Golpeando las puertas del cielo

La pechista consiguió la marca A, que la habilita a estar en los Olímpicos de Buenos Aires.

Hay nadadores que todavía son la cosecha de ese jardín azul y oro. Las flores multicolores, algunas adolescentes, otras ya maduras, que alimentan esperanzas. El viento sigue soplando y la polinización reproduce ese arco iris florido en el piso, como en primaveras puras, con el sol pegando de lleno sin herir con sus fuegos.

Este es el rumbo por el que va Sol Bertotto, una gema de oro que viene a ser parte de una generación de nuevos y buenos nadadores, hechos a medida del prototipo de nadador: esfuerzo, estudio y mentalidad de acero. “Son muchas cosas las que se tienen que dar para conseguir un objetivo”, le cuenta a El Diario el día después de haber llegado a su casa y el día antes de comenzar una nueva semana de rutina.

En el República reciente, en el natatorio del Ce.N.A.R.D., la chica de 17 años que nada hace 13 clavó 2m35s41 en los 200 pecho y aseguró su boleto. Solo queda pasar por migraciones y tener el ok para aventurarse al mundo olímpico en el mes de octubre en Buenos Aires.

- ¿Fuiste con la idea de hacer un buen tiempo o definitivamente te tiraste con la intención de conseguir la marca A para los YOG 2018?
- Yo fui a darlo todo, y si se podía dar lo de la marca, mejor todavía, pero tenía pensado repetir mi marca o bajarla. Esta fue la mejor.

- Para un nadador, ¿qué tiene que darse para conseguir un objetivo tan importante como la posibilidad de estar en un Juego Olímpico?
- Es un conjunto de cosas, la primera es estar bien entrenada; la segunda de las cosas es tener cabeza para nadar, puede que estés bien pero si no tenés cabeza y no sabés cómo manejar la prueba se complica. Hay que cambiar velocidades, tener técnica, hacer bien las vueltas, estar bien en las salidas, en las largadas... Si no tenés todas esas cosas juntas es imposible llegar a concretar el objetivo solamente con el entrenamiento.

- Algunos prefieren nadar de mañana y otros, de tarde. ¿Cuándo te sentís más cómoda vos?
- A la mañana me sirve para saber cómo me siento nadando la prueba, me ayuda para corregir ciertos detalles para la tarde. Si tengo que elegir, elegiría nadar las finales por la tarde, donde podés ablandar más tranquila, con menos personas... Generalmente en los 100 metros me va mejor a la mañana y en los 200 me va mejor a la tarde.

- ¿Sos consciente de que con tener marca A estás muy cerca de los Olímpicos?
- Sé que estoy en la puerta, cerca, pero ahora tengo que seguir entrenando para bajar mi marca si es que quiero entrar verdaderamente y estar en la consideración.

- El Chino Weigandt es tu entrenador en All Boys y en la selección. ¿Cómo vivieron entre ambos este logro?
- ¡Muy bien! Me felicitó porque había corregido ciertos detalles, cosas de técnica y demás. Pero hay que entrenar más fuerte, me gustaría creer que puedo seguir bajando la marca que logré, tengo mis esperanzas. En este deporte si se quiere se puede.

- ¿Qué cosas has corregido?
- Mejoré las salidas, ya que estoy saliendo más lejos, y eso es bastante bueno; mejoré el movimiento de los brazos en las vueltas y partidas. Hago menos cantidad de brazadas, ya que antes hacía 35 y ahora, 29. Los 200 metros son más equilibrados, los nado mejor y hago las vueltas más rápido. Antes me cansaba más, me desesperaba, pero con estos cambios nado más suelta.

- El sueño de representar al país no te lo quita nadie.
- Por supuesto. Ahora hay que entrenar más fuerte, seguir insistiendo y superarme.

- Tus padres son profes, tu hermana también nada en Buenos Aires. ¿Qué atmósfera se respira en la familia?
- Mi familia está muy contenta. Mis papás van a verme a los torneos, tanto dentro como fuera del país, están supercontentos. Lo que sea que necesite, yo sé que ellos van a estar y sé que me van a permitir ciertas cosas.

De nuevo al agua

Apenas volvió a casa después de pasar tiempo en Buenos Aires con sus abuelos se enfocó en sus nuevas metas y su memoria se puso en modo competición de nuevo. Dos turnos diarios de dos horas cada uno en el natatorio de All Boys con gimnasia alternada forman parte de sus rutinas para volver a estar óptima.

“Estoy intentando adaptarme de vuelta. Como estuve fuera de competencia es como que aflojé un poco. Después volveré al ritmo normal”, confiesa.

- Pensando en los nuevos objetivos, ¿van a planificar de otra manera los entrenamientos?
- No creo que cambie el entrenamiento en el agua, tal vez todo lo que sea diferente es gimnasio... Cuando es afuera del agua, mi mamá me acompaña, se pone a hacer otros ejercicios y está conmigo. Además me hace los ejercicios, porque ella se involucra, está informada, está siempre al tanto de todo lo que ocurre con la natación. Mi hermana Rocío también, ya que está haciendo un curso de entrenadora de natación, aunque no se mete, siempre aporta cosas.

- ¿Siempre pensaste que este deporte iba a ser el que te permitiera estar donde estás?
- Nado desde los cuatro años. No era algo que me gustaba, pero dados los resultados me empecé a involucrar. Recuerdo un Patagónico cuando hice mi primer récord. Ahí es como que me empecé a meter más, a ponerle más garra y a entrenar de verdad.

- De los que hicieron marca A está Delfina Pignatiello, Olimpia de Oro, campeona mundial... Vos y el resto de los chicos han mostrado un gran nivel, hay otros nadando afuera del país, con proyecciones interesantes. ¿Te parece que es un buen presente el de la natación argentina?
- Creo que sí, que está pasando algo bueno y me parece que es muy importante. Nosotros hicimos marca A, pero también están los otros chicos que lo intentaron. Eso habla muy bien, porque quiere decir algunas cosas: que se están esforzando y que se están entrenando. Creo que la natación argentina puede llegar mucho más lejos de lo que está ahora.

- Apenas van unos días del año. ¿Tenés algún deseo?
- ¿Mi deseo? Eh... Tener éxitos, pero no solo hablo personalmente, me gustaría que todos los chicos que están intentando participar de este cambio en la natación argentina también los tengan.

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