“Me sangra la poesía por la boca”

El viernes a las 20 horas, en la sede de la Asociación Pampeana de Escritorxs (Víctor Lordi 83), el poeta y crítico literario Sergio De Matteo presentará un nuevo libro de ensayo: “Me sangra poesía por la boca. Concomitancias en la frontera de la lengua”, editado por Espacio Hudson, bajo el cuidado del poeta y editor Cristian Aliaga.

La presentación estará a cargo del doctor Eduardo Aguirre y la profesora y escritora Gisela Colombo, quienes desde sus campos de conocimiento se referirán a aspectos y contenidos de la obra. El cierre musical estará a cargo de la artista Sylvia Zabzuk.

El nuevo libro de De Matteo “entronca con la tradición de interpretar el campo intelectual como espacio de intervención del debate sociocultural y político” porque los textos literarios están -según el autor- “contaminados de ideología”, realizan “una toma de posición desde donde reescriben el mundo”.

Su nombre hace alusión a las palabras del poeta correntino Francisco Madariaga: “Tengo ganas de leer algo hoy. Me sangra la poesía por la boca”.

“Desde esta postura se reivindica el acto creativo como parte de la historia, más allá de las mezclas, más allá de los preceptos; la poesía siempre parte desde la imaginación radical y el corazón del hombre a fundar un lugar posible, un u-topos. Construye en y desde el territorio de la palabra, anida entre la certeza y la incerteza, pero en su instancia última y reveladora sabe a poesía. Aunque en un principio responda a determinada individualidad, a un autor concreto, en su proceso de sociabilización se hace colectiva en entrega y solidaridad”, define De Matteo que, agarrándose de Juano Villafañe, plantea la vigencia del ensayo como operación político literaria, “porque el ensayo como escritura permite multiplicar lecturas, reconocer autores, establecer polémicas”.

Canon literario

“Poetas, narradores e investigadores integran el orden del discurso, pertenecen a una sociedad letrada que se construye libro tras libro, lectura sobre lectura. Algunos serán legitimados por las instituciones de poder y otros opondrán resistencia a esa biblioteca, evidenciando el estado de emergencia.

Sin embargo, más allá de ciertos aconteceres en el campo cultural que inciden sobre la producción literaria, tanto en su génesis como en su divulgación, es donde se estipulan parte de sus contenidos, y es el lugar donde se afianza y consolida un modo de pensar y crear. La conformación del corpus y la legitimación del canon de una literatura regional o nacional están atadas al campo de poder, a las instituciones dominantes. Pero este tipo de mediaciones funcionan hasta que colapsan y entran en conflicto, cuando surge una propuesta contrahegemónica.

En el campo literario argentino se han librado varias batallas en ese sentido y han atravesado escuelas, programas e ideologías. Estos enfrentamientos se tensionan hasta el punto en que estalla lo sociopolítico y lo cultural, y es ahí donde se toman decisiones y asumen compromisos trascendentales (Moreno, Echeverría, Sarmiento, Lugones, Ugarte, Borges, Marechal, Jauretche, Tejada Gómez, Urondo, Gelman, Viñas, Walsh, entre otros y otras)”, concluye el crítico literario pampeano.

 

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