Siembra fina 2018: modelo productivo de trigo

Por Mariano Fava (*)

En aproximadamente un mes se dará inicio a las labores de siembra de cereales de invierno 2018/19 en la zona triguera quinta sur, a la cual pertenece la provincia de La Pampa. Por ello nos vamos a referir a continuación a aspectos tales como variables de mercado en el actual contexto económico doméstico y mundial, como así también a los principales aspectos agronómicos y tecnologías para lograr la mayor rentabilidad posible.

Con el calentamiento global es indudable que algunas variables climáticas regionales se han modificado en mayor o menor medida. Muestra de ello fue la inundación histórica, seguida de una seca histórica, con el agravante de incendios y caída de granizos en fracciones importantes de La Pampa. Investigadores nacionales, hace ya un par de años atrás, determinaron una modificación de unos tres grados en las temperaturas promedios primaverales, lo que expone a los cultivos de invierno a constantes golpes de calor durante el mes de noviembre. Ello está afectando sensiblemente la performance productiva, sobre todo de los cereales. Es por ello que se están evaluando estrategias que nos permitan amortiguar esta situación. Se encontró que el período de heladas cada vez es más corto, es decir, comienza a helar más tarde y termina más temprano. El adelantamiento de las fechas de siembra de las diferentes variedades de trigo, obviamente respetando el ciclo de madurez, parece ser una buena estrategia para atenuar los golpes de calor durante el llenado de grano, siempre teniendo en claro a qué nos exponemos, y que no es otra cosa que sufrir daño por heladas tardías en los estados de espigazón del cereal. Se estableció que en promedio para nuestra región se debe adelantar tres días la fecha de siembra para acortar un día el intervalo emergencia floración. Es decir que para adelantar diez días la floración, debemos sembrar un mes antes aproximadamente.

Otro aspecto a destacar para una región como La Pampa, sobre todo para el sector centro-norte de la misma, que está geográficamente muy lejano a los puertos (quinientos kilómetros en promedio), es la calidad panadera de los granos cosechados. En efecto, la molinería local está siendo cada vez más exigente en este aspecto, y muchas veces la calidad del trigo obtenida es la diferencia de poder venderlo o no a la industria. Es decir, si la calidad obtenida no es aceptada por el molino harinero, quedará como única opción la venta a los puertos, osea la exportación que es menos exigente fundamentalmente en cuanto a calidad de gluten se refiere. Adicionalmente vemos un “gap” (brecha) de precio muy importante entre el trigo cámara versus el denominado trigo calidad. Este último es el grano con una concentración de proteína y gluten superior al estándar comercial requerido para calificar como “trigo cámara”.

La porción sur de La Pampa está comparativamente mejor que el norte en cuanto a comercializar el cereal a puerto, ya que tiene relativamente cerca el de Bahía Blanca. Para el resto de los productores trigueros de la provincia se recomienda emplear variedades de grupo de calidad uno. Este tipo de variedades permite obtener en la mayoría de los casos, ante igualdad de recursos (humedad y fertilidad), un uno por ciento más de proteína en grano. Otro aspecto que hace necesario poder establecer trigo este año en los potreros es la necesidad de rotar los cultivos, para hacer frente a las malezas problemas (Amaranthus Palmeri, “rama negra”, etc.), resistente a glifosato que está amenazando duramente nuestra región y son el resultado del monocultivo de soja RR. Es decir que cuando un productor tiene problemas con malezas como rama negra o yuyo colorado en su campo, lo que el sistema le está queriendo decir es que su campo está “veranizado”, por lo tanto necesita hacer un giro de 180 grados en la rotación debiendo plantar cereales de invierno. Esto permite cortar el ciclo de estas malezas y retomar la serenidad del agroecosistema manejado de manera sustentable.

Para ir finalizando, debemos mencionar que el año pasado tuvimos un ataque muy fuerte de roya amarilla, las variedades que resistieron este patógeno fueron pocas, y muchas veces vemos que el cultivar que resiste roya amarilla, no resiste roya naranja (o de la hoja), que es más común en la zona. En cuanto a la resistencia varietal a las enfermedades hay que ser muy cuidadoso, y quizás sea preferible escoger una variedad por estos atributos y no tanto por la calidad, aun a pesar de lo antes expuesto al respecto. Con ello queremos significar que posiblemente convenga escoger un trigo de grupo de calidad dos por sobre un cultivar grupo de calidad uno, si es que el primero mencionado tiene un mejor perfil sanitario. En resumen, el precio del trigo disponible favorece la intención de siembra. La variable bajista para esta zafra es la humedad, ya que las lluvias otoñales han sido escasas. Los perfiles de los suelos presentan muy poca humedad, solo superficial, necesitando entonces una lluvia importante, de cien milímetros o más entre abril y mayo, para poder pensar en una implantación adecuada de cereales de invierno.

(*) Ingeniero Agrónomo - (MP: 607 CIALP) Posgrado en Agronegocios y Alimentos - @MARIANOFAVALP

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