“El señor de los dinosaurios”, en el Festival de Cine de Pico

El cortometraje cuenta la historia de vida y superación del vecino castense Jorge Omar “Cacho” Fortunsky. “Todos podemos evolucionar y superar esos momentos de malas decisiones”, dijo el protagonista. El artista aseguró que “mucha gente que vio la película se emocionó y lloró”.

General Pico (Agencia) Entre muchas proyecciones que se dan en el actual Pico Cine Fest que se desarrolla en General Pico, se destaca especialmente la del cortometraje “El señor de los dinosaurios”, una historia que pone en evidencia la capacidad de superación que tienen algunas personas cuando se les da una segunda oportunidad. El material refleja la vida de Jorge Fortunsky, un castense que dejó el delito para transformarse en artista y que es el responsable de construir el “Parque Jurásico” con el que cuenta la localidad y que es una atracción para muchos visitantes del país y el extranjero.

En la tarde del domingo último, en el Cine & Teatro Pico, fue proyectado el cortometraje “El señor de los dinosaurios”, que cuenta la historia de vida y superación de un vecino de Eduardo Castex, Jorge Omar “Cacho” Fortunsky (48).

“Esto surgió a través de Luciano Cito, que es el director de la película. Teníamos un conocido en común y pasando por el parque quedó fascinado, le preguntó a esta persona que le contó la historia del parque. Él consideró que semejante historia tenía que trascender, entonces decidió entrevistarse conmigo y ver qué podía surgir ahí. Yo le conté todo de mi vida, incluso que estuve preso y ahí se generó otro interés de parte de él, en el sentido de que cómo un tipo que fue un delincuente pudo después hacer semejante obra. Él me dijo que quería contar mi historia”, contó el artista a El Diario.

Comentó que en el film se pudo ver “una historia de vida, de superación, todos podemos evolucionar y superar esos momentos de malas decisiones donde estamos haciendo mal a otras personas. Mucha gente que vio la película se emocionó y lloró, le pega de una manera especial. Cuando lo proyectamos por primera vez en Castex llenamos la sala con 500 personas y quedó gente afuera lamentando no poder entrar. La gente quería saludarme, lloraba y hasta algunos me pidieron perdón por haberme juzgado”.

Viaje
inspirador

Respecto al parque en el que construyó las imponentes esculturas que son orgullo de todo un pueblo, recordó que “esta historia empezó a fines del año ’95 por una idea que tuvo el exintendente, ya fallecido, Livio Miguel Curto. La mujer había viajado a Cuba por una cuestión de salud y trajo imágenes de un parque temático que tienen allá, que se llama “El Valle de los Dinosaurios”. En ese momento Castex era una localidad muy pequeña, así que se sabía que el esfuerzo de hacer un parque iba a ser muy grande”.

“A mí se me convoca porque yo en ese tiempo tallaba mucho en madera, dibujaba, hacía cuadros, era uno de los artesanos del pueblo. Como no encontraban un escultor, Darío Díaz, que era colaborador de Curto y vivía cerca de casa, le propuso la idea que lo hiciera yo. Livio dudó un poco, me mandó a llamar, me explicó la idea y le dije que me animaba a hacerlo”, agregó.

“Me puso como prueba hacer un dinosaurio. En esa época era muy limitada la información que se podía conseguir acá, por lo que me basé en un artículo que había de un Tiranosaurio Rex, que era uno de los más populares afirmó-.

Imaginación

Fortunsky remarcó que “la parte más importante de un artista es la imaginación, así que cuando tuve en claro lo de los materiales, entonces fue hora de aplicar los bocetos, dibujos, las secuencias que imaginaba sobre la realidad que quería exponer. Me informé sobre las características y particularidades de cada dinosaurio, carnívoros y herbívoros, para crear escenas, hacerlo más didáctico. Lo que yo había visto de Cuba eran estructuras frías, paradas, sin acción, en general no decían nada, entonces yo quería que tuvieran la cola en el aire, no que la usaran siempre como apoyo porque le quitaba naturalidad”.

“En el primer dinosaurio se ve que Livio no me tenía mucha fe, porque quería que la cola estuviera apoyada en el piso, que las patas fueran más grandes para que aguantara, él tenía buena intención, pero no sabía nada de arte”, rememoró entre risas.

“Fue algo extraordinario poder hacer todo el parque desde que comenzamos a fines del ’95 hasta que terminamos en el 2000”, manifestó .

En el cierre de la entrevista, se mostró satisfecho porque “de la gente siempre tuve muchísimo reconocimiento. Cuando se hizo el parque, un medio de acá empezó a tirar cizaña contra la obra, pero logró lo contrario porque la gente lo vio y se enteró de lo que se estaba haciendo, empezó a hablar y a venir a ver cómo trabajábamos, porque estaba abierto el lugar. Muchísima gente se arrimaba, nos traían diarios, recortes de revistas, libros con dinosaurios que se encontraban, que conocían, querían colaborar”.

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