Declaró Marín por la Subzona 14 II: "Lo mío fue una nimiedad"

El exgobernador declaró este miércoles en el juicio de la Subzona 14 II, acompañado en la sala por su esposa, su hijo Espartaco, y las dos hijas. También estuvo el actual vicegobernador Mariano Fernández.

El ex gobernador Rubén Hugo Marín dijo que su padecimiento durante la dictadura fue "una nimiedad" comparado con las víctimas que fueron secuestradas y torturadas y negó enfáticamente que se hubiera reunido con el represor Ramón Camps antes del golpe para colaborar en el armado de listas de los futuros detenidos, tal cual como sugieren algunos testigos de aquella época.

Marín declaró este miércoles en el juicio de la Subzona 14 II, acompañado en la sala por su esposa, su hijo Espartaco, y las dos hijas. También el vicegobernador Mariano Fernández. Las querellas, que habían pedido dejar sin efecto la declaración del exgobernador como víctima, porque consideran que hay dudas sobre su verdadero papel en la fase previa al golpe, no le hicieron preguntas. El fiscal Alejandro Cantaro y los jueces habían ratificado la citación el día anterior y ayer Marín testimonió durante más de una hora.

Una tanqueta frente al estudio

Marín era vicegobernador y recordó que estaba en Capital Federal el día previo al golpe militar y ya en los diarios anunciaban el golpe. Dijo que llamó al chofer de la legislatura para que lo fuera a buscar. “Llegó a la medianoche y también llegó al hotel (Carlos) Aragonés, Juan Carlos Suárez y un gremialista. Aragonés se quiso quedar. Al cruzar la General Paz ya estaba el Ejército controlando. Llegamos a las 8, nos paró el jefe de la banda del regimiento, cerca del hipódromo. Habló por teléfono y nos dejó seguir”, rememoró.

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Contó que le pidieron la llave de la casa y el revólver que le había proveído la Provincia. Llamó a Metileo a un amigo, Ibrahim Fuad Luca, para que llevara en un camión los muebles desde la casa que le había dado el estado.

“Esos primeros días me ponían una tanqueta frente al estudio en Pico. Había una sociedad del miedo y con razón, no entraba nadie al ver la tanqueta. Se cruzaban de vereda las personas para no saludarme”, dijo.

En octubre fue el dictador Rafael Videla a Pico a inaugurar un edificio de Corpico. Él se presentó en tribunales para dejar constancia de que estaba en ese lugar durante la visita oficial. Sin embargo, igual lo detuvieron. “Estábamos almorzando en mi casa y empujaron la puerta, saltó el pasador, eran dos policías que me llevaron a la comisaría”, recordó.

“En la comisaría encontré a dos gremialistas de Luz y Fuerza, Anibal Campos y Hugo Corrales, porque se había cortado la luz. A la tarde el comisario Campagno nos dijo que teníamos que ir a Santa Rosa. Vinimos en mi auto con ellos, un policía y yo. Ellos declararon y se volvieron y a mi me dejaron adentro”, confió.

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“Estaba el comisario Dellacroce, dejé el reloj, los cordones. Dijo que dependía de la subzona 14 y él no tenía nada que ver. Le pedí que avisara a mi familia por el auto que estaba afuera. Me pasaron al calabozo, estaba Mata, del Partido Comunista. Alberto Efner, que era mozo en la legislatura, consiguió un colchón para el calabozo porque las camas eran de cemento. Al otro día me llevaron arriba y me tomaron declaración. Me encandilaban, no vi quién era. Me preguntaban por la panfleteada en Pico a Videla. Y quién había tirado los panfletos. Pero no sabía. Y de dónde había sacado cien o cincuenta dólares Juan Carlos Suárez, que trabajaba conmigo en la cámara”, detalló.

“A las 48 horas me llevaron a la Jefatura y me hicieron quedar en la vereda con las manos atrás, como 40 minutos, presumo que para que la gente que pasara me viera. Luego pasamos adentro, impresiones digitales, foto, hicieron el expediente. Y al otro día me fui”, completó.

“De nuevo en Pico, en el estudio, ya la tanqueta empezó a venir día por medio. Para esto ya había recibido un sábado a la mañana el despido del Banco Industrial, en virtud de un decreto por el cual daban facultad de echar a aquellos que podían significar un peligro. Recibí otra nota de los gremios intervenidos, yo era abogado de la UOM, el CEC, y la CGT, y también me despidieron”, apuntó.

 

Dos causas

Marín narró que un día un ordenanza del departamento de Trabajo le avisó que a la tarde lo iban a detener. Trajo a la familia a Santa Rosa y se volvió a Pico. Al otro día lo llamó el comisario Erro y le confesó que el fiscal Miguel Nardillo, Amarante y Baraldini se habían reunido pero el fiscal sugirió anular la detención para no convertirlo “en víctima”. “Mejor le hago un juicio”, le contaron que dijo el fiscal.

El exgobernador agregó que luego lo indagaron, el fiscal Nardillo y el juez Perani, por instigación al delito. Lo acusaban de haberle sugerido a una mujer que declare que era mayor -y no una menor- cuando estaba trabajando en un cabaré.

“Pasó al juzgado de Triputti, que estaba de turno, y me dijo que no iban a hacer política con él. Salí absuelto”, señaló, en explícito reconocimiento a uno de los jueces del tribunal.

“A partir de ahí viene el problema con (Oscar) Ortiz Zamora. Una noche viene una citación de la Subzona 14 que por orden de él me tenía que presentar para pedir antecedentes. Presenté un recurso de amparo ante otro juez, Horacio Constantino, a la una de la mañana, y a las tres me dijo que no me presentara”, narró.

En ese momento, recordó que hizo un planteo en el Colegio de Abogados porque “así no podía trabajar, todos los días tenía un problema”. El colegio pidió apoyo a la institución para impulsar un juicio político a Ortiz Zamora. "Se inició pero el STJ lo rechazó porque no lo inició un individuo. Lo inicié yo y me patrocinaron todos los abogados de Pico. Conclusión, se lo condena, se lo juzga. Quién lo mandaba no sé, pero sí sé que Perani y los fiscales Ortiz Zamora y Miguel Nardillo me apuntaban”, dijo.

“A partir de ahí se distendió la situación, empecé a recuperar clientes”, acotó.

“Lo mío no fue tanto”

“Lo mío tal vez fue una nimiedad ante lo que sufrieron otras personas. Comparándolo con lo que pasaron otros compañeros, lo mío fue una nimiedad. Tal vez lo mío no fue tanto, a excepción de haber pedido el trabajo, una situación incómoda para poder subsistir”, redondeó Marín sobre su caso.

-¿Quién era el jefe de policía? -le preguntaron.
-Baraldini. No lo ví. Si lo vi cruzar en Pico por el pasillo cuando me detuvieron. Lo había visto cuando acompañaba a Camps e iban a saludar a la legislatura. Personalmente nunca hablé con él. No sé quién me tomó el interrogatorio, había reflectores, no podía detectar.

-¿Ortiz Zamora le armó dos causas?
-Sí, el otro era un juicio laboral. Indudablemente el doctor (César) Ballarise hizo responsable de la situación. Salió absuelto en un juicio oral.

“No me reuní con Camps”

Por otra parte, Marín desmintió la supuesta reunión, semanas ante del golpe, en una quinta del CEC, con los militares Cobuta y Camps. “Nunca tuve una reunión. A Cobuta no lo conocí. A Camps sí, pero se había ido en noviembre o diciembre. No estaba”, aseveró.

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“Uno no es ingenuo, no sé por qué esa intencionalidad. Yo era vicegobernador, pero el que firmó el pase de la Policía a la órbita del Ejército fue el gobernador. Se aprobó ese decreto por unanimidad en Diputados y el único que no votó fui yo”, contrastó Marín. “Se olvidaron de decir quién firmó el gobierno y que la legislatura lo aprobó por unanimidad”, insistió.

Si bien reconoció que “muchos habían sido detenidos en el ’75 con el gobierno constitucional”, el dirigente del PJ remarcó que “habían sacado la competencia de las autoridades que tenían que juzgar, las fuerzas policiales hacían lo que querían”.

En ese sentido, dijo que “cuando pasó la jurisdicción de la policía a la competencia familiar, lo único que faltaba era la fecha del golpe. Yo no tenía relación con la policía, dependía del Ejecutivo”, reafirmó.

"El Ejército sabía lo que hacían todos los ciudadanos. Lo sabían perfectamente, porque el golpe estuvo preparado, no lo hicieron de un día para el otro. Camps no se fue de casualidad el año anterior a Buenos Aires, sabían lo que iban a hacer", deslizó. “No había semana o mes que no pasara por los bloques, a la CGT, a la Cámara de Comercio. El hacía esas relaciones porque ya estaba involucrado en el golpe que venía”, indicó.

El abogado defensor Pedro Mercado le preguntó si sabía la suerte que corrieron Regazzoli y sus funcionarios. “Algunos pagaron. Estuvieron presos, fueron golpeados. Al gobernador creo que le dieron detención domiciliaria. A la hija la detuvieron, la menoscabaron según sus expresiones. Con el golpe cada uno se fue a su casa para ver cómo contenía a su familia. A cinco o seis, o diez, funcionarios los detuvieron, Covella, Zolecio, Roma, también los diputados Gil y Acatoli”, detalló.

Sobre la despedida a Camps, contó: “Le hicieron una cena, me parece, en la residencia del gobernador”. Pero aclaró: “Yo no estaba, mi relación con el Ejecutivo no era lo mejor que uno hubiese querido. Tal vez por culpa mía. El justicialismo estaba dividido internamente, era cierto. En La Pampa había tres sectores, el Comando de Organización, los militantes de izquierda, la CGT que buscaba el camino del medio y el gobernador que trataba de recomponer. Era compleja la situación, todos habremos tenido algún tipo de responsabilidad”, asumió.

El sumario policial

Por otro lado, Marín reivindicó el sumario a los policías represores que llevaron adelante Juan Carlos Tierno y Timoteo Trohuill: “En el 83, a los diez días se dictó un decreto para investigar las violaciones a los derechos humanos en La Pampa. Creíamos que los pampeanos tenían que saber. Acá hubo sedición, se bajó un gobierno constitucional, y ese es el origen de las violaciones a los derechos humanos”. “Pudimos sumar de a poco los testimonios porque había miedo”, recordó.

Además, Marín señaló que también se reincorporó a prescindidos en el estado. “Sé que no reparaba el daño de la tortura, pero sí hubo un mensaje de que eso no era parte de la convivencia de nuestra sociedad”, acotó.

Cuando terminó el mandato y fue al Senado, Marín recordó que “se avaló las indemnizaciones para todos los detenidos”. “No fue demagogia, el pueblo tenía necesidad de saber o que había pasado”.

 

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