Nocetti: "es imposible responder con perfección a 70.000 asociados"

 El retirado presidente de la CPE habló de sus años al frente de la CPE. Lamentó que “los grandes medios nos llevan de las narices”. Y advierte, sobre la situación actual: “Está hecho todo en beneficio de un grupo concentrado de la economía. Veo una etapa muy dura”.

He aprendido en todo este tiempo que hay cosas fundamentales que cuidar: que los empleados ganen bien, aunque debieran ganar más, que se atiendan sus derechos y se cumpla lo establecido en los convenios, porque si es así, atienden bien a los socios y los socios bien atendidos lo devuelven a la CPE. Es un círculo virtuoso”.

El que hace esa reflexión, como parte de un balance final de su gestión al frente de la Cooperativa Popular de Electricidad, es Oscar Nocetti. Decidió dejar la presidencia para concretar un traspaso generacional, con el cargo en manos de Alfredo Carrascal. Y desde ese lugar se permite una mirada más calma respecto de toda una historia en la CPE con conducción de la Lista Celeste.

“Está todo muy bien, no hay ningún problema de salud o de conflictos. Uno ya tiene sus años y la gente que sigue está preparada”, insiste Nocetti, tal como lo planteó en la nota a los socios donde hizo su despedida más o menos formal.

Recuerda entonces los primeros pasos de la Celeste, cuando no era presidente pero sí uno de sus referentes: “En los ’90 la CPE estaba mal, había muchos conflictos laborales, se cortaba mucho la luz, la gente estaba disconforme, había un faltante en artículos del hogar. Se resolvieron problemas internos, el despido de los gerentes que fue traumático, pero se pudo reencauzar la Cooperativa y no dejó de crecer, es un buen momento para el traspaso”.

Consultado sobre cuáles cree que fueron hitos en todo este tipo, Nocetti duda poco: “Haber podido sortear el 2001, la gran crisis, la hiperinflación. En el momento de mayor crisis, cuando abrimos La Usina para el trueque, cuando la gente volvió prácticamente a la prehistoria, pudimos salvar los recursos que teníamos para las telecomunicaciones, eran 3 millones de dólares que salvamos del corralito y la ambición de los bancos que se llevaban todo”.

“Eso se reinvirtió y nos permitió inaugurar Internet, telefonía fija y televisión por cable. Fue una decisión acertada cuando previmos que el sistema financiero nos quería meter la mano en el bolsillo, como se lo robaron a miles de jubilados. (Domingo) Cavallo había hablado mentiras que hay que recordar, ahora que ha vuelto y tiene diálogo fluído con los funcionarios actuales. Permitieron la estafa desde el Estado, es uno de los momentos más dramáticos. Me acuerdo que uno iba a La Usina y veía a la gente trocando ropa usada por comida...”.

Persecución, traición y
nuevos tiempos oscuros

Nocetti recuerda que la Cooperativa fue perseguida: “Hubo gobiernos complicados. El de (Eduardo) Duhalde fue muy complicado, ni hablar el menemismo... son gobiernos entreguistas, con (Fernando) De La Rúa tampoco nos fue bien, increíblemente incorporó a Cavallo como ministro de Economía. Eso fue una traición a la voluntad popular. Eso nos marcó, eran épocas difíciles, el movimiento cooperativo no estaba considerado en los planes de ningún gobierno, como ahora, no somos prioridad de grandes negocios y grandes corporaciones. Es la historia del país: idas, vueltas, frustraciones... vamos como zapallos en un carro, de un lado para el otro. Esto es un caos, la verdad, es penoso ver cómo nos llevan de las narices los grandes medios”.

El expresidente explica que frente al actual panorama de ajuste, lo bueno es que en la CPE “tenemos consolidados los servicios y los socios los cuidan y responden. Nuestro último balance fue excelente. Hay dos cosas que hay que cuidar: que los empleados ganen bien, aunque debieran ganar más, que se atiendan sus derechos y se cumpla lo establecido en los convenios, porque si es así, atienden bien a los socios y los socios bien atendidos lo devuelven a la CPE. Es un círculo virtuoso”.

“Desde ya que hay reclamos, de un lado, de otro, porque es imposible responder con perfección a 70.000 asociados, ni escuchar rezongos de un personal que es de 512 empleados”, apunta.
Finalmente se mete con la política partidaria. Aunque descarta dedicarse a eso porque “ya estoy más cerca del museo paleontológico. Hay muchos jóvenes que pueden dar respuesta a la política. Para que uno intervenga, debe tener esperanzas de que las cosas cambien, por ahora veo que durante un tiempo y hasta que la gente se dé cuenta de algunas cosas, va a ser muy duro todo. Está hecho todo en beneficio de un grupo concentrado de la economía, los bancos celebran con champán todos los meses. Veo una etapa dura. Y habrá que hacerse cargo de eso”.

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