"No sabían bien por qué nos torturaban"

Este miércoles declaró Francisco Tineo, que era estudiante de la UTN en Pico y fue dos veces secuestrado y sometido a interrogatorios con golpes.

"No sabían bien por qué nos torturaban", recordó Francisco Tineo frente al Tribunal Oral Federal, durante la declaración en la que recordó las tres sesiones de interrogatorios a las que fue sometido en la Primera de Santa Rosa durante su detención ilegal.

Él era estudiante de la UTN de Pico y fue detenido primero en democracia, cuando desalojaron la facultad tomada, y un día después del golpe militar. Contó que participaba en trabajos de campo y de extensión universitaria dentro de la comunidad, mientras era delegado gremial en la fábrica Maracó. En enero del 75 participó de la toma de la UTN en apoyo a las autoridades que había echado la intervención y lo detuvieron el día del desalojo, el 21, durante cinco días junto a otros estudiantes. El nuevo decano fue nombrado por la derecha peronista y respaldado por el sindicalista local Carlos Aragonés. Al otro día del golpe, el 25, fue detenido nuevamente junto a un centenar de estudiantes en un operativo coordinado por el militar Oscar Cobuta (ya fallecido). Lo trasladaron a la Colonia Penal 4 junto a otros presos políticos.

“Estábamos marcados de antemano, fueron muy selectivas y precisas las detenciones”, dijo en el juicio. Lo sacaron vendado y esposado de noche para interrogarlo sobre sus actividades. “Eran bajo presión, física, síquica, sobre cosas que no conocíamos o no tenían entidad. Nos preguntaban por armas, que nunca habíamos tenido, tenían una obsesión por las armas, por literatura marxista, por libros de ciencia que eran de origen ruso”, describió. “Bajo presión querían sacar de verdad mentira. No fuimos bien tratados. Preguntábamos porqué estábamos detenidos, porqué nos torturaban, no había respuesta porque no sabían bien por qué”, señaló.

Contó que lo interrogaron tres veces, supone, en la planta alta de la Primera, porque lo hacían subir una escalera que era similar a la que utilizó en la primera detención, del ’75. “Había al menos cuatro o cinco personas, por lo que hablaban. No pude identificar a nadie. Solamente una voz me pareció que era la del ingeniero Rodolfo Castiñeiras, que había sido profesor de la UTN, colocado allí por la Marina para hacer espionaje. Llegó a ser decano transitorio. Tenía una voz muy particular”, indicó.

Confió que le preguntaban por la muerte de un sereno, quemado, en el aeropuerto de General Pico. “Fue un robo y nos culpaban a nosotros”, dijo. También por las armas y por los supuestos mensajes cifrados que pasaba por la radio el periodista Hugo Ferrari. Dijo que sufrió golpes de puño, con las manos abiertas en el oído y con una toalla mojada. "Yo no sufrí tortura de picana", aclaró. Si le gatillaron con un revólver vacío en la cabeza.

Después de un mes y medio, quedó en libertad bajo el régimen de libertad vigilada, tenía que informar todos sus movimientos en la comisaría. Consideró que las secuelas "síquicas" por el recurdo que lo perseguía de los gritos de dolor que escuchaba cuando pasó por la Primera fueron las más graves, aunque "con el tiempo se fueron borrando".

Las "denuncias" de Aragonés

Por otra parte, a instancias de la querella representada por el abogado Franco Catalani, recordó que en el primer juicio ya había contado que presenció la entrega de documentación en la comisaria de Pico al militar Cobuta y al jefe policial Campagno, el 25 de marzo. Dijo que vio dos veces a Aragonés, la primera entregando armas, y la segunda entregando papeles, denuncias, aunque no sabía si había listas.

"No denunciaba a la gente de su propia ideología, sino a gente contraria. Se pararon a un metro, escuché la conversación. No se si había listas, pero eran denuncias", señaló. "La sociedad empujó al golpe de estado con su colaboración", reflexionó, sobre ese episodio.

 

 

 

 

 

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