“El equipo nunca bajó los brazos“

El piloto de Bonifacio habló tras su consagración en es Supercar.

“Me vi en inferioridad de condiciones en la segunda vuelta, pero decidí ir por (Guillermo) Baltián. Estaba complicado en todas las curvas y me hacía diferencia. Pero pude estar ahí y tras el roce de los chicos (Daniel Costa y Eduardo Martínez), se hizo todo más sencillo. Estoy muy feliz porque este es el resultado del trabajo del equipo, que nunca bajó los brazos”.

La sangre del Río vuelve a juntarse en el mar. Papá Raúl, campeón 2008 del Supercar, y ahora el hijo Juan María, brillante rey por regularidad, por consistencia, pero por sobre todas las cosas por entender cómo correr un campeonato en el que se fue al límite de principio a fin.

“Quiero agradecer a papá, a mis hermanos, mi familia que acompañó siempre, los sponsors, el gran equipo que tengo, que siempre estuvo laburando. Hemos pasado por fechas buenas y malas. En esta oportunidad se cambiaron muchas piezas del motor para solucionar cosas, ‘diosito’ nos miraba desde arriba y sabía lo que hacíamos”, cuenta feliz el chico de 24 años.

Juanma confiesa que siempre mantuvo la tranquilidad por lo hecho a lo largo del año. “Tenía que esperar el momento, no tenía para más con el auto. Si bien me hacían diferencia los de adelante, aguantaba a los de atrás porque se me cortaba la marcha de tercera a cuarta, de las 5.400 vueltas era un solo tiro, enganchaba la cuarta para que deje de fallar con cuatrocientas vueltas menos”.

“Soy agradecido por el gran equipo, el noventa por ciento de este título es de ellos, de mi viejo que labura incansablemente, mi vieja que nos acompaña siempre, mi hermano ‘el Guri’, que nos apoya en cada carrera, mi novia que siempre está, los sponsors y la gente de Bonifacio, por el granito de arena que aportan”, indica.

En cuestión de segundos la emoción lo supera y habla de su padre. “Es padre, ídolo y consejero, en mi punto de vista no hay otro. Siempre me dijo que corriera tranquilo. Y en lo personal estaba muy tranquilo porque todo el año había trabajado muy bien. Un segundo o tercer puesto en esta categoría, por los pilotos que hay y los autos que hay, también hubiese sido bueno”.

En el final volvió a dejar un mensaje para los que van al límite y generan, como ocurrió el domingo pasado, situaciones de carreras polémicas.

“No sé cómo han sido las maniobras adelante, no quiero hablar demasiado porque no lo vi. De todos modos si no nos cuidamos nosotros, no nos cuida nadie. Hay toques que se pueden evitar, no creo en la mala leche acá, pero sí correr con la cabeza más fresca, sin perjudicarnos el uno al otro”, finaliza y se va corriendo a abrazarse y a tomar el champán del campeón con su padre, el padre de esta criatura que llegó en muy poco tiempo a lo más alto del campeonato.

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