“El 101 no funcionó porque el personal policial no lo atendía”

Lo dijo el exjefe de Policía, Ricardo Baudaux, durante la segunda jornada del juicio por el acuartelamiento. El exministro Villalba contó que les pidió a los policías que "depusieran su actitud".

Este jueves a la mañana tiene continuidad el juicio a los policías acusados de sedición con la participación de 15 testigos. La jornada arrancó con una novedad: le levantaron la "rebeldía" a Wiggenhauser. Se la habían declarado el 6 de febrero 2018 porque no lo pudieron notificar.

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"Estuve en la marcha. Filmando de a ratos, porque trabajaba en el campo con mi exsuegro", dijo. "Estuve en la reunión con el ministro Villalba que dijo que no iba a negociar si filmábamos", destacó. Y afirmó que entró a Jefatura cuando llegó el funcionario provincial.

Entre los testigos que declaran hoy se encuentran el subjefe de Policía, Héctor Osvaldo Lara; el exjefe de Policía, Ricardo Baudaux; el exsubsecretario de Seguridad, Ricardo Torres; el exministro Leonardo Villalva; el exjefe del Cecom, comisario Francisco Icuza; el comisario Roberto Castro (exjefe de Operaciones Policiales); Hugo Echeveste (policía del 101); Luciano Martiní; el policía Carlos Bustamante; el agente Alberto Echeveste; José Jerez; Eloy Rodríguez; comisario mayor Pedro Vigna; el comisario inspector Carlos Alen y el agente Alberto Piermattei.

Héctor Lara

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Héctor Osvaldo Lara, el subjefe de Policía, fue el primer testigo de la mañana en brindar su declaración. "Yo estaba retirado. Desplegaba una actividad particular en la zona céntrica. Y escuché que había un reclamo en la plaza. Me pareció raro porque lo escuché en un reportaje al jefe de la UR I Botta que la policía estaba funcionando en forma normal", indicó.

Luego destacó: "iba a una cena, fui a la plaza y vi la marcha. Para mí era inédito que hubiera un reclamo. No pensé que podía haber un autoacuartelamiento por cómo era nuestra gente. Pasé a la salida de la cena por la Jefatura y había una especie de autoacuartelamiento. Esperaban al ministro. Me fuí a mi casa".

"Al otro día, cerca de las 20 horas paso por Jefatura y dos policías, ninguno de los nombrados (en referenci a los policías acusados), me piden si conocía a alguien. Habían acccedido a algunos puntos pero no a lo salarial. Conocía al doctor Torres (subsecretario de Seguridad en aquel momento). Llamé al teléfono fijo y el subsecretario no estaba. Pero despues me reuní con el ministro. Se habló del petitorio de diez puntos", continuó.

Lara también contó que el entonces ministro Villalba le pidió que les llevara la propuesta. "Era la misma que le había hecho el ministro, más la posibilidad que el ministerio de Hacienda atendiera a los policías", aclaró.

El día jueves de la semana del conflicto empezó a correr el rumor de que Gendarmería llegaría a Santa Rosa y desalojaría la Jefatura. El subsecretario Torres le dijo que no había nada que se quedata tranquilo. "Pregunté si estaba la oferta salarial y dijeron que la estaban elaborando", continuó.

Cerca de las 22 horas lo llamaron para reunirse con el jefe de Gabinete, Ariel Rauschenberger, el ministro de Hacienda, Sergio Violo, el ministro Villalba y el subsecretario Torres. "Llevé la propuesta. Les dije que se había demorado la solución. Se podía arreglar a las 10 de la mañana", sostuvo.

"Ne pidieron que los convenza. Les dije que no iba a convencer a nadie porque no era parte del conflicto. Yo intercedí", afirmó. El actual subjefe de Policía aseguró que vió personal uniformado en la protesta. "Sí, estaban con el uniforme, tenían el arma reglamentaria", respondió ante una consulta.

Lara aseguró que durante la protesta había 400 o 500 personas. "Estaba tranquila la situación", describió. Luego explicó que a las 10 horas de la mañana del jueves llevó la primera oferta, y evaluó que si los recibían del ministerio de Hacienda "se levantaba la protesta".

"Ahí se hubiera destrabado el conflicto", dijo Lara. Luego se refirió a las pasivas. "Era preocupante", destacó y confió que le aseguraron que en el Gobierno era un tema que estaba tratando. El subjefe también reveló que Villalba aceptó el pedido de la renucia del jefe Baudaux. "Yo les dije que estaban logrando algo importante", resaltó.

"¿La toma de una jefatura es algo legítimo para hacer un reclamo?", preguntó Sancho a Lara. "No", respondió el subjefe de Policía.

Ricardo Baudaax

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El exjefe de Policía Ricardo Baudaux comenzó su declaración a las 9.43 horas. "Teníamos una situación de mucha convulsión con situaciones en Córdoba, Tucumán y otras provincias", dijo sobre la situación en el resto del país. Y afirmó que tomó conocimiento "por los medios", de la existencia de un petitorio.

"No había mucha gente en la jefatura. El jefe de guardia era el comisario general Eloy Rodríguez, el comisario general Roberto Castro, el comisario Alen y personal de Relaciones Publicas", recordó. También dijo que los comisarios Rodríguez, Castro y Alen fueron agredidos durante la toma de Jefatura y el Cecom donde funcionaba el 101.

"No fue una incursión pacífica, sino violenta. Lo digo por las personas agredidas. El 101 fue interrumpido. Es el servicio por excelencia que demanda la sociedad", destacó Baudaux.

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"La comunicación estuvo cortada. El servicio de seguridad estaba debilitado. Es la vía policial donde se puede comunicar la sociedad", reafirmó el exjefe. Dijo que "hubo una desafectación de los patrulleros de algunas seccionales. El hecho más notorio fue la rotura de los candados de Vialidad Provincial".

Baudaux también indicó que "si había un patrullero en la calle no se sabía si respondía al mando o no". Respecto al petitorio remarcó que "el primer punto pedía mi renuncia y la del subjefe que había asumido pocos días antes".

El defensor García Ongaro presentó un informe técnico que señalaba que el 101 siguió operativo. "Nunca dije que era una cuestión técnica. El 101 no funcionó porque el personal policial no lo atendía", le contestó Baudaux. El exjefe de Policía terminó su declaración 10.18 horas.

Ricardo Torres

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Luego fue el turno del exsubsecretario de Seguridad, Ricardo Torres. Dijo que llevaba 7 días en funciones cuando se inició el levantamiento en Córdoba. "Convocamos a los jefes para una averiguación y no había nada. El gobernador Jorge dio una conferencia de prensa en la que dijo que se estaba abierto al diálogo", recordó.

El día 11 de diciembre, ya con la marcha a Casa de Gobierno, los funcionarios Kevin Christensen y Ariel Antón recibieron el petitorio. "Pero querían hablar con el ministro (Villlalba). Yo fui, pero me dijeron lo mismo", remarcó.

Torres dijo que junto al ministro Villalba, Christensen y Antón fueron a la Jefatura a las 2 de la madrugada del jueves 12 de diciembre. Pidieron que la reunión sea en la Policía Federal, pero los policías autoacuartelados se negaron.

A la hora de mencionar a los voceros de la protesta Torres señaló a Bruno, Wiggenhauser, Mendibe, Garrido, Gimenez y Furriol. "Era una situación brava. Había un petitorio de 12 puntos pero no teníamos capacidad para resolverlos. La renuncia del jefe de Policía era potestad del gobernador...¿cambiar la ley orgánica de la Policía?, no lo podíamos tratar", apuntó el ahora exfuncionario.

Torres también contó que durante las negociaciones, los policías rebeldes les dijeron que se producían saqueos de comercios. A las 10.37 horas terminó el testimonio de Torres.

Leonardo Villalba

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El exministro de Gobierno y Seguridad, Leonardo Villalba, también recordó este jueves en su declaración en el juicio a los policías pampeanos que se acuartelaron los levantamientos de Córdoba y el intento de saqueo de La Anónima como hechos previos a la toma de la Jefatura el 11 de diciembre.

"Había rumores de un reclamo de la Policía de La Pampa. El gobernador Jorge hizo una conferencia donde explicó los salarios de la Policía pampeana y de los aumentos automáticos que recibían porlos acuerdos salariales", destacó Villalba.

Una vez que se produjo la marcha y la entrega del petitorio, Villalba dijo había puntos cuya respuesta demoraba un tiempo como la reforma de la ley Orgánica policial. "Cuando fuimos a decirle que recibimos la nota, dijeron que se iban a Jefatura. Alli, casi en forma instantánea nos dijeron que Jefatura estaba tomada", explicó Villalba.

Además, confió que -por la situación- el entonces gobernador Oscar Mario Jorge fue a Casa de Gobierno y comprobaron que las seccionales Primera, Segunda y Tercera "estaban tomadas".

"Jorge me pidió que tuviera cuidado con mi seguridad. Porque ya si tenía un problema, yo era el ministro de Seguridad, ya había un problema institucional", señaló. Finalmente, fue a la Jefatura. "Estaba todo muy exaltado. Había mucho fulgor. Era llamativa la situación. Estaban todas las ventanas abiertas", describió el escenario.

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Villalba también apuntó que la sargento Susana Rosane fue "la internediaria" para "garantizar" su seguridad. El exministro recordó que "había mucha gente. Les pedimos que quedaran pocos, para que no se perdiera lo que se hablaba. Y los que recuerdo que quedaron fueron Giménez, Mendibe, Bruno, Furriol y Wiggenhauser".

El exministro contó que les pidió a los policías que "depusieran su actitud". Y que "les advertimos lo que había pasado el día anterior...que en diciembre en Argentina siempre está el temor a los saqueos".

Francisco Icuza

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El segundo jefe del Cecom, Francisco Icuza, resaltó este jueves que cuando la protesta llegó a Jefatura una voz por un handy dijo que se interrumpía el servicio.

Recordó que Rolhaiser junto a otras dos personas fueron quienes ingresaron al Cecom. "Fue un ingreso poco amable. Estuvimos discutiendo en fuerte tono. Les dije que compartía el reclamo, pero que no era la forma", indicó Icuza.

Luego dijo que les pidió que "insultaran, protestaran pero en la vereda. Los convencí y salieron. Pero me advirtieron que iba a llegar una multitud y que iban a entrar". Mientras Eloy Rodriguez trabó el portón de calle Pellegrini, Icuza precisó que trabó la puerta del Cecom con un barral.

También dijo que escuchó que golpearon a Rodríguez. "Había mujeres que decían dejen de pegarles, algo así", afirmó. Durante varios minutos resistieron el ingreso de los policías rebeldes. "Llamé al jefe y me dijo que resistiera. Pero siguieron los golpes. Además los insultos y las amenazas", subrayó Icuza.

Ante los golpes, indicó que un policía se identificó como Diego López. "Me dijo que lo dejara entrar, que iban a entrar dos o tres. Entonces decidimos dejarlos entrar. En un segundo había 30 o 40 personas adentro", describió.

Luego Icuza declaró que habló con López, quien lo intentó convencer del reclamo. "Le dije que en mi época era peor. Hacíamos adicionales y no progresábamos. Ahora con 10 adicionales juntaba 8 mil pesos. Y le dije que tenía menos experiencia", afirmó.

Una vez que los "rebeldes" ocuparon el Cecom pretendian apagar los aparatos principales, unos vinculados al 101 y otros a la seguridad de los bancos. "Tuve fuerte discusiones. Les dije quién se hacia cargo si la vida de una persona se perdía porque no respondíamos. Nadie me contestó", dijo Icuza.

Icuza contó que lo sacaron del Cecom agarrándolo del cuello y por la espalda. "Me pegaron una cachetada cuando me sacaban. Tenía mucha bronca e impotencia, hasta las lágrimas. Porque no me respetaron y se perdió toda la autoridad", resaltó Icuza y sólo identificó a Rolhaiser de todas los amotinados que incursionaron en el Cecom.

Roberto Alejandro Castro

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Luego de un breve cuarto intermedio, el juicio continuó con la declaración del comisario Roberto Alejandro Castro. El exjefe de Operaciones (actual jefe de la Unidad Regional V) estaba en la Jefatura el 11 de diciembre de 2013.

Castro dijo que fue a la Jefatura para asegurarse que la oficina de Operaciones Policiales estuviera cerrada. "Fui uniformado, sin el arma reglamentaria. Pero no me dejaron entrar", recordó. Y relató que lo golpearon. "Me sacaron a empujones", precisó. Recordó que en ese momento estaba acompañado por los comisarios Weigel, Mercado y Fontán.

Además, el comisario sostuvo que por la toma del 101 "se dejó sin seguridad a todos los bancos de la ciudad". El área de Operaciones Policiales, apuntó, tenía a su cargo "la seguridad" de las entidades financieras.

Hugo Echeveste

Otro testigo, el sargento primero Hugo Echeveste, también se encontraba en el Cecom el 11 de diciembre de 2013. Estaba junto a su primo, el agente Permattei y el comisario Icuza. Aclaró que no vio la refriega que relató Icuza, ni que fuera sacado a los golpes. Aunque admitió "una vez que entraron los policías, unos 50 que no estaban autorizados, no pudimos atender el 101. No nos dejaban".

Además, afirmó que en toda esa noche "el 101 no se atendía. Sonaba y no se atendía. O se atendia y se cortaba".

Primera jornada

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Este miércoles comenzó el juicio oral y público por el acuartelamiento de diciembre de 2013. Los artículos 229 y 230 castigan el delito de sedición con prisión de 1 a 6 años. Rodrigo Wiggenhauser y Pablo Montes no se presentaron y fueron considerados "prófugos". Ahora, al final de la audiencia, fue declarado en rebeldia y pidieron la detención de Jeremías Salvatierra. Silvio Norberto Rojas -otro ausente- se presentará el viernes, adelantó su defensor.

Dos de los policías que debieran sentarse en el banquillo acusados por el delito de sedición están prófugos. Se trata de Rodrigo Wiggenhauser y Pablo Montes. Hay otros dos policías que no se presentaron, Silvio Roberto Rojas y Jeremías Salvatierra. En cuanto al primero, los abogados defensores anunciaron que se presentará el viernes. Respecto al segundo, el fiscal adelantó que pedirá que sea declarado en "rebeldía" al finalizar la audiencia de este miércoles.

Luego de la publicación de los datos surgidos en el debate, el policía Wiggenhauser se comunicó con este diario. "Yo no estoy prófugo, tengo nueve notificaciones pero la primera tiene fecha para el 8 de febrero, es decir mañana, no para hoy", aclaró.

La situación demoró el inicio de la audiencia en el marco el juicio contra catorce policías acusados por el acuartelamiento de diciembre de 2013, en una causa que está caratulada como “sedición en concurso real con el delito de daño y coacción”.

El debate cuenta con presencia de cinco uniformados, fuertemente pertrechados, del Grupo Especial de Operaciones (GEO).

Durante la audiencia, el fiscal Guillermo Sancho le endilgó a Julián Giménez que era la "voz cantante" de la protesta. El expolicía contestó: "usted dice que era la voz cantante, pero yo era al que elegian para hablar y decir los reclamos".

Las audiencias se extenderán, al menos, hasta el martes 27. En principio, los imputados tendrán derecho a declarar en indagatoria. Luego será la ronda de testigos: hay exfuncionarios provinciales de ese momento y uno de ellos será el exgobernador Oscar Mario Jorge, citado para el viernes 9.

Los jueces que integran el tribunal de juicio son Carlos Besi, Gastón Boulenaz y Gabriel Lauce Tedín. La parte acusadora está encabezada por el fiscal general Guillermo Sancho, y la defensa de los acusados se reparte entre el abogado Boris Vlasich y la defensora oficial Paula Arrigone junto a su par Martín García Ongaro.

Los policías acusados son Julián Giménez, Luis Horacio Bruno, Fernando Rolhaiser, Diego Hernán López, Carlos Daniel Gatica, Daniel Narciso López, Carlos Aníbal Mendibe, Marcelo Cisneros, Roberto Germán Bartolomé, Jeremías Martín Salvatierra, Silvio Norberto Rojas y Pablo Montes, y los retirados José Luis Furriol y Rodrigo Wiggenhauser.

Hay dos policías, Rojas y Montes, que también están acusados del delito de coacción y daño. Según la acusación que formuló en su momento el fiscal Sancho, el 12 de diciembre de 2013 los dos uniformados se hicieron presentes en la sede de Vialidad Provincial y luego de violentar el portón de ingreso e intimidar a los presentes, cargaron combustible en un patrullero.

Entre los testigos estan el exgobernador Oscar Jorge, el exjefe Ricardo Baudaux, el exministro Villalba, el exdirector Kevin Christensen y el exsubjefe Diego Martinez. Además, está el personal policial del 101 y de la playa de Vialidad. "En el caso del 101 se dejó a la sociedad desprotegida. No se dejeba atender el teléfono al personal, y en otros casos se atendía y se cortaba. Están las grabaciones", dijo Sancho.

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La Corte Suprema de Justicia, en un fallo firmado por Elena Highton de Nolasco, Ricardo Lorenzetti y Juan Carlos Maqueda, había rechazado en marzo del año pasado un recurso de queja de los imputados y así el único camino era el juicio oral y público.

En la acusación general, Sancho sostuvo que el acuartelamiento “no fue un hecho aislado en el país”, sino que formó parte de una cadena de episodios que se repitieron en distintas provincias. El funcionario judicial advirtió que Santa Rosa fue “una zona liberada” durante el acuartelamiento y la toma del edificio de la Jefatura de Policía, y consideró que los policías tenían como objetivo “arrancarle concesiones” al Poder Ejecutivo Provincial.

El acuartelamiento terminó cuando el Gobierno Provincial prometió un aumento salarial. El fiscal sostuvo que el reclamo “seguramente era legítimo, pero son inadmisibles los medios que utilizaron, como otra de las peticiones de descabezar la cúpula policial pidiendo las renuncias del jefe y del subjefe”. Sancho hizo hincapié en la “situación de riesgo tremenda” en que estuvo la ciudad.

El acuartelamiento, en medio de reclamos salariales y laborales, comenzó alrededor de las 23 del miércoles 11 de diciembre de 2013 y se extendió hasta las 0:10 del viernes 13. En medio de un día de tensión, Casa de Gobierno hizo una oferta salarial a los policías acuartelados, les propuso un aumento de 19% del salario de bolsillo y los policías levantaron la protesta.

Los artículos 229 y 230 castigan el delito de sedición con prisión de 1 a 6 años para “quienes armen una provincia contra la otra sin rebelarse contra el Gobierno Nacional, alzándose en armas para cambiar la Constitución local, deponer alguno de los poderes públicos de una provincia o territorio federal, arrancarle alguna medida o concesión o impedir, aunque sea temporalmente, el libre ejercicio de sus facultades legales o su formación o renovación en los términos y formas establecidas en la ley”.

En tanto, se establece una pena de 1 a 4 años en la cárcel para aquellos individuos de una fuerza armada o reunión de personas que peticionaran en nombre del pueblo, y en el siguiente inciso se aclara que también para aquellos que participen de un alzamiento público con el objetivo de impedir la ejecución de leyes y resoluciones, tanto nacionales como provinciales.

Debate

El abogado Vlasich dijo que el policía Silvio Diego Rojas (ausente en el juicio) no participó de la protesta. "Vialidad no fue tomada y mi defendido no estaba en el lugar", destacó.

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"Esto es un hecho local. Hubo una movilizacion con familias. Hubo un hecho de protesta social", dijo por otro lado el defensor Martín García. Y añadió: "hubo una negociacion, un reclamo salarial y una concesión en un marco de legalidad".

Garcia también cuestionó que la Fiscalía haya aceptado la competencia de la causa. "En caso de sedición, deberia ser el fuero de excepción, el federal", afirmó. Otros de los ataques de Garcia a la acusación de Sancho es que no hay una asignación de roles y jerarquía. "Es una acusación pluripersonal", dijo. E insistió que se trató de un reclamo salarial y que pedirá la absolución de sus trece defendidos.

Diego Hernán López

Fernando Rolhaiser se negó a declarar. Diego Hernán López es un agente que ingresó en 2011 a la Policía. Tenía 28 años. Pidió declarar. "Fuimos por un rejuste salarial. Dejé el servicio a las 20 horas y me fuí a la Plaza San Martin. Fuimos a Casa de Gobierno y no nos atendieron. Y entonces volvimos a la plaza y decidimos ir a Jefatura que es nuestra casa", narró Lopez.

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Luego agregó: "yo entré al CECOM. Me abrió la puerta Alberto López, con quien haciamos adicionales en El Casino. No tomamos los equipos", aseguró. Después contó que fue a hablar con el jefe del área, Icuza. "Me dijeron que tenía problemas de presión. Tuvimos una charla afable", apuntó.

López también sostuvo que el ingreso al CECOM fue sin violencia. "No hubo gritos. Habia 400 personas y se escuchaban 400 murmullos", minimizó. "Nadie dijo que no tocaran los equipos en el Cecom. Miento: el que dijo que no tocaran los equipos fue Icuza", afirmó.

"¿Los telefonos del Cecom sonaban?", preguntó Sancho. "Sonaban", respondió López con un tono canchero. En el cierre de su declaración, el policía destacó que "queria contar lo que pasó. Agradezco que me escuchen".

Julián Giménez

El expolicia Julián Giménez dijo que el ataque a puñaladas a un policía en el barrio Atuel fue el detonante del acuartelamiento. "Se pagaban 506 pesos por riesgo profesional. Y un policía no vale eso", recriminó.

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También dijo que presentaron notas con diferentes reclamos pero "nunca" se los contestaron. El fiscal Sancho le endilgó a Gimenez que era la "voz cantante" de la protesta. El expolicía contestó: "usted dice que era la voz cantante, pero yo era al que elegian para hablar y decir los reclamos".

Giménez contó que eligieron la Jefatura de Policía para el reclamo porque "es nuestra casa". Y apuntó: "los judiciales reclaman en la Ciudad Judicial, los de Salud en el Molas. Nosotros en Jefatura". Además, reveló que el policía Eloy Rodríguez fue quien abrió el portón en Jefatura. Dijo que quiso tomar un arma y que lo frenaron. "Estaba muy nervioso. El cree que le pegaron", apuntó Giménez en una llamativa apreciación. Sancho repreguntó: "¿usted dice que Rodríguez 'cree' que fue agredido?". "Sí", ratificó el expolicía.

Luego añadió que le negociación para salir del conflicto estuvo en manos del comisario Héctor Lara, actualmente segundo jefe de la Policía de La Pampa. "Nosotros fuimos por cosas específicas. Por un cambio de la ley, por salario. Y queríamos el cambio de Jefe de Policía", blanqueó. "No queriamos que lo echaran, sino que lo cambiaran", aseveró en relación al comisario Ricardo Baudaux.

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Al explicar los reclamos, Giménez dijo: "no queriamos que para tener un salario tengamos que hacer 50 adicionales, como dijo López. El policía se convierte en un abandonador de la familia. Viene a su casa, come, duerme y se va. No vé a su familia y eso incide en la siquis del policia".

Giménez también reveló que durante el acuartelamiento el juez Carlos Flores y el exintendente Luis Larrañaga se ofrecieron como "mediadores". Como se sabe, solo prosperó la intermediación de Lara, el actual subjefe de Policía.

El policía acusado de sedición insistió en que la toma de la Jefatura fue porque no los recibieron en Casa de Gobierno. "Hace una semana se sabia del petitorio. Y no nos recibieron", remarcó.

El debate entró en un cuarto intermedio por unos 40 minutos, hasta que se reanudó el juicio.

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