Baraldini leyó un libro de autoayuda durante la audiencia

Luis Baraldini, acusado que disfruta de la prisión domiciliaria, se puso a leer durante la audiencia un libro de fantasías.

El exjefe de la Policía de La Pampa durante la dictadura militar, Luis Baraldini, acusado que disfruta de la prisión domiciliaria, se puso a leer durante la audiencia de ayer, un libro de autoayuda, de Alex Rovira, "Los siete poderes".

El autor del libro es un empresario y consultor español. Promocionan la publicación como “el cuento infantil que te traslada al mundo mágico en el que las palabras amistad, valor, promesa, fidelidad, heroísmo y altruismo aún tienen sentido”. "Un relato para las actitudes clave para la buena suerte", agrega. Y se define como "la historia de un joven caballero que no está seguro de merecer el favor del rey y que decide partir a la Tierra del Destino y hacer frente a los desafíos que allí le esperan para demostrarse a sí mismo que es capaz de cambiar su realidad con la fuerza de su actitud".

El juicio, que se realiza en el edificio del Colegio de Abogados y se extenderá hasta mediados del año próximo, sigue con solo uno de los acusados en prisión, el expolicía Carlos Roberto Reinhart, aún purgando la condena del primer juicio a los represores pampeanos, en 2010. Desde hace tres semanas, Baraldini, acusado por 214 casos de asociación ilícita, secuestros y torturas, fue beneficiado con la prisión domiciliaria. 

Revisando los apuntes

En primer lugar, declaró Juan Carlos Scheck, un contador que era alumno del colegio de Arauz y ya había declarado en el primer juicio. Estaba en clase con uno de los profesores secuestrados, el ingeniero Alvarez, el día del operativo represivo en el colegio. Un celador llamó al docente afuera del aula.

Juan Carlos Scheck sub zona 14 1

“El profesor no volvía. Un compañero abrió la ventana y vimos que estaba lleno de vehículos militares”, contó. Los militares no lo dejaron salir, junto a sus compañeros, del edificio. Luego de una hora los dejaron irse a los hogares.

Recordó que en los militares “andaban por todos lados revisando las casas”. “En mi casa golpearon la puerta pero mi mamá no les abrió por miedo”, contó.

Al tiempo lo citaron en la comisaría del pueblo para interrogarlo sobre las conversaciones que tenían con los profesores en las horas de clase. “Hablábamos de la materias, no de otra cosa”, dijo. Lo interrogó una persona de civil. Tuvo que llevar los apuntes de clase, que nunca le devolvieron.

Relató que se enteró por los comentarios en el pueblo de los vecinos y profesores secuestrados. “Algunos volvieron rápido, el pastor Nansen, el médico Kooning. Después volví a Bertón, al resto no los vi nunca más”, acotó.

"No se qué buscaban, buscaban fantasmas", dijo sobre el operativo.

Una ausente

Élida Schwindt de Pozo Grados -esposa del veterinario y profesor del colegio que fue secuestrado y torturado- no pudo viajar por el estado de las rutas.

El jueves

Mañana jueves declarará Cristina Ércoli, estudiante universitaria secuestrada meses antes del golpe, en noviembre del ‘75, y trasladada a Devoto, quien recién recuperó la libertad el 24 de diciembre del ’77.

Durante esta jornada, declarará el testigo Aldo Idoeta, que era tesorero de la comisión directiva del Colegio de Arauz. Según declaró oportunamente, se enteró del copamiento porque le avisó un integrante de la Comisión. Intentó ir al establecimiento pero no le dejaron entrar. Solo se enteró por rumores la suerte de los secuestrados.

Además, presta testimonio María del Carmen Subotich. Alumna del instituto, antes declaró que estaban en hora de examen con el profesor Pozo Grados cuando llegó la secretaria, lo llamó, él salió y no regresó. Recordó que abrieron las ventanas y vieron soldados con armas, en el predio, que les ordenaron que cerraran mientras los apuntaban. Quedaron solos en el curso hasta que se les dijo que se retiraran a sus casas. Algunos meses después, fue citada a la comisaría con sus carpetas de estudio, sobre cuyo contenido se los interrogó.

Por otra parte, mañana declara Raúl Delbes, que era profesor de educación física en el instituto de Arauz. Según contó antes, su horario de trabajo era distinto, por lo que no le tocó vivir lo de los otros profesores. Allanaron su vivienda al día siguiente del procedimiento, desde las 19:00 horas hasta la madrugada. Lo interrogaron, pero en condiciones normales, un grupo de personas entre las que estaba Baraldini.

Finalmente, declara otra víctima, Marta Alcala, una docente demorada en noviembre del ’75.

Los acusados

Además, están imputados el exmilitar Néstor Omar Greppi -cumple prisión domiciliaria en Capital Federal por la condena anterior- y los expolicías Roberto Oscar Fiorucci -hay pendiente un pedido de quedar afuera del juicio por incapacidad física-, Néstor Bonifacio Cenizo, Antonio Oscar Yorio, Hugo Roberto Marenchino y Athos Reta -todos en libertad condicional-, y los policías Miguel Ángel Ochoa, Jorge Osvaldo Quinteros, Juan Domingo Gatica, Luis Horacio Lucero, Orlando Omar Pérez, Oscar Alberto López y el exmédico policial Máximo Alfredo Pérez Oneto.

Temas en esta nota: