La policía catalana mató al autor material del ataque en La Rambla

La Policía de Cataluña lo informó via Twitter. Younes Abouyaaqoub tenía 22 años y el jueves pasado atropelló con una camioneta y asesinó a 13 personas en Barcelona.

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La Policía de Cataluña informó vía Twitter que sus agentes mataron a Younes Abouyaaqoub, el joven marroquí de 22 años, que el jueves pasado atropelló con una camioneta y asesinó a 13 de ellas en Barcelona, en un operativo de seguridad en una ruta de Subirats, un municipio de la comarca de la región del Alto Penedes, al oeste de la ciudad.

La fuerza de seguridad había respondido a un aviso de un ciudadano que identificó al atacante en la ruta. No está claro si hubo un tiroteo o cómo llegaron los policías a disparar y matar a Abouyaaqoub. Algunos medios españoles informaron que el marroquí gritó "Alá es el más grande", la tradicional consigna de los militantes yihadistas, cuando se enfrentó a los agentes.

El jefe de la Policía de Cataluña, Josep Lluis Trapero, informó que la célula islamista que planeó y cometió los dos atentados "está desarticulada" ya que de sus 12 miembros, "cuatro están detenidos y ocho muertos", según una conferencia de prensa que compartió con las máximas autoridades regionales y de Barcelona.

El relato de El País

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Los Mossos abaten en Subirats a Younes Abouyaaqoub, el autor del atentado de La Rambla

El hombre llevaba un cinturón de explosivos simulado y gritó "Alá es grande"

El autor material del mayor atentado terrorista en España desde el 11-M está muerto. Los Mossos d’Esquadra abatieron este lunes, en una zona de viñedos de Subirats (a 50 kilómetros de Barcelona) a Younes Abouyaaqoub, de 22 años. Abouyaaqoub se había convertido en el hombre más buscado desde que, el jueves por la tarde, irrumpió en La Rambla con una furgoneta blanca y arrolló a decenas de personas. Dejó 13 muertos y 88 heridos. En su huida, que ha prolongado cuatro días, apuñaló mortalmente a un hombre para robarle el coche. La llamada a la ayuda ciudadana hecha ayer funcionó y los Mossos dieron con Abouyaaqoub. Llevaba un cinturón de explosivos falso. “¡Allahu akbar!” gritó, antes de ser alcanzado por los disparos de la policía.

Los Mossos confirmaron a mediodía, de manera oficial, lo que ya sospechaban desde hacía un par de días: que Younes Abouyaaqooub era el conductor y único ocupante de la furgoneta homicida que arrolló La Rambla el pasado jueves. La policía autonómica difundió ayer varias de sus fotografías a cuerpos policiales de media Europa y también a los ciudadanos, a quienes pidió colaboración.

Toda información de la que puedan disponer, no solo de dónde está ahora, sino también de su pasado, debe comunicarse”, solicitó el major Josep Lluís Trapero, máximo responsable policial del cuerpo. Trapero recordó que, a diferencia de las fotos, Abouyaaqoub —moreno, pelo corto, 1,80 de estatura— “podría tener barba de días”.

No habían pasado ni tres horas cuando las alertas se activaron. Hacia las 15.30 horas, los Mossos comenzaron a recibir mensajes de que habían visto al sospechoso. Uno de ellos alerta de que la persona iba vestida con una camiseta azul y pantalones rojos, y que llevaba gafas de sol y una botella de agua. Otro vecino alertó de que un joven de aspecto magrebí se había acercado a un grupo de casas aisladas que hay en la zona y había silbado. De repente, se había visto sorprendido por alguien que no esperaba y se había marchado corriendo, según su relato. Su descripción encaja con la de Abouyaaqoub: un joven de unos 20 años, con camiseta azul, que se había ido en dirección a Vilafranca a través de los viñedos.

Los Mossos activaron diversas unidades y localizaron a Abouyaaqoub cerca de una zona de viñedos. El joven llevaba un chaleco explosivo, tal como habían hecho también sus compañeros de la célula terrorista en Cambrils (Tarragona) poco antes de ser abatidos. A Abouyaaqoub le esperaba el mismo destino que a ellos. El chico empezó a acercarse a la patrulla policial con el grito habitual de los que están dispuestos a morir como mártires: “¡Allahu akbar!” (“¡Alá es grande!”). A una distancia de entre 10 y 15 metros, efectuaron diversos disparos.

La incertidumbre sobre la identidad del hombre abatido se mantuvo durante un par de horas. Tras recibir los disparos, Abouyaaqoub quedó tendido boca abajo. Dos chicos explicaron que, desde la piscina de la masía en la que se encontraban, escucharon una docena de disparos. Tal como marcan los protocolos, los Mossos activaron a los Tedax, que utilizaron el robot para acercarse al cadáver y realizar las comprobaciones oportunas. A las 18.20 horas, los Mossos confirmaron que acababan de matar al autor del ataque terrorista de Barcelona. La muerte del yihadista de Ripoll supone, no el cierre de la investigación sobre la célula terrorista, pero sí la solución al problema más acuciante.

El Penedès y sus viñedos fue el punto y final a una huida que comenzó el jueves a las 16.53 horas. Abouyaaqoub abandonó entonces la furgoneta blanca con la que había recorrido 500 metros desde la cabecera de La Rambla hasta el teatro del Liceu. El vehículo quedó aparcado sobre el mosaico de Joan Miró y el joven emprendió entonces su huida a pie. Algunos testigos aseguran que hubo un forcejeo para detenerle, pero que el caos y la necesidad de atender a las víctimas del atropello pesaron más.

Escapa por la Boqueria

En cuatro días de investigación, los Mossos han logrado reconstruir (en parte) la ruta seguida por el terrorista en su huida. A paso tranquilo, se introdujo en el emblemático mercado de La Boqueria. Desde allí, enfiló calles hacia la zona alta de Barcelona. Lo hizo caminando, aunque “en algún fotograma también se le ve corriendo”, explicó el jefe de los Mossos, que han analizado todas las imágenes de las cámaras de vigilancia. En medio del caos provocado por el atropello masivo, en una ciudad sumida en el miedo, Abouyaaqoub logró caminó más de cinco kilómetros para llegar hasta la avenida Diagonal. Y en concreto, hasta la Zona Universitària, que acoge la sede de diversas facultades.

Un puñal en la huida

A las 18.10, los Mossos sitúan a Abouyaaqoub en un aparcamiento que utilizan los estudiantes de la Zona Universitaria, a escasos 100 metros del Camp Nou. “Es donde se encuentra fatídicamente con el ciudadano Pau Pérez, que estaba estacionando su vehículo. Lo apuñala ya en ese momento. Lo mete en la parte posterior del vehículo e inicia la salida de Barcelona”, relató el comisario Trapero.

Pérez se convirtió así en la víctima mortal número 15 de los atentados de Barcelona y Cambrils, este último frustrado parcialmente por la policía, que abatió a cinco terroristas que pretendían atropellar y apuñalar ciudadanos en el paseo marítimo de esta localidad de Tarragona. Pérez, que había sido cooperante en diversas ONG y era un apasionado del fútbol, trabajaba en una empresa del sector vinícola en Barcelona. Regresaba a Vilafranca en su Ford Focus cuando alguien, que resultó ser Abouyaaqoub, abrió la puerta del vehículo y le apuñaló hasta causarle la muerte con un cuchillo de gran tamaño. Los Mossos advirtieron ayer de la peligrosidad del terrorista, precisamente porque podría ir armado.

El joven terrorista utilizó el Focus para intentar abandonar Barcelona. Eran las 18.30 de la tarde. Los Mossos habían activado ya el operativo Gàbia para intentar detener al autor del atropello, que ya entonces se vinculaba con un atentado terrorista de tipo islamista; tesis que se confirmó más tarde cuando Estado Is

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