Ganadería: el aporte del sorgo granífero

Por Mariano Fava (*)

Durante los últimos años el cultivo del sorgo granífero ha venido en franco retroceso en la provincia de La Pampa. Sin embargo, con el auge de la ganadería esta especie debería tener una segunda oportunidad, pues aporta una serie de ventajas comparativas que seguidamente vamos a analizar. En regiones semiáridas como la nuestra es una herramienta por demás de interesante desde el punto de vista agronómico, ya que es muy económica de establecer, con una reconocida rusticidad al estrés hídrico y como si esto fuese poco tiene muy buenas aptitudes como destino forrajero, ya sea en pastoreo directo o suministrando el grano en dietas de bovinos. Adicionalmente al poderoso sistema de raíces y al abundante rastrojo que produce, permite rápidamente recuperar suelos degradados por pérdida de materia orgánica. En la columna de hoy nos centraremos fundamentalmente en el empleo de esta especie como insumo básico en la ganadería de alta producción.

La parte valiosa del grano de sorgo desde el punto de vista de la alimentación animal es su endosperma rico en almidón. Posee 3 tegumentos (aleurona, testa y pericarpio), y en uno de ellos (testa) aloja un compuesto químico conocido como “tanino”, el cual genera fuerte polémica y posiciones encontradas a nivel de técnicos y productores a la hora de valorarlo por el efecto que provoca en la dieta.

Obviamente en breve nos vamos a referir a ellos. El sorgo tiene algo menos de energía que el maíz (75 al 78%), entre otras cosas como consecuencia de poseer un menor tenor graso. Desde el punto de v ista de las proteínas puede tener igual concentración o incluso algo mayor. Varía entre un 7 al 15% dependiendo del ambiente, híbrido, fertilidad de lote y rendimiento. En cuanto a la forma de suministro del grano seco de sorgo, está claro que debe darse procesado. No hace falta un molido muy fino, bastará solo con un quebrado. De esta manera disminuimos los requerimientos de energía y las pérdidas ocasionadas por el polvillo que genera una molienda demasiado enérgica.

Ahora bien, retomando el tema taninos, en general se concuerda que son un problema en la nutrición de monogástricos (aves o cerdos), sin embargo en la nutrición de bovinos se está reconsiderando este aspecto. Varias publicaciones científicas les confieren a los taninos del sorgo ciertas propiedades benéficas en la nutrición de rumiantes, como por ejemplo:

- Contribuyen al control natural de los parásitos intestinales.
- Protegen a las proteínas para que no se degraden en el rúmen, siendo absorbidas directamente en el intestino, conservando su valor biológico (efecto en el rúmen de privación de sustrato y/o Inhibición enzimática).
- Acción directa sobre poblaciones microbianas (ionósforo).
- Agente quelatante, depresor de la captura de iones metálicos en el metabolismo de los microorganismos.
- Depresor de la emisión de amonio y metano como consecuencia del efecto depresor de la degradación proteica.
- Por su astringencia son moduladores del consumo, reduciendo el tamaño de la ingesta sin afectar el consumo diario total, evitando de este modo el síndrome acidótico.
A su vez el tanino tiene efectos benéficos para la planta como lo son:
- Menor susceptibilidad a enfermedades y ataques de insectos en el suelo durante la emergencia.
- Actúa como repelente de las aves durante el proceso de maduración por su acción astringente.
- Contribuye a resistir el deterioro (weathering) del grano durante la madurez por la acción de los hongos favorecidos por la humedad atmosférica.

En resumen, si bien en el mercado disponemos de híbridos de sorgo de alto, bajo y medio tanino, tal vez sea conveniente inclinarse por los primeros mencionados si vamos a destinar el grano a la alimentación de animales rumiantes (como por ejemplo los bovinos), ya que las nuevas evidencias científicas parecen indicarnos que estos compuestos químicos tienen efectos benéficos para las plantas y los animales si se los utiliza correctamente. En el caso de los monogástricos (como por ejemplo el cerdo o las aves), se recomienda el empleo de los híbridos de bajo tanino.

Para finalizar, diremos que el sorgo granífero también es posible emplearlo para pastoreo diferido en la planta entera. Si bien es común que los productores escojan el sorgo forrajero para esto (pastoreo diferido en invierno), no es del todo correcto y subsiste en esa acción un error conceptual. El problema radica en que el sorgo forrajero es muy bueno para emplearlo para el pastoreo con la planta viva, porque posee un tallo azucarado y buena capacidad de rebrote. Sin embargo, al almacenar la energía como un azúcar, que no es un hidrato de carbono de reserva, provoca que cuando la planta muere por la helada esa energía (azúcar) se pierda. Ello se evidencia a campo, porque al recorrer el lote se puede percibir un olor que recuerda a un silo de forraje picado. En cambio, si uno difiere sorgo granífero, esta especie va a tener la energía concentrada en el grano como almidón, que sí es un hidrato de carbono de reserva y por lo tanto no se va a perder tan fácilmente una vez que la planta muera por la helada. Es por ello que debemos empezar a evaluar al sorgo granífero no solo por su potencialidad de aportar grano, sino también como un recurso forrajero que va más allá del rastrojo que deja luego de ser cosechado, pudiendo plantarse para ser pastoreado como diferido durante el invierno, con grano en la panoja, sin tener intenciones de cosecharlo.

(*) Ingeniero agrónomo (MP: 607 CIALP) - Posgrado en Agronegocios y Alimentos - @MARIANOFAVALP

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