Ajuste: gremios rechazan "la vuelta a las recetas del FMI"

Distintas organizaciones gremiales miran con desconfianza los anuncios generales que hizo el presidente, y que apuntan -entre otras cosas- a reducir el número de sindicatos. Esa idea generó el rechazo de Héctor Daer. Diferencia en los tonos de la CGT y la CTE.

Las consideraciones del presidente Mauricio Macri acerca de que hay demasiados sindicatos y convenios colectivos con demasiados beneficios –síntesis de adonde apuntará la reforma laboral de Cambiemos– generó la reacción inmediata en los gremios que integran las CTA, donde los estatales y docentes anticiparon que resistirán una ofensiva que identifican con “el regreso a las recetas del FMI”. 

En la CGT, que viene participando de las negociaciones con el gobierno para la reforma laboral, el tono fue otro, aunque también sus triunviros tomaron distancia de las palabras presidenciales.
Juan Carlos Schmid sostuvo que la central obrera no aceptará que se den por caídos los convenios colectivos, como si tuvieran una fecha de vencimiento, señala el diario Página/12.

Su par Héctor Daer se mostró tocado por algunos de los dichos de Mauricio Macri. “Puede haber tantos gremios como los trabajadores quieran. Tiene que ver con la capacidad de los trabajadores de organizarse y agremiarse”, declaró por ejemplo al retirarse del Centro Cultural Kirchner, donde los dirigentes cegetistas habían sido invitados escuchar los anuncios poselectorales. Julio Piumato, uno de los sostenes sindicales de la gestión de Cambiemos, fue sorprendido por las críticas al convenio de los empleados judiciales.

Para el secretario general de la CTA de los Trabajadores y diputado electo Hugo Yasky, Macri hizo volver al país “a la vieja partitura de las medidas que el FMI impone como agenda a los distintos gobiernos de América Latina”.

“Nosotros nos habíamos desacostumbrado a este tipo de situaciones, pero a partir de que somos uno de los países con mayor deuda externa, entramos a ser parte de ese tablero en el que todo está dispuesto para que la Argentina corrija lo que supuestamente es la anomalía de tener aún un piso de derechos laborales, un salario mínimo vital y móvil más alto que países como México, Colombia y Perú; tenemos una movilidad jubilatoria que asegura por ley una recuperación paulatina de los ingresos de los jubilados. México, Colombia o Perú podrán tener una ecuación atractiva en términos macroeconómicos, pero tienen una realidad social horrorosa desde todo punto de vista”, remarcó Yasky.

En el plano de la reforma previsional, junto con el trazo grueso de pagar jubilaciones más bajas –cambiando la fórmula con la que hoy se calcula la movilidad–, el Presidente anticipó la intención de derogar los regímenes jubilatorios especiales. En este renglón entran, por ejemplo, los docentes, que pueden retirarse a los 55 años. Este derecho, basado en el tipo de trabajo realizado y en que aportan más, fue equiparado por Macri a una situación de abuso. “No debería haber jubilaciones de privilegio ni regímenes especiales”, dijo sobre el punto.

Sonia Alesso, secretaria general de Ctera, explicó que “no puede hablarse de privilegios, porque alguien que gana 15 o 20 mil pesos por mes no tiene un privilegio, sino una situación de gran esfuerzo por mantener condiciones dignas. El sector docente, como otros compañeros, tiene un régimen jubilatorio que responde al tipo de tareas que realiza”. “No hemos sido convocados como CTA, pero estamos convencidos que estas medidas no sólo no van a reactivar la economía, sino que van a traer más sufrimiento a los trabajadores”, agregó Alesso.

Desde la CGT, Schmid sostuvo que la central sostendrá como límite a la reforma el sostenimiento de las condiciones garantizadas por la Ley de Contrato de Trabajo, es decir que no habilitará que a la manera de Brasil, se abra la puerta a acuerdos entre el empleador y el empleado a la baja. También defendió la ultraactividad de los convenios colectivos, en el sentido de que los beneficios conseguidos en una negociación no pueden ser considerados vencidos en la paritaria siguiente.

Julio Piumato –quien en su momento justificó los despidos masivos de estatales durante el macrismo con el argumento de que “la mayoría eran ñoquis”– ayer se mostró sorprendido por las consideraciones del presidente, que tomó a los trabajadores judiciales como su nuevo paradigma de los que trabajan con beneficios que equiparó a “estafas”. El Presidente señaló que tienen “un régimen de licencias muy generoso” y agregó que “en la Justicia el horario de atención no puede continuar siendo hasta las 13.30”. Piumato reaccionó: “Pensar que el problema de la justicia son los trabajadores es no entender los problemas de la Justicia o buscar otra cosa”, sostuvo el titular de la UEJN.

Desde la CTA Autónoma, Pablo Micheli también vinculó los anuncios a la imposición de las recetas del FMI, y aseguró que “los trabajadores no vamos a aceptar ser parte de ningún ‘acuerdo básico’ que implique ceder derechos”.

Temas en esta nota: