Uno de los acusados del ataque, desafiante

Joven, de aire magrebí, mirada desafiante y una expresión de satisfacción en la cara. Esa es la imagen, la primera que se conoce, de uno de los autores del peor ataque terrorista que sufre España en muchos años.

No se sabe aún su nombre. Pero a las tres horas de cometido el ataque, su rostro estaba en los televisores.

La policía sí se encargó de difundir dos aspectos más. Que mide 1,70 metros y que, en el momento del ataque, vestía camisa azul y blanca a rayas.

El ataque fue a las 16.30. No habían pasado tres horas, que a las 19.30 esa foto estaba ya en los televisores de todo el país.

A esa misma hora, la captura de los atacantes no se había cerrado y, al contrario, se prolongaba en una larga cacería. Una persecución que movilizó helicópteros en el cielo y, en tierra, a numerosos efectivos policiales.

La persecución obligó a establecer un cerco de varias cuadras alrededor del epicentro del ataque. Casi diez cuadras en el amplio operativo.

Un perímetro que, en vez de angostarse, se iba ampliando con el correr de las horas.

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