Arauz, un pueblo marcado: "Nos hicieron pomada"

"Cinco tipos con una denuncia anónima nos hicieron mierda", declaró el hijo de Samuel Bertón, el mecánico del pueblo secuestrado y brutalmente torturado, por ser colaborador del secundario. Su padre nunca fue el mismo después de que lo liberaron y murió a los pocos años.

"Nos llevaron puestos", dijo otro testigo del copamiento de Jacinto Arauz durante la dictadura, Oscar Alberto Bertón, quién declaró este miércoles en el juicio de la Subzona 14 II y testimonió que durante el operativo detuvieron durante un mes y medio a su padre, el mecánico Samuel Bertón, fue brutalmente torturado. El padre hizo una declaración en una escribanía en Bahía Blanca, poco antes de morir, un documento que se utilizó en el primer juicio a los represores pampeanos, en 2010.

Su padre había estado “muy comprometido” con la fundación del colegio, una iniciativa de los vecinos para que los chicos de la localidad no se fueran a estudiar afuera. Este miércoles recordó que él fue a buscar los bancos en un camión, por ejemplo. “Era una persona muy activa”, recordó.

Dijo que en un primer momento “no sabíamos dónde estaba papá, lo que no era un detalle menor, porque en Bahía estaban pasando cosas muy raras” y luego de unos días se enteró de que estaba secuestrado en Santa Rosa. Él y su familia vivieron “aterrorizados” el operativo y el tiempo posterior.

“Era una persona que tenía todos los amigos presos, varios vecinos que habían nacido con él lo habían denunciado, de los presos largaron a él solo sin explicaciones, que no había hecho nada para eso. Era otra persona, no es un accidente que le falta un dedo. Muy temeroso, excesivamente callado, e internamente lo que le pasaría, no sé. Se autoexcluyó, pasó a no tener vida social”, contó sobre la vuelta a casa de su padre.

Dijo que entre los denunciantes que propiciaron la represión hubo familiares directos. “Intenté explicarme el porqué de las cosas. No sé, se criaron con mi papá. Estas denuncias no sé a qué obedecen, más que a problemas de adultos que eligieron una vía totalmente mala o hasta desconocida para ellos. Me parece que no es mucho más que eso”, reflexionó.

"Creo que los denunciantes también pagaron con la falta de participación de los jóvenes, de la dinamización de la sociedad, y de un secundario que prácticamente dejó de serlo. Los denunciantes no tenían ni idea de dónde iba a terminar esto. Ojalá esto sirve para no hacer denuncias anónimas, y para resolver las cosas con diálogo", agregó.

"A nosotros nos hicieron pomada, cinco tipos con una denuncia anónima nos hicieron mierda. Nunca más quise volver al colegio que hicimos nosotros, que pintamos las paredes enel verano y arreglábamos los bancos junto con los profesores. El inicio de esto fueron denuncias anónimas de civiles que nos llevaron puestos a los adultos que llevaron presos y a los jóvenes que estabamos en ese secundario con una expectativa distinta", concluyó.