El clima en La Pampa: lluvias erráticas y escasas

Por Mariano Fava (*)

Entrando en la última semana del mes de febrero, el mismo se consolida como uno de los más secos de la historia, aspecto que le ha pegado duro al sector agrícola ganadero de La Pampa en particular y de la Argentina en general. Con un proyectado de producción nacional de soja con un techo de 47 millones de toneladas y un piso que no termina de bajar, la preocupación se ha apoderado de todos, menos del sector político que todavía no se ha dado por enterado del asunto. En lo que al mercado respecta, hace apenas una semana ha empezado a recoger el dato de la sequía, ello se evidencia en el aumento de precio de la oleaginosa en puerto. De no mediar una lluvia importante en toda la geografía agrícola nacional, tanto la soja como el maíz tendrán severos recortes de producción. La semana pasada tuvimos la oportunidad de recorrer cuatro de las provincias más importantes, desde el punto de vista agrícola, que son Entre Ríos, Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires. Más allá de algunos pequeños “oasis” donde los cultivos se veían bien, con buen desarrollo y evolucionando adecuadamente, la inmensa mayoría de la superficie plantada tenía algún grado de estrés hídrico que le significa, a esta altura, una pérdida de producción irreversible. En efecto, si bien es importante que llueva, pues más vale tarde que nunca, prácticamente el 70% del área de soja y maíz de la Argentina experimenta alguna merma en producción irreversible a causa de la falta de humedad. En algunos casos esa pérdida es pequeña, pero podríamos afirmar sin temor a equivocarnos que, al menos el cincuenta por ciento del área de estas regiones, tiene pérdidas de consideración, que pueden llegar a colocar el potencial de producción por debajo del promedio histórico. Nuestra querida provincia de La Pampa no escapa a la generalidad de las provincias hermanas antes mencionadas. La atenuante para los pampeanos sin duda ha sido que veníamos de la inundación más importante de la historia reciente, por lo tanto las napas estaban elevadas en demasía, por eso es que los cultivos no están todo lo afectado que debieran estar ante semejante sequía. De todos modos, si no media una precipitación importante, la primera quincena de marzo la cosa puede cambiar drásticamente, ya sea por el estrés hídrico propiamente dicho o porque se eleva mucho el riesgo de heladas tempranas.

Actualmente tanto la soja de primera como la de segunda se encuentran en el período crítico, al igual que el maíz tardío. En el caso de los cultivos de segunda se nota un notorio retraso de crecimiento, lo que nos permite afirmar que este negocio (cultivos de segunda) no va a ser bueno en la zafra 2017/2018. La ganadería tampoco escapa a los efectos angustiantes de la seca, pues los campos “se achican” y falta pasto. La suba del precio del grano de maíz hace que sea más costoso suplementar, y la confección de reservas para el próximo invierno también está comprometida. Así las cosas, quizás la alternativa más inteligente sea aliviar la carga antes que los precios de la hacienda en pie sigan cayendo si es que la seca persiste. Esta alternativa es la que prácticamente ningún productor está dispuesto a escoger, ya que defienden el número de cabezas por sobre cualquier otra variable dentro de un tablero de comando de conducción de una empresa ganadera.

En resumen y para finalizar, diremos que la coyuntura se presenta crítica en lo climático y lo financiero. Sin duda un productor o contratista que esté trabajando sobre campo alquilado corre serio riesgo de quedarse sin capital de trabajo, y con los intereses actuales por las nubes, recurrir al mercado de capitales puede ser un verdadero salvavidas de plomo. Solo resta esperar ver qué tan disminuida resulta la producción de granos en esta zafra, cuanto pueda llegar a compensar el aumento de precios de los granos, y finalmente qué ocurre con el clima. Algo es seguro: el mercado de soja va a seguir elevado, y en lo que a maíz se refiere parece ser que aún hoy el mercado sigue sin ver lo que ocurre, ya que el problema no es local, como sí lo es en el caso de la soja.

(*) Ingeniero agrónomo MP: 607 CIALP - Posgrado en Agronegocios y Alimentos - @MARIANOFAVALP

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