron doce aberturas, se las llevaron y las pusieron en la caballeriza del regimiento”, aseguró.

Licovsky dijo que “sicológica y moralmente” lo “destruyeron”. “No me pegaron, pero me destruyeron sicológicamente y a mi familia. Amarante era vecino mío y sabía cómo trabajaba en el hotel Caldén. No soy prestamista, soy comerciante”, subrayó.

“El juez federal (Walter Lema) nunca me atendió. Ya es tarde. Ese tendría que pagar, no solo los militares. Para nosotros no existió justicia. Yo salí libre de culpa y cargo en la justicia”, completó.

Represores a la defensiva

El represor Hugo Marenchino pidió ampliar brevemente su indagatoria para afirmar que no participó del interrogatorio del testigo Callaqueo.

subzona 14 marenchino 1

Por su parte, también el represor Néstor Cenizo hizo lo propio, en su caso para rechazar que haya intervenido en el caso de la víctima Jorge Licovsky porque, alegó, en el ’78 había sido trasladado a la Escuela de Policía. “No es correcto lo que el señor dice”, dijo.

subzona 14 cenizo 1

En el juicio de la Subzona 14 II los acusados sentados en el banquillo son los exmilitares Néstor Omar Greppi y Luis Enrique Baraldini; y los expolicías Roberto Oscar Fiorucci, Carlos Roberto Reinhart, Athos Reta, Antonio Oscar Yorio, Néstor Bonifacio Cenizo, Hugo Roberto Marenchino (condenados ya en el primer juicio), Oscar Alberto López, Orlando Osmar Pérez, Miguel Ángel Ochoa, Jorge Osvaldo Quinteros, Juan Domingo Gatica, Luis Horacio Lucero, y el exmédico policial Máximo Alfredo Pérez Oneto.

 

 

 

Temas en esta nota: