El precio del maíz vs. el kilo de carne en pie

Por Mariano Fava (*)

Debido a la sequía que impactó en la mayor porción de la superficie agrícola nacional y provincial, el grano de maíz ha experimentado un aumento importante de precio, con lo cual la relación insumo producto (grano/carne) ha aumentado, perjudicando los números de la invernada.

Ante esta situación tenemos dos alternativas, o bien aliviamos la carga de animales, o de lo contrario buscamos la manera de realizar una dieta compatible con la nueva realidad del mercado. A la hora de analizar las raciones que se están utilizando en los distintos establecimientos, vemos que las mismas son bastante heterogéneas, y si bien en este tipo de cuestiones no hay verdades absolutas, y como se suele decir habitualmente, “la mitad de la biblioteca dice una cosa, y la otra mitad otra”, daría la impresión que en la mayoría de los casos los productores han abrazado la implementación de dietas hiperenergéticas, es decir con elevadísimo contenido de maíz, casi llegando a niveles de acidosis ruminal subclínica, lo cual si bien pueden llegar a enmascarar algunos probables errores que tengamos, encarecen en sobremanera la ración.

Un indicador claro de que estamos dando demasiado maíz es cuando los animales tienen heces “hediondas” o que recuerdan al olor a cerdo. Ello se debe a que atraviesa el rumen demasiado maíz sin digerir, producto entre otras cosas de los altos niveles de aporte en la ración, y como no lo llega a digerir en el intestino, ingresa al ciego donde se fermenta. En este lugar el bovino no puede absorber la energía que se encuentre en el alimento digerido, por ende lo excreta en las mencionadas heces.

Si bien no hay una dieta perfecta, y como ya mencionamos, hay distintas teorías a la hora de formular una, y aclarando que no hacemos comentarios de valoración, es decir: no decimos que una corriente técnica sea la correcta y otra la incorrecta, sino que el productor deberá evaluar qué tipo de balance de alimentos le representa la mayor respuesta animal (aumento diario de peso vivo), al costo más bajo.

Básicamente una dieta para encierre a corral debe contar con una fuente energética (comúnmente maíz), una fuente proteica (algún tipo de expeler como por ejemplo de soja o girasol, o de lo contrario un concentrado proteico) y, finalmente, una fuente de fibra.

Es en este último componente de la dieta, del cual hablaremos más acabadamente en otra edición, en donde a nuestro criterio está la clave para tener raciones baratas, de alta respuesta animal (ganancia diaria de peso vivo) y que nos permitan balancear una dieta de alta digestibilidad.

De hecho, ya se ha llevado a cabo experiencias en el norte provincial con este tipo de dietas, logrando desempeños productivos muy importantes, con aumentos diarios de peso vivo del orden de 1,300 kilogramos/día al inicio del encierre, para finalizar con aumentos de 1 a 1,100 kilogramos/día, abaratando mucho la dieta y simplificando las cuestiones operativas. En resumen, si bien el costo del maíz se ha tornado oneroso, no significa que sea prohibitivo su uso, sino que debemos ser más eficientes a la hora de emplearlo, logrando obtener el máximo provecho de cada kilo de cereal que le ofrezcamos a la hacienda.

(*) Ingeniero agrónomo (MP: 607 CIALP) - Posgrado en Agronegocios y Alimentos - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Temas en esta nota: