Entre Pocillos: La mano de Dios

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Beto Desuque: - Buenas, buenas, bueeeenaasss... ¿qué tal, qué tal, qué tal? ¿Cómo anda la cosa por acá, qué se cuenta, qué dice la barra? ¡Salud a todos!
Mesero: - Hoooola, Betito querido y del alma. ¿Cómo decís que te va? ¿Cómo te trata la vida?

Beto Desuque: - Ponele que bien. La verdad que no puedo quejarme. Acá me tenés. Primaveral y sonriente, por lo menos. Para ser que vivimos en una época de ajuste, bastante bien la llevo.
Mesero: - Siempre de buen humor, por lo menos.

Beto Desuque: - Ponele. Tampoco es tan sencillo en esta ciudad, ¿eh? Mucho apuro, un tránsito enloquecido... ¡y los pozos! ¡y los olores!
Mesero: - Bueno, Beto. Ya caíste en la queja fácil.

Beto Desuque: - Lo bueno es que se va a arreglar.
Mesero: - ¿Lo decís en serio o irónicamente?

Beto Desuque: - ¿Y a vos qué te parece?
Mesero: - Que es una ironía...

Beto Desuque: - Ponele. Digo que se va a arreglar porque el paro que habían convocado para la semana quedó en la nada.
Mesero: - Claro, llamaron a conciliación obligatoria.

Beto Desuque: - Sí... los tejes y manejes que hacen con esas fechas, medidas de fuerza, conciliaciones... pero bueno... nada nuevo.
Mesero: - ¿Vos decís que no fue muy institucional que digamos?

Beto Desuque: - Institucional sí que fue, ¿cómo no? Pero algo habrán charlado, seguro mate de por medio, el gremialista Rojas y el subsecretario Pedehontaá.
Mesero: - Si vos decís...

Beto Desuque: - Yo lo que digo es que todo se va a arreglar...
Mesero: - ¿Pero lo decís de verdad?

Beto Desuque: - Sí. Hay que tener paciencia, nomás...
Mesero: - Eso seguro. ¿Pero hasta cuándo?

Beto Desuque: - Y... por lo menos hasta que De Dios Herrero vuelva de las vacaciones. Je.
Mesero: - No estuvo muy oportuno para irse, ¿no?

Beto Desuque: - Mirá... yo sé que ser secretario de Obras Públicas de Santa Rosa en este momento debe ser rejodido. Casi insalubre. Es un puesto que seguro necesita descanso y todo eso. Pero... acomodá un poco las fechas, hermano.
Mesero: - Capaz que ya tenía el viaje programado con mucha antelación.

Beto Desuque: - Eso seguro. Pero fijate. Aunque sea avisale a los vecinos. Porque no hace mucho que asumió ahí, no es que lleva ya dos años de gestión, como algunos otros funcionarios. De Dios Herrero asumió hace unos meses, nomás...
Mesero: - Y... pero bueno... tendría el viaje ya arreglado.

Beto Desuque: - Ponele que era sí. Yo no digo que lo postergara o lo suspendiera, pero... si la ciudad está en emergencia sanitaria, si los empleados de DAGSA están de paro, si sabés que empezó la época de lluvias... por lo menos avisales a los vecinos: “Esto es así y así, me tengo que ir a Europa”. Y listo.
Mesero: - Capaz que tenés razón.

Beto Desuque: - Falta nomás que aparezca un pasacalles pidiendo algún regreso. ¿Te imaginás?: “Cortina, volvé, te perdonamos”. Ja.
Mesero: - Pobre Altolaguirre. Encima que no tiene problemas, también le fallan un poco sus correligionarios...

Beto Desuque: - La verdad es que para arreglar todos estos líos, desde los pozos hasta los artesanos y desde lo de DAGSA hasta lo de Sergio García, Altolaguirre va a necesitar de “la mano de Dios” para zafar. De Dios, no de De Dios Herrero... Je.
Mesero: - No seás malo, Beto.

Beto Desuque: - Es cierto. Aparte, capaz que el viajecito a Europa fue para perfeccionarse y capacitarse. Mirá si vuelve con una idea brillante.
Mesero: - ¿Por ejemplo?

Beto Desuque: - Y... ¡andá a saber si Santa Rosa no puede convertirse en una especie de Venecia latinoamericana!
Mesero: - Ah, buá.

Beto Desuque: - Frenan la bomba esa que trajeron de Vaca Muerta y enseguida se arman unas cuantas callejuelas con agua.
Mesero: - Eso es lo bueno de vacacionar en lugares top como Europa.

Beto Desuque: - Más vale. Aparte si te quedás por algún lugar de acá cerca seguro que te aparece alguien tomando mate en una reposera.
Mesero: - Ah... ¡ahora te hacés el cheto de Nordelta!

Beto Desuque: - Yo sería el cheto de Santa Rosa. Pero tengo mis propios códigos de estética visual y moral...
Mesero: - ¡Ja! Vos te hacés el cheto, pero gastás poco... bastante rata sos...

Beto Desuque: - ¡Sh! No hablés de rata que los muchachos municipales se vuelven locos cuando escuchan esa palabra...

(El popularísimo vecino santarroseño, dialogando en la mañana de ayer con su mozo predilecto, en el bar-restaurante de la calle Pellegrini, por donde pasa casi todos los días)

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