“Safenreider estaba totalmente shockeado”

El jefe de la comisaría de Lonquimay dijo que cuando vio a su subordinado estaba “pálido, no en buenas condiciones”. Sus compañeros le habían sacado el arma porque temían que se quite la vida.

“Safenreider estaba totalmente shockeado, pálido, no estaba en buenas condiciones. Pedí que no dejen armamento cerca de él por cómo estaba, y me dijeron que ya lo habían hecho porque había intentado quitarse la vida”. Así, crudamente, el subcomisario Pablo Trincheri describió cómo encontró al policía tras enterarse de la muerte del cazador Santiago Garialdi.

Estaba junto a sus compañeros en el destacamento de La Gloria, donde Trincheri, encargado de la subcomisaría de Lonquimay, les había pedido que lo esperaran tras enterarse de lo ocurrido.

El jefe policial confirmó además que Safenreider había estado con una licencia psiquiátrica de tres meses. “Me presentó el certificado y le pregunté los motivos, si podía ayudarlo. Me dijo que no, que no quería hablar. Estuvo tres meses con carpeta y fue reintegrado”, detalló.

De su testimonio y de los relatos del resto de los policías, quedó la duda sobre si Safenreider estaba realmente preparado para cumplir las funciones que cumplía, una línea de análisis que se relaciona con lo que planteó el defensor José Mario Aguerrido en el alegato de apertura (ver aparte).

Trincheri, que el día del hecho estaba en Santa Rosa visitando a su familia, dijo que Safenreider le dijo que habían pedido presencia por furtivos. “Le dije que hicieran lo que tuvieran que hacer y que se cuidaran, porque ya había habido otro vehículo baleado por cazadores, diez días antes”, explicó.

Aguerrido le preguntó si había alguna orden de que a los cazadores había que dispararles de forma determinada, a lo que respondió que no. “¿Si García decía que no podía acompañarlo, Safenreider iba solo?”, insistió el defensor. “Si, porque estaba a cargo de la comisaría”, respondió Trincheri.

Dijo que era habitual que los cazadores tiraran miguelitos a los patrulleros, y que no le extrañó que ocurriera el hecho. “Era muy factible que pasara por los antecedentes. Era frecuente que los furtivos dispararan a los móviles”, señaló.

Compañeros

Marcos Ochoa, encargado del destacamento de La Gloria, dijo que fue al camino vecinal por el llamado del dueño de un campo. “Me quedé para en el cruce, enciendo las balizas y pasan de largo -relató-. Los sigo, despacio porque iba viendo si tiraban miguelitos, y me alumbran con los reflectores. De golpe me sacan los reflectores y alumbran a la camioneta de Lonquimay. Se veían las balizas, no había árboles que obstaculizaran. No escuché disparos. Cuando pasa la camioneta de cazadores, la camioneta de Lonquimay pega la vuelta y me dicen ‘vamos que nos van a cagar a tiros’”.

Advirtió, aunque tampoco lo confirmó, que la camioneta era “similar a la de un enfrentamiento anterior”.

Después de que comunicaran desde el hospital que Garialdi estaba muerto, dijo que Safenreider estaba “conmocionado”.

Vuelven a la Gloria, cuando salen a buscar a los cazadores avisan que había ingresado herido de bala en Lonquimay. “Le sacamos el arma y Trincheri pidió que volviéramos a La Gloria. El arma la llevé y la escondí en un cajón”, contó. Cuando llegaron a La Gloria, lo primero que hicieron fue mirar en internet, en un portal de noticias. “La noticia ya estaba”, contó Ochoa.

Elías Lemos, un efectivo de Uriburu que había ido a La Gloria para dar apoyo, contó también que cuando llegaron al destacamento fueron a mirar internet. “Safenreider entra a la computadora y ahí nos enteramos de que había un cazador muerto por la Policia, y ahí se pone peor”, dijo.

El subscomisario Diego Riela, encargado de la subcomisaría de Uriburu, dijo que cuando Lemos le dijo que lo llamaban para colaborar en la demora de unos furtivos le pidió que “vaya con precaución”. “Cuidá la camioneta y cuidate vos”, fue -en ese orden- la recomendación que le dio.

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