El juicio por el acuartelamiento policial empieza el miércoles 7

Hay 14 efectivos acusados. El viernes 9 declarará como testigo el exgobernador Oscar Mario Jorge.

El próximo miércoles 7 de febrero comenzará el juicio contra catorce policías acusados por el acuartelamiento de diciembre de 2013, en una causa que está caratulada como "sedición en concurso real con el delito de daño y coacción".

Las audiencias se extenderán, al menos, hasta el martes 27. Entre los testigos hay exfuncionarios provinciales de ese momento, y uno de ellos será el exgobernador Oscar Mario Jorge que está citado para el viernes 9.

Los jueces que integrarán el tribunal de juicio serán Carlos Besi, Gastón Boulenaz y Gabriel Lauce Tedín. La parte acusadora está encabezada por el fiscal general Guillermo Sancho, y la defensa de los acusados se repartirá entre el abogado Boris Vlasich y la defensora oficial Paula Arrigone junto a su par Martín García Ongaro.

Los policías acusados son Julián Giménez, Luis Horacio Bruno, Fernando Rolhaiser, Diego Hernán López, Carlos Daniel Gatica, Daniel Narciso López, Carlos Aníbal Mendibe, Marcelo Cisneros, Roberto Germán Bartolomé, Jeremías Martín Salvatierra, Silvio Norberto Rojas y Pablo Montes y los retirados José Luis Furriol y Rodrigo Wiggenhauser.

Hay dos policías, Rojas y Montes, que también están acusados del delito de coacción y daño. Según la acusación que formuló en su momento el fiscal Sancho, el 12 de diciembre de 2013 los dos uniformados se hicieron presentes en la sede de Vialidad Provincial y luego de violentar el portón de ingreso e intimidar a los presentes, cargaron combustible en un patrullero.

La Corte Suprema de Justicia, en un fallo firmado por Elena Highton de Nolasco, Ricardo Lorenzetti y Juan Carlos Maqueda, había rechazado en marzo del año pasado un recurso de queja de los imputados y así el único camino era el juicio oral y público. 

En la acusación general, Sancho sostuvo que el acuartelamiento "no fue un hecho aislado en el país", sino que formó parte de una cadena de episodios que se repitieron en distintas provincias. El funcionario judicial advirtió que Santa Rosa fue "una zona liberada" durante el acuartelamiento y la toma del edificio de la Jefatura de Policía, y consideró que los policías tenían como objetivo "arrancarle concesiones" al Poder Ejecutivo Provincial.

El acuartelamiento terminó cuando el Gobierno provinció prometió un aumento salarial. El fiscal sostuvo que el reclamo "seguramente era legítimo pero son inadmisibles los medios que utilizaron, como otra de las peticiones de descabezar la cúpula policial pidiendo las renuncias del jefe y del subjefe". Sancho hizo hincapié en la "situación de riesgo tremenda" en que estuvo la ciudad.

El acuartelamiento, en medio de reclamos salariales y laborales, comenzó alrededor de las 23 del miércoles 11 de diciembre de 2013 y se extendió hasta las 0.10 del viernes 13. En medio de un día de tensión, Casa de Gobierno hizo una oferta salarial a los policías acuartelados, les propuso un aumento del 19% del salario de bolsillo y los policías levantaron la protesta.

Los artículos 229 y 230 castigan el delito de sedición con prisión de 1 a 6 años para "quienes armen una provincia contra la otra sin rebelarse contra el gobierno nacional, alzándose en armas para cambiar la Constitución local, deponer alguno de los poderes públicos de una provincia o territorio federal, arrancarle alguna medida o concesión o impedir aunque sea temporalmente, el libro ejercicio de sus facultades legales o su formación o renovación en los términos y formas establecidas en la ley".

En tanto, se establece una pena de 1 a 4 años en la cárcel para aquellos individuos de una fuerza armada o reunión de personas que peticionaran en nombre del pueblo, y en el siguiente inciso, se aclara que también para aquellos que participen de un alzamiento público con el objetivo de impedir la ejecución de leyes y resoluciones, tanto nacionales como provinciales.

Julián Giménez, uno de los cabecillas del levantamiento, fue detituido de su cargo policial durante el año pasado por un decreto del gobernador Carlos Verna. El despido no fue por la causa de sedición, sino porque la norma jurídica de facto que regula la actividad policial establece que el personal que pase entre dos años y dos años y medio en situación de pasiva pierde el estado policial. En el caso de Giménez, estaba en pasiva desde el 22 de noviembre de 2013.

A Giménez, que junto a varios de los efectivos que lo acompañaron en el acuartelamiento participaron de la campaña política de Verna para la gobernación en 2013, últimamente se lo ha visto en los actos políticos de Cambiemos en La Pampa e hizo tareas de seguridad durante la visita del presidente Mauricio Macri a Santa Rosa en octubre pasado. 

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