Gabriela Rossotto y “Un bello comienzo”

La fotógrafa santarroseña Gabriela Rossotto inauguró el viernes pasado “Un bello comienzo”, en la 62da muestra de la galería de arte Alfredo Olivo del Concejo Deliberante de Santa Rosa. Permanecerá durante todo el mes de marzo.

La muestra consiste en una serie de fotografías a bebés de menos de un mes de vida. El resultado es un cuidadísimo trabajo y estudio de los comportamientos de los bebés al nacer. Para ello la artista se perfeccionó en un seminario nacional de seguridad neonatal dictado por reconocidos profesionales, de los cuales aprendió sobre anatomía, fisiología, seguridad, cuidado de bebés, niñas y niños con discapacidades, autismo, TDAhs, además de instrucción de RCP y primeros auxilios para recién nacidos y lactantes.

“Este es el inicio, el comienzo de nuestras vidas, la etapa más corta y de mayor fragilidad. No siempre se puede hacer, pero cuando se tiene la oportunidad, considero maravilloso registrar este estado como un hermoso recuerdo, ya que en tan solo unos meses hasta llegamos a olvidar cómo eran”, dijo Gabriela en su alocución.

“En cada centímetro de sus cuerpos, que en pocos días cambiará vertiginosamente, encuentro tanta vulnerabilidad como belleza. Uno nunca más puede ver esos pies y esas manitos tan pequeñitas, la textura de la piel, la contextura del cuerpo y esa mirada tan pura y despojada de todo”, detalló.

En las fotografías predomina la iluminación, tan tenue como delicada, que es parte de una composición de la génesis de la toma. Tiene que ver con respetar el ámbito que rodea a los bebés de, en algunos casos, 15 días. En todo el proceso en el que capta el instante que se ve reflejado en cada cuadro (puede ir de una a tres horas) utiliza sonidos relajantes para permitir que el o la bebé se alimenten y duerman.
“Me apasiona fotografiar a un bebé, sobre todo a un recién nacido, porque más allá de la ternura, de la calidez, de la dulzura y el amor que provocan y transmiten, cada uno y cada una de ellas, jamás vuelve a asemejarse a lo que fuera después del primer mes de vida”.

Gabriela estudió y trabajó como diseñadora gráfica durante muchos años. Entró al mundo de la fotografía interesada por el rol que la imagen cumple en la publicidad y como forma de complementar su trabajo de diseño. Sin embargo al poco tiempo se apasionó por el retrato, especialmente el infantil. “A medida que nacieron mis hijos fui descubriendo la pasión por este mundo, su mundo, mi foco estaba justo ahí, en ellos todo el tiempo”.

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