Dos condenas por violencia de género

A través de acuerdos de juicio abreviado, el juez de control de Santa Rosa, Carlos Matías Chapalcaz, condenó a Leonel Rearte y a Cristian Daniel Ligüera, en dos causas diferentes, a ocho meses de prisión en suspenso, por ser autores de los delitos de amenazas simples en tres oportunidades y desobediencia judicial, amenazas simples y lesiones leves calificadas por la relación de pareja previa, respectivamente. Todos los hechos fueron valorados en el marco de la ley 26.485 de Protección Integral contra la Mujer.

En el caso de Rearte –un comerciante de 27 años, domiciliado en Eduardo– se acreditó que el 14 de abril de 2015 llamó por teléfono a su ex pareja, desde un número privado, la insultó y le dijo “sos una desubicada” –en alusión a una situación personal y familiar– y “te voy a matar”.

A su vez, el 4 de mayo de ese año, el acusado le envió otros mensajes de texto, a modo intimidante, manifestándole “aguantá guacha”, “maldita capelina”, “son dos zorros, no esperen nada bueno h… de p…”, “me la van a pagar”. Además, al otro día, mientras pateaba la puerta de la vivienda de un familiar, profirió más amenazas: “te voy a quemar toda la casa, con vos y tus hijos adentro” y “te voy a matar, yo siempre ando calzado, te la voy a dar por atrás”.

El abreviado fue convenido entre el fiscal Andrés Torino, la defensora oficial Paula Arrigone y el acusado, y contó con el consentimiento de la víctima. En ese texto se acordó que se le fijen a Rearte las siguientes reglas de conducta por dos años: fijar residencia, someterse al cuidado de la Unidad de Abordaje, Orientación y Supervisión de personas en conflicto con la ley penal, no acercarse ni entrar en contacto con su ex pareja, y realizar un tratamiento psicoterapéutico.

A su vez, Ligüera admitió que el 31 de marzo este año, mientras intercambiaba mensajes de texto y audio vía whatsapp con una ex pareja, se generó una discusión y él terminó insultándola y expresándole “te voy a matar”, “te voy a quebrar el cogote”, “andate porque llego, me faltan 200 kilómetros y te mato”; todo ello incumpliendo la restricción de acercamiento y contacto que la jueza de la Familia y del Menor, Anahí Brarda, le había impuesto el 9 de febrero por un plazo de 90 días.

Por otro lado, el 4 de julio a la noche, el imputado se apersonó en el domicilio de la víctima –a pedido de ella, con el fin de llevarle comida a sus hijas– y cuando le mujer le solicitó que depositara el dinero de la cuota alimentaria, Ligüera “se ofuscó y, al retirarse del lugar, le propinó un golpe de puño en el rostro, causándole lesiones; todo ello encontrándose vigente una restricción de acercamiento impuesta por la jueza de control, María Florencia Maza, el 20 de abril”.

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