Comienza la identificación de los soldados caídos en Malvinas

Este lunes comenzarán las tareas de exhumación e identificación de los cuerpos de los caídos en la guerra de Malvinas, cuyos restos yacen en el cementerio de Darwin. Luego de décadas, los soldados argentinos "sólo conocidos por Dios" podrán reencontrarse con su identidad y esas familias colocarán, finalmente, un nombre entre las cruces blancas anónimas, informó La Nación.

Tras varios meses de reuniones con los familiares de los caídos, se logró obtener las muestras de ADN y los datos antemortem (características físicas) necesarios para emprender el cotejo. Desde hoy, un grupo de doce forenses y expertos, coordinados por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), se instalarán en las islas hasta agosto para exhumar los cuerpos y tomar las muestras genéticas. De 123 tumbas, se consiguió contactar a 95 familias.

Dentro del equipo forense, constituido por personal de la CICR, habrá dos expertos británicos y dos argentinos. Se trata de Luis Fondebrider y Mercedes Salado, representantes nacionales que, si bien están contratados por el organismo internacional, son miembros del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF).

La misión está a cargo de Laurent Corbaz, con vasta experiencia en la identificación de restos de conflictos armados, y quien detalló ayer las actividades que se desarrollarán. Lo acompañaron en el diálogo con la prensa el jefe de la delegación regional del organismo, Lorenzo Caraffi, y el responsable de la misión en Buenos Aires, Diego Rojas Coronel.

Durante los más de dos meses que durará el trabajo en el cementerio de Darwin, el área estará absolutamente restringida. Se abrirán entre una y tres tumbas por día -dependiendo de las condiciones climáticas- para extraer las muestras y volverán a cerrarlas en la misma jornada. Para ello, se montó un laboratorio especial a metros del lugar. Las muestras serán analizadas allí y luego enviadas a la sede del EAAF, emplazada en Córdoba. Por último, para hacer un cotejo extra, un tercio de muestras elegidas al azar pasarán por las manos de expertos en España y Gran Bretaña . El costo total de la actividad es de US$ 1,5 millones, que será costeado en su totalidad por los gobiernos argentino y británico.

A pesar de que el equipo que viaja es de los mejores en su campo, procuran ser cuidadosos con el éxito y alcance de la operación. "No sabemos si vamos a poder identificar al 100% de las personas. Hay que ver con qué nos encontramos en el lugar", explicó Corbaz. Según destacó el jefe de la misión cabe la posibilidad de que, incluso, por las condiciones del suelo y el frío del lugar, algunos soldados aún conserven sus huellas dactilares, facilitando la identificación.

Luego de obtener las muestras, los cuerpos serán puestos en féretros antes de volver a su lugar. Actualmente, yacen envueltos en tres capas de bolsas mortuorias. Fueron colocados de esa manera por el oficial británico Geoffrey Cardozo, quien, tras el conflicto, desenterró a los soldados argentinos de las tumbas de combate y les dio la sepultura más digna que pudo en ese momento. A pesar de estar retirado, la CICR contactó a Cardozo, quien aceptó formar parte del comienzo de la operación.

Hay tres tareas que la Cruz Roja no emprenderá: la primera es la colocación de placas con los nombres y apellidos de los soldados en las tumbas que correspondan, la segunda es el eventual traslado de los cuerpos hacia el continente y, finalmente, tampoco determinará las causas de muerte de los conscriptos . Sin embargo, en la organización no descartaron que, eventualmente, puedan firmarse nuevos convenios.

La logística disponible para las tareas fue pautada y provista, en su mayoría, por los propios habitantes de las islas. Consultado por la postura de los kelpers, Corbaz aseguró que "aceptan y comprenden totalmente la misión en las islas". Incluso, la operación se realizará en invierno, cuando la isla recibe menos turistas y la disponibilidad de los locales es mayor.

Todo el proceso finalizará a fin de año. Entonces, la Cruz Roja enviará informes individuales a cada familia y uno general al gobierno argentino y al inglés. Dependerá de las autoridades la decisión de divulgar el contenido.